21 de junio de 2021 08:49 AM
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La historia del Grupo Olio, el holding que quiso quedarse con Vicentin y enfrenta un embargo de U$S 3.100 millones

El Banco Central acusa al Grupo Olio de no liquidar exportaciones por ese monto. Sospechan que el dinero que no declararon al fisco lo movieron en el sistema financiero paralelo.

Quién iba a pensar el 12 de agosto de 2019 que ese hombre calvo, bronceado, musculoso, con lentes oscuros y vestido a la moda, que estaba en el centro del escenario junto al conductor de TV Alejandro Fantino y prometía inversiones millonarias en el sector agroexportador, sería el destinatario de uno de los embargos más grandes de la historia en Santa Fe, por más de 3.100 millones de dólares.

Ese día en Oro Verde, Entre Ríos, Ariel Olio anunciaba la compra del frigorífico Alberdi con la mira en incrementar las exportaciones de carne a China a partir de que ocho meses antes el grupo económico, con oficinas en Puerto Norte, en Rosario, había adquirido el 70,23 % de Carnes del Interior, ubicado en la ruta 12, en Aldea María Luisa, Entre Ríos, que manejaba Tierra Greda Alimentos, firma del ex legislador radical Atilio Benedetti. Esa compañía, según un informe de auditoría, tenía un pasivo de más de 88 millones de pesos.

En 2019 el grupo Olio compró el frigorífico Alberdi, ubicado en Oro Verde, Entre Ríos, para incrementar sus exportaciones de carne a China.

En 2019 el grupo Olio compró el frigorífico Alberdi, ubicado en Oro Verde, Entre Ríos, para incrementar sus exportaciones de carne a China.

“Lo conozco hace una hora y Ariel Olio tiene algo que en televisión se llama carisma. Si decidieras ir a Buenos Aires a caminar por los medios no sé si no terminás con Tinelli, Arielito”, le dijo Fantino, contratado para el acto en Entre Ríos, donde el conductor lanzó una cita de Louis Pasteur para definir al hombre que había pagado por sus servicios: “La casualidad solo favorece a los espíritus preparados”.

Un embargo multimillonario y en dólares

Dos años después de aquella presentación con todo el glamour, el grupo Olio está en serios problemas. Por pedido del Banco Central de la República Argentina (BCRA) el juez federal Nº3 de Rosario, Carlos Vera Barros, dictó el 15 de junio pasado el embargo de propiedades y bienes de dos accionistas de la empresa Díaz y Forti, que forma parte del holding, por 3.121.946.090 dólares.

Ese es el monto, según calcula el BCRA, que la compañía no liquidó al fisco tras realizar el año pasado 95 operaciones de exportación de granos a través de las plantas de Vicentin, que Díaz y Forti usaba a través del sistema de fasón, una especie de alquiler.

El grupo Olio es investigado por operaciones que realizó el año pasado desde una de las plantas de Vicentin.

El grupo Olio es investigado por operaciones que realizó el año pasado desde una de las plantas de Vicentin.Gentileza

El período que puso sobre la lupa el BCRA es entre el 4 de mayo de 2020 al 29 de septiembre de ese año. La sospecha es que el grupo económico, mirado siempre de reojo por el sector agroexportador tradicional, usó los millones de dólares que nunca liquidó para moverlos en el mercado de divisas.

Según la resolución dictada por el juez Vera Barros, a la que tuvo acceso Aire de Santa Fe, el embargo por un monto superior a los 3.121 millones de dólares afecta vehículos, propiedades y cuentas de Olio y de su socio Marcelo De Vicentis. Aire Digital consultó a uno de los gerentes de la firma pero advirtió que aún no habían sido notificados por el magistrado. “Siempre nos enteremos últimos”, dijo con ironía el directivo y prefirió no opinar sobre la resolución de Vera Barros.

Entre los autos de alta gama que fueron embargados, figuran dos Mercedes Benz, un Porsche Macan y un BMW. También camionetas, motos y campos, uno en Aarón Castellanos, en Santa Fe y otras tres propiedades en Firmat. El magistrado también pidió que se informe si los integrantes de este holding tienen cuentas bancarias para embargar.

Antes de que el Banco Central advirtiera esta maniobra del grupo Olio, en el sector agroexportador sobrevolaba que esta tormenta se iba a desatar en cualquier momento, por una simple razón: Díaz y Forti compraba caro y vendía barato.

En un rubro donde los márgenes son acotados con respecto al volumen de dinero que se maneja no entendían dónde estaba el negocio, y sospechaban además que no tenían financiamiento para costear semejantes operaciones. La espalda financiera del grupo era la Mutual 18 de Julio, que durante 2018 y 2019 estuvo suspendida por el Instituto Nacional de Asociativismo y Economía Social (INAES).

Los movimientos bajo la mira

En los dictámenes de INAES, se advierten diversas irregularidades, pero entre otras cosas aparecen vínculos directos con MG Group SA, una empresa financiera, que tiene el mismo domicilio que la mutual -Mitre 907, en Rosario-, aunque en otro piso.

La investigación contra Díaz y Forti arrancó cuando la gerencia de Fiscalización Cambiaria del BCRA inició una inspección luego de que se detectara en ese organismo que la cerealera no había liquidado las divisas correspondientes a las exportaciones que había realizado al 30 de septiembre pasado.

En el informe 383/633/20 el BCRA comprobó que la cerealera “transgredió” su obligación “de ingresar y liquidar en tiempo y forma las divisas provenientes de operaciones de exportación”. Luego la gerencia de Asuntos Contenciosos en lo Cambiario comprobó en otro informe –Nº381/173/20- “la materialidad de las operaciones cuestionadas”.

La investigación contra Díaz y Forti arrancó cuando la gerencia de Fiscalización Cambiaria del BCRA inició una inspección luego de que se detectara en ese organismo que la cerealera no había liquidado las divisas correspondientes a las exportaciones que había realizado al 30 de septiembre pasado.

La investigación contra Díaz y Forti arrancó cuando la gerencia de Fiscalización Cambiaria del BCRA inició una inspección luego de que se detectara en ese organismo que la cerealera no había liquidado las divisas correspondientes a las exportaciones que había realizado al 30 de septiembre pasado.

“La firma investigada no realizó ninguna presentación vinculada a la liquidación de operaciones realizadas en el mercado de cambios con relación a las exportaciones en análisis”, resumió uno de los informes que figuran en la causa que se tramite en el juzgado federal Nº3 de Rosario. Según el expediente, “están pendientes la liquidación de 95 operaciones de exportación”, en el periodo comprende entre el 4 de mayo de 2020 al 29 de septiembre de ese año.

Hace poco más de una semana el BCRA dispuso la suspensión de la cerealera Extrugreen para operar en el mercado de cambios producto de su falta de liquidación de aproximadamente 70 millones de dólares de las exportaciones de este año. Esta empresa está siendo investigada por su vinculación con Díaz & Forti y el Grupo Olio, que ya habían sido desautorizadas para realizar embarques por la autoridad monetaria. Díaz & Forti había intentado seguir operando en la fábrica aceitera de Vicentin en San Lorenzo con soja puesta a nombre de Extrugreen.

Díaz & Forti empezó a exportar desde la planta de Vicentin en mayo pasado. Ese mes vendió por 11.592.278 dólares, una cifra que subió a lo largo de este último tiempo ya que en julio llegó a facturar 455.296.413 dólares.

Para generar un ingreso para poder pagar a los empleados, Vicentin, que está con una deuda concursal por $122.375,4 millones, empezó a hacer acuerdos de fasón. Uno de los contratos se firmó con Díaz y Forti por 300.000 toneladas de soja y maíz por mes.

Olio es el frontman de un holding de empresas que en medio de la recesión empezó a ganar terreno con inversiones millonarias en el sector frigorífico y portuario -manejaba la concesión del puerto de Barranqueras, en Chaco-, y tras la caída de Vicentin comenzó a operar en mayo pasado a fasón –una especie de alquiler- las terminales de San Lorenzo y Ricardone, que poseen 1200 empleados.

Miradas del sector agroexportador

Esa maniobra agitó miradas con recelo en el sector agroexportador sobre cómo este grupo –que tuvo un rápido crecimiento- se quedó con el cupo de exportación de la empresa que había entrado en convocatoria de acreedores. En diálogo con Aire de Santa Fe, Olio había advertido a mediados del año pasado que sus intenciones eran quedarse con Vicentin.

Pero las ambiciones abiertas del grupo empresario de quedarse con Vicentin se desmoronaron en un abrir y cerrar de ojos luego de que comenzó a profundizarse la investigación del BCRA por el incumplimiento en la liquidación de divisas. El 3 de diciembre pasado, el Ministerio de Agricultura suspendió del Registro Único de la Cadena Agroalimentaria (RUCA) a Díaz & Forti, una decisión que ya había tomado y levantado el 24 de noviembre pasado. Ninguna firma puede operar en el mercado sin estar en ese registro.

Ese fue el final de una serie de disposiciones del BCRA que puso la lupa sobre el grupo Olio. También la entidad pidió a la Dirección General de Aduanas que no de curso a los pedidos de embarque y despacho de granos de Díaz & Forti. Un día antes el BCRA emitió la resolución Nº C88678 que suspendió a la empresa para realizar operaciones de cambio para “egresos” del país de divisas.

Según una comunicación del BCRA, al que tuvo acceso Aire Digital, “las operaciones vencidas al 30 de noviembre registran un saldo pendiente de regularizar de 450.341.892 dólares”. Este monto representa –de acuerdo al Central- un “incumplimiento en la liquidación de divisas” del 97,8 por ciento de las operaciones de exportación. Por el monto del embargo esa cifra sería mucho mayor.

Así, el grupo Olio no habría liquidado hasta el 30 de noviembre casi ninguna de las exportaciones que hizo operando la planta de Vicentin. Agentes del mercado sospechan que habrían operado con lo que debían liquidar en la compra de “contado con liqui”, lo que habrá generado una diferencia a favor de la firma que podría superar los 30.000 millones de pesos.

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