21 de junio de 2021 10:50 AM
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La carne y la tierra, no aptas para extranjeros

Compradores del alimento y propietarios del activo se quejan por los cambios en las reglas de juego y analizan romper el vínculo con el país.

Domingo 13 de junio, 10 de la mañana, en Río Segundo. La grúa de gran porte maniobra el equipo dentro del predio del frigorífico Logros. Se trata del cajón de noqueo para la faena kosher (el sistema de control de calidad de los alimentos según las normas judías), el nuevo mercado para la carne vacuna al que apunta el establecimiento.

Todo a partir de una inversión programada desde hace tiempo, que supera los dos millones de dólares, según reconoció el presidente de la empresa, Mariano Grimaldi.

Sólo 24 horas después, la embajadora israelí en Argentina, Galit Ronen, llevaba incertidumbre al negocio. “Si no podemos saber que nos van a vender carne de forma regular, vamos a buscar otros lugares”, advertía en relación con el cepo impuesto por el Gobierno nacional y que dificulta el abastecimiento del mercado israelí.

Sin ocultar su malestar, la diplomática se quejaba: “No puede ser que cada vez que a la Argentina le den ganas, Israel se quede sin carne”. Lo hacía durante una charla virtual con integrantes del Colegio de Abogados de la ciudad de La Plata.

La advertencia vuelve a generar incertidumbre en la industria frigorífica nacional, más acostumbrada a convivir con las vicisitudes que les impone la intervención de turno.

Los extranjeros, en cambio, suelen ser más determinantes en las decisiones adoptadas, ante los escenarios de restricciones comerciales. Como la que en su momento adoptó el grupo brasileño Marfrig, cuando en 2014 cerró el frigorífico Estancias del Sur, ubicado en Unquillo, el único que desde 2007 enviaba desde Córdoba cortes bovinos bajo la certificación israelí.

El pasado reciente y el presente indican que compradores y vendedores extranjeros no están dispuestos a soportar el incumplimiento en las reglas de juego.

Después de China, el país de Medio Oriente es el segundo mercado para la carne argentina.

En el primer cuatrimestre del año, y antes de que el Gobierno cerrara por 30 días las exportaciones, las ventas a Israel sumaron 12.266 toneladas, un 18,2 por ciento más que un año atrás. Por ese volumen, los frigoríficos facturaron 84,2 millones de dólares, lo que significó un aumento del 12 por ciento.

Cualquier medida que afecte este desempeño pondrá en riesgo no sólo las operaciones en marcha, sino también las nuevas inversiones, como la que tiene en marcha Logros. Será una nueva prima de riesgo que deberá afrontar el producto nacional y que lo volverá a sacar del mercado.

Quienes tampoco están dispuestos a soportar señales de incumplimiento y de inseguridad jurídica son los extranjeros que tienen tierras en el país.

En los últimos tiempos no son pocos lo que manifiestan interés de convertir esos activos en dólares y llevárselos fuera del país. Las recientes manifestaciones del Presidente vinculadas con la propiedad privada y con las tierras improductivas encendieron aún más las alarmas y ratifican esas conductas.

Desde 2011, el país tiene una ley que regula la extranjerización de tierras. Pone como límite que sólo 15 por ciento de la superficie puede estar en manos de los extranjeros y que para invertir sólo pueden hacerlo hasta el equivalente al valor de mil hectáreas en la zona núcleo del país. A los valores actuales, serían alrededor de 15 millones de dólares.

Si bien en ninguna provincia se llega a ese porcentaje de participación fijado por la ley –en Córdoba ronda el uno por ciento, por lo que habría margen para invertir–, desde hace varios años las preferencias de extranjeros por tierras productivas en el país disminuyeron. No porque duden del potencial productivo del recurso, sino por la magnitud de los interrogantes domésticos que en los últimos meses pesan sobre las inversiones agroindustriales.Agro Voz

Fuente: AgroVoz

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