23 de junio de 2021 08:49 AM
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Lo que el macrismo descuartizó

La fiscalización de las exportaciones y el comercio interno de carnes jugará un rol clave para garantizar los resultados del intento oficial por ordenar el sector.

Más de dos millones de kilogramos de carne destinadas a la exportación aún están retenidas por interdicción de las autoridades, a raíz de diversas irregularidades detectadas en la documentación respaldatoria. Hay exportadores sin planta entre los responsables, pero también frigoríficos exportadores, conformando en total una docena de exportadores “suspendidos” como tales. En los próximos días se conocerá el primer caso de “decomiso” de la mercadería, cuando se complete el trámite para demostrar que el exportador no tiene forma de demostrar el origen del productor. Será sobre una operación por 30.000 kilogramos de producto. El resto podría reclamar la mercadería, si logra recomponer sus irregularidades.

El candidato al primer decomiso es un establecimiento industrial de Santiago del Estero dedicado a exportaciones de otros rubros (cueros y lana). A los que seguramente regrese de aquí en adelante, después de haber probado suerte, como un “negocio de oportunidad”, en la venta de carnes a China. Una oportunidad más que ventajosa, si además el exportador ocasional subdeclara el valor exportado, traingula la operación de venta al cliente asiático a través de Uruguay, y luego ingresa la diferencia de precio obtenida –con respecto a la declarada– por vía del “contado con liqui” o el “dólar bolsa”. Con ese mecanismos se obtiene una utilidad adicional del 50% en el cambio por sobre el valor resultante si se liquidara lo cobrado por el mercado de cambios oficial.

Esto es sólo parte de los resultados de las fiscalizaciones y controles realizadas sobre las exportaciones de carnes en los últimos meses, tanto desde la Dirección de Aduanas como desde la Dirección Nacional de Control Comercial Agropecuaria. Tarea que estuvo precedida por un esfuerzo para reveritr el desmantelamiento de estas áreas que llevó a cabo el macrismo, como parte de su política de “simplificación de trámites”. Es decir, dejar vía libre a los negocios especulativos, resquebrajando toda la estructura de defensa del interés público por parte de los organismos del Estado. 

El diagnóstico global de la situación en el mercado de carnes es de un generalizado descontrol, prácticas evasivas en el mercado interno (operaciones en negro predominantes) y desvíos en el comercio externo (fuga, subfacturación, operadores “truchos”). 

Lo que se persigue con las normas que se anunciaron este martes es empezar a “limpiar” la forma en que opera el negocio. Una pieza clave del control es la implementación de un cupo de exportaciones del 50% de los volúmenes vendidos al exterior el año pasado. La autorización de exportación y la verificación de lo exportado el año pasado será un trámite en el cual el único responsable será el frigorífico faenador. Será quien deba pedir el permiso de exportación y presentar la declaración jurada de lo exportado el año anterior, acompañado de los certificados sanitarios emitidos por esa mercadería.

“No quiere decir que un operador o broker sin planta no pueda exportar, pero deberá pedirle la certificación al frigorífico, es decir que debe haber una planta que certifique que va a faenar lo que se exporte y cuánto faenó el año pasado”,explicó uno de los técnicos que trabaja en el tema. Con este mecanismo, se logran dos cosas a la vez: estaría dejando fuera de juego al operador “trucho”, y le genera una obligación a la planta frigorífico con el “broker” exportador. 

Justamente, uno de los “vicios” en que incurre el mercado de carnes, con el auge de las operaciones con China y la posibilidad de obtener ganancias extraordinarias con la brecha cambiaria, es que muchos frigoríficos importantes faenan ” para terceros” que, en muchos casos, son empresas circunstanciales armadas para sacarle provecho a la oportunidad. Los frigoríficos hacían “simplemente” la faena y no se comprometían, supuestamente, con el manejo irregular que posteriormente la operadora de oportunidad.

Si el nuevo mecanismo funciona, esa “independencia” de responsabilidades se acabó. Además, como no habrá un compromiso directo de los frigoríficos para garantizar un volumen de oferta de carnes al mercado interno, esta oferta deberá surgir del volumen que quedaría disponible al prohibirse las exportaciones de ciertos cortes. El resultado, otra vez, dependerá de la eficacia de los controles, de la capacidad de acción de los organismos respectivos y de la voluntad política de avanzar, incluso, contra los intereses del poder económico concentrado, si hiciera falta.

Fuente: Pagine 12

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