26 de junio de 2021 09:01 AM
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En la carne, primero la exportación y luego la producción

No resulta ni honesta ni viable una propuesta de aumentar la cantidad del alimento, con el claro objetivo de hacer que valor de la hacienda sea menor.

Una ganadería vacuna pujante y fuerte es muy importante para Argentina, no sólo por la provisión de carne para el consumo local sino también por la generación de puestos de trajo y de ingresos por exportaciones; en forma paralela, en el campo la ganadería promueve el arraigo y la permanencia en zonas rurales.

En numerosas oportunidades manifesté la necesidad que tiene la ganadería de dejar de decrecer y de comenzar a crecer, para bien de todos los argentinos. Estoy convencido de que el camino es el aumento de las exportaciones y el aumento de la producción; lo más importante que se debe destacar de la propuesta, es que debe aplicarse en ese orden: primero fortalecer la exportación y luego el aumento de la producción.

Las exportaciones afirman la demanda; eso permite precios compensatorios para el ganadero, que responde incrementando la producción. Los productores agropecuarios lo demostraron en repetidas oportunidades y el maíz, la soja, el trigo y los pollos son un ejemplo de ello.https://aae1d58f5cface5ac4e0088ab2a669a1.safeframe.googlesyndication.com/safeframe/1-0-38/html/container.html

Si hay precios convenientes, la producción aumenta en cantidad necesaria para cubrir las demandas interna y externa; ahora si los precios no son satisfactorios, la producción baja.

En Argentina la producción de carne se realiza en muchas provincias, tanto del norte como del centro y del sur incluyendo la Patagonia. La mayoría de los productores son ganaderos no obligados, sino que optaron por la producción de carne; en consecuencia pueden optar por disminuir la producción y aún cambiar de actividad, como ya ocurrió en 2006.

CONSECUENCIAS

La pregunta es ¿qué podría pasar, si no respetamos este orden?, si primero aumentamos la producción y luego aumentamos las exportaciones.

Será de manera contundente el peor de los resultados: la mayor oferta provocará una disminución en los precios. Eso motivará al ganadero a liquidar antes de que baje más y se iniciará de esta manera un proceso liquidación, como el último de 2006.

Ese cierre de las exportaciones le significó al país una pérdida de más de 10 millones de cabezas de su stock, que aún hoy 15 años después no hemos podido recuperar en su totalidad.

No resulta ni honesta ni viable una propuesta como la del Gobierno para aumentar la producción, con el claro objetivo de hacer que valor del ganado sea menor. Invertir más, arriesgar más, trabajar más para ganar menos o perder plata es una propuesta totalmente inviable.

Lo que se necesita es que no falte carne, aviar, vacuna o porcina para el consumo local y no que el Gobierno aplique equivocadas medidas con el sólo argumento de que algo teníamos que hacer.

Fuente: La Voz

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