5 de julio de 2021 18:39 PM
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Una mirada amplia para la fertilización de trigo y cebada

Comenzó una nueva campaña de fina para la Argentina con una estimación de 6,5 millones de hectáreas para trigo y 1,15 millones de hectáreas respecto de cebada. En los últimos años, el país muestra una tendencia de aumento de superficie de siembra de estos cultivos, junto con maíz, lo que redunda en una rotación más balanceada, con beneficios […]

Comenzó una nueva campaña de fina para la Argentina con una estimación de 6,5 millones de hectáreas para trigo y 1,15 millones de hectáreas respecto de cebada. En los últimos años, el país muestra una tendencia de aumento de superficie de siembra de estos cultivos, junto con maíz, lo que redunda en una rotación más balanceada, con beneficios respecto al balance de carbono del suelo y también a la reposición de nutrientes a nivel nacional.

Yendo a los cultivos de fina, estamos en plena toma de decisiones de fertilización de los lotes, en una campaña con relaciones insumo/producto que han desmejorado respecto de la pasada. Esto implica que debemos poner énfasis como nunca en el “lema” de las BPA respecto de fertilización: las “4R”, una fuente correcta (Right Source), en la dosis correcta (Right Rate), en el momento correcto (Right Time) y en el lugar correcto (Right Place). Si pensamos esto de forma holística, y con la tecnología disponible, ya no alcanza con evaluar el diagnóstico a nivel de unidad campo o lote, tampoco centrar el análisis solo en nitrógeno y fósforo.

Respecto de la unidad de análisis, hoy tenemos a disposición herramientas para hacer un manejo diferenciado evaluando el potencial y la disponibilidad de nutrientes de ambientes intralote, lo que abre un mundo de posibilidades, y donde todavía no tenemos un manual. Cada ambiente tiene particularidades de suelo, pendiente, profundidad a la tosca, napa y más.

Sucede que, aun teniendo dudas sobre los potenciales de cada ambiente, estaremos haciendo un mejor diagnóstico respecto de evaluar el lote como un todo. Variaciones de rinde del 15-20% implican ahorros en fertilización nitrogenada del orden del 10% sin tener en cuenta impactos positivos en las zonas de mejor potencial ni las ventajas comerciales al homogeneizar la calidad lograda, tema que en cebada puede ser muy deseable.

Ambientes limitantes con sobrefertilización implican proteínas que pueden estar fuera de estándar y caída de calibre del grano. En otro sector de mayor potencial, puede darse la situación inversa donde la proteína queda debajo del estándar.

Cuando empezamos a mirar de cerca los ambientes, iniciamos un círculo virtuoso evaluando año a año el diagnóstico previo y comienzan a surgir inquietudes respecto de evaluar nutrientes como azufre, zinc y otros micronutrientes. Gracias a los avances en tecnología nutricional, tenemos la posibilidad de diagnosticar no solo suelo, sino también tejido foliar.

La tecnología ayuda a mejores resultados
La tecnología ayuda a mejores resultados

También podemos, mediante el uso de sensores, realizar un seguimiento dentro del cultivo del status nutricional para poder actuar en estadios avanzados de ser necesario. Una vez diagnosticada la necesidad, hoy hay disponibles productos con un desarrollo tecnológico que permite suplir deficiencias desde la siembra en mezclas o impregnaciones, con el fertilizante de base, hasta estadios avanzados con aplicaciones foliares, con productos que pueden contener uno o varios nutrientes, de acuerdo a la necesidad.

El retorno o margen de la fertilización va a estar fuertemente afectado por cuan certeros seamos en cumplir con las “4R”, desde el análisis de suelo hasta el seguimiento en el cultivo mediante franjas de suficiencia, sensores remotos y toda la paleta de herramientas que podemos utilizar.

Esta visión también implica que estamos dando respuesta a la comunidad respecto al impacto ambiental que generan las prácticas de cultivo. Producir eficientemente no es usar más insumos, es usarlos mejor, y para eso precisamos lo mejor de cada jugador en la cancha.

El autor es ingeniero agrónomo y Field technical expert para Nutrien Ag Solutions

Hernán Borcano

Fuente: La Nacion

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