8 de julio de 2021 19:22 PM
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Por qué nunca deberías comprar melón cortado en la verdulería

Es muy frecuente comprar frutas o verduras cortadas en trozos o mitades en la verdulería, pero ¿por qué se desaconseja este hábito?

Comprar fruta partida o trozada, a menos que esté refirgerada y en el transporte a casa no se rompa la cadena de frío, puede resultar perjudicial para la salud, ya que facilita que se desarrollen microorganismos capaces de provocar una intoxicación alimentaria. 

Esto es así porque al dejar la fruta al descubierto es más probable que se contamine de algún modo. La fruta tiene una protección natural, que es la piel, y en el momento en que se abre y se corta, se contamina su pulpa. Ahí empieza la proliferación de microorganismos que pueden provocar una intoxicación

En el melón y la sandía, al igual que en el resto de frutas, puede desarrollarse cualquier patógeno presente en los suelos donde han sido plantados, desde Escherichia coli (E.coli) y Listeria monocytogenes, a Salmonella. Aunque algunas frutas se hayan lavado, han pasado por muchas superficies y manos distintas. Es normal que estén contaminadas por fuera.

Este mismo año se ha relacionado el consumo de melones con un brote de salmonelosis que ha provocado una infección a más de 200 personas en 11 estados europeos, de acuerdo a lo informado Food Safety News. Las frutas más acuosas son más propensas a la contaminación, en cambio, en el caso de las ácidas, como los cítricos, es más complicado. La piel de las sandías y los melones es más gruesa justo por este motivo. Como crecen en contacto con la tierra, están expuestas a más microorganismos y desarrollan una corteza más dura y resistente para que proteja su pulpa.

Solo hay un modo de comprar fruta cortada de forma relativamente segura: que en el negocio donde se compre esté conservada en una heladera y en la etiqueta se indique la fecha y la hora en que ha sido cortada. Si al llegar al supermercado se encuentra la fruta cortada a temperatura ambiente y en la etiqueta solo indica el precio, omitiendo los datos de conservación, lo mejor será no comprarlas. El melón y la sandía son frutas propensas a desarrollar este tipo de bacteriasEl melón y la sandía son frutas propensas a desarrollar este tipo de bacterias

A pesar de en la tienda o supermercado sigan estas directrices, se recomienda no descuidarse. Cómo la transportamos hasta casa también es clave para evitar que se contamine. Lo mejor es llevarla en una bolsa para congelados, y meterla en la heladera ràpidamente, igual que se haría con productos perecederos como leche, queso o carnes. 

Otro problema que presentan las frutas es que, a diferencia de las carnes y los pescados, no se cocinan antes de consumir, que es uno de los únicos modos que hay de eliminar los patógenos una vez han contaminado el alimento. Por eso, aunque se compre el melón o la sandía enteros, se deben lavar bien al llegar a casa.

Desde la web de la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN) hacen la misma recomendación, e insisten que se haga así aunque vayamos a pelarlas para que “la contaminación no pase del cuchillo al alimento”. Además, aconsejan limpiar las frutas de cáscara dura, como melones y sandías, con cepillos específicos, y luego secarlas bien con papel de cocina.

En el caso de las frutas que se vayan a comer con cáscara, al igual que con hortalizas de hoja verde o verduras con piel comestible, los expertos recomiendan sumergirlas durante 5 minutos en agua potable con 1 cucharita de postre de lavandina alimentaria (4,5 ml) por cada 3 litros de agua, y después aclararlas con abundante agua. La desinfección es fundamental para personas embarazadas, niños muy pequeños y personas inmunodeprimidas, que son los colectivos de más riesgo frente a una intoxicación alimentaria.Se aconseja lavar las frutas que se van a comer con piel antes de consumirlasSe aconseja lavar las frutas que se van a comer con piel antes de consumirlas

Cuando ya estén bien limpias, se deben almacenar correctamente. Si no se han cortado, pueden estar a temperatura ambiente, pero una vez abiertas siempre deben ir en la heladera. Por eso, es mejor guardarlas envueltas en papel plástico en las estanterías inferiores de la heladera, que son más fríos.

Si ya están cortados, el melón y la sandía nos pueden durar unos cuatro días en la nevera. Sin embargo, también habrá que vigilar que cada vez que los saquemos no estén más tiempo del necesario a temperatura ambiente, y los manipulemos con cuchillos limpios y tablas de madera bien desinfectadas. No deben estar más de 1-2 horas fuera.Te puede interesar

Es por eso que se desaconseja dar a los niños un recipiente con fruta cortada para que se la coman en el colegio. Lo mismo con los picnics y viajes a la playa. A no ser que llevemos neveras con hielo. Y por supuesto, nada de cortar la fruta con el mismo cuchillo que hemos usado para la tortilla.

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