12 de julio de 2021 11:07 AM
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Fertilizantes, la ecuación exigente que deben analizar los productores

Mientras avanza la campaña fina, muchos de estos buscan resolver la compra de insumos para la próxima campaña. La relación insumo-producto cambió y ahora las decisiones se toman con prudencia.

El uso de fertilizantes es clave para la producción agrícola, más aún si se busca llegar a máximo rinde en cada cultivo y eso es justamente lo que motiva cada año a los miles de productores que buscan mejorar la nutrición y reponer en el suelo lo que se va con la cosecha.

Según datos aportados por Fertilizar Asociación Civil, en Argentina se consumieron 5,2 millones de toneladas de fertilizantes en la campaña 2019/20. En gran medida este tipo de insumos se importan, por lo tanto lo que ocurra en el mercado mundial tiene una relación directa con lo que pasa localmente.

Distintas fuentes consultadas confirmaron que hubo un aumento importante en el precio de los fertilizantes a nivel internacional, que en un principio corrigió el atraso que se había generado en las relaciones insumo – producto de la campaña pasada, sin embargo con los valores actuales de los granos se ingresó en una fase crítica. Por ahora la situación queda salvada gracias a que el margen bruto por hectárea productiva sigue siendo positivo gracias a que los precios de los commodities se mantienen muy por encima de los registrados en la campaña pasada.

Los incrementos fueron marcados en casi todos los insumos. La urea, que en abril cotizaba 480 dólares llegó ahora a los 570, lo que implica un aumento del 16%. En el caso de los arrancadores para trigo a base de fósforo y azufre pasaron de 530 a 590 dólares con un incremento del 11% y por último, en el caso de los superfosfatos triples que en marzo se comercializaban a 270 dólares hoy llegaron a los 370, lo que implica un aumento del 35%.

El cambio en la relación entre insumo y producto también lo confirma Gonzalo Agusto, economista jefe de la Bolsa de Cereales de Córdoba, quién aseguró que “los granos aumentaron en mayor medida que los fertilizantes, entonces muchos productores se volcaron a la compra de insumos para soja y maíz. Esto es importante porque cuando mejoran los precios, los productores se sienten más respaldados para invertir en mejorar el recurso suelo”.

Los números en el esquema productivo cierran pero los márgenes son cada vez más ajustados. Jorge Bassi, vicepresidente de Fertilizar AC, aseguró que “la relación insumo – producto que era muy buena en noviembre del año pasado, hoy requiere de una alta eficiencia en el uso del fertilizante por parte del productor”.

Lo cierto es que se prevé una alta demanda de fertilizantes y según el especialista de la Bolsa de Cereales de Córdoba, esto se debe a que “la economía global comenzó a recuperarse y por ende los commodities como el petróleo (del que dependen los fertilizantes) subieron de precio, al igual que los granos.

Ignacio Moyano, presidente de Stoller Argentina destacó el incremento en las ventas durante el primer cuatrimestre. “En el caso de los fertilizantes básicos (nitrógeno, fósforo y potasio) registramos un aumento del 20% en la comercialización, pero a partir de abril comenzó a cambiar el panorama”. El aumento de precios generó cierta cautela entre los productores porque si bien muchos observan las subas en los precios de los granos, los costos también lo hicieron e impactan en el margen bruto. En cuanto a lo que pueda ocurrir en los próximos meses con el valor de los insumos, Moyano detalló que “no hay expectativa de que los precios bajen, pero sí que se puedan mantener”.

En el plano local hay que considerar cuestiones tales como las dudas acerca de la disponibilidad de los productos por parte de las empresas ante demoras en las importaciones y al mismo tiempo las oportunidades de financiamiento o de fijación de precios que ofrecen los canales de distribución para tentar al productor, lograr que pueda “calzar” la operación y deshacerse así de los pesos comprando bienes atados al dólar. Es que en el caso de la gruesa, muchos productores tienen el “apuro argentino” y temen por lo que pueda ocurrir en los próximos meses con el tipo de cambio, entonces el productor quiere dejar la menor cantidad de cabos sueltos y cerrar el negocio incluso con los valores actuales.

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