13 de julio de 2021 13:23 PM
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DES-SOJIZANDO ENTRE RÍOS: CRECIÓ FUERTE EL USO DE GRAMÍNEAS DURANTE LA ÚLTIMA CAMPAÑA

Con una disparada mayor al 100% en la superficie con sorgo, más un 4% de incremento en la siembra de maíz, la relación de ambos cultivos versus cada hectárea dedicada a la oleaginosa fue la menor en 10 años.

Las última campaña en Entre Ríos dejó datos interesantes en relación a la sustentabilidad agrícola: creció la superficie sembrada de sorgo en un 106% (139.000 ha) y de maíz en un 4% (424.000 ha), mientras que cayó el área de soja en un 7% (1.068.700 ha).

Según datos estadísticos del Sistema de Información de Bolsa de Cereales de Entre Ríos (SIBER), la soja alcanzó este valor tras un período de achicamiento que se inició tras haber tocado un máximo de 1.376.000 hectáreas sembradas en la campaña 2014/2015 la soja. “En ese ciclo se produjo un quiebre, donde gradualmente disminuyó el área implantada con la oleaginosa hasta llegar a la última campaña (2020/2021), la cual se convierte en el menor valor registrado de los últimos 10 años”. 

Lo que revela este dato, sumado al incremento de sorgo y maís, es que “sin dudas, estos valores evidencian que la rotación ha mejorado con el aumento de gramineas y el sorgo se convirtió en el verdadero protagonista de este cambio”.

En la presente campaña, por cada hectárea de sorgo y maíz se sembraron casi dos hectáreas (1,9) de soja en suelos entrerrianos. Mientras que, hace 10 años atrás, la relación asciende a más de 4 hectáreas (4,4). En la siguiente tabla, se puede observar el comportamiento de este índice en los últimos diez años:

En este sentido, los profesionales del SIBER destacan el cambio sustancial de los últimos años en la agricultura entrerriana, ya que el productor modificó su estrategia de siembra al incorporar mayor porcentaje de gramineas en la rotación. Esto genera un aporte beneficio al sistema suelo, porque la incorporación de gramíneas en la rotación mejora el balance de carbono-nitrogeno tanto por la calidad de sus rastrojos como por su cantidad y por permitir una mayor cobertura del suelo. Ésta práctica conjuntamente con la sistematización de los suelos y la fertilización adecuada, contribuyen a lograr la SUSTENTABILIDAD DEL SISTEMA.

Fuente: El Litoral

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