13 de julio de 2021 11:01 AM
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El cepo a la vaca, un daño del que el productor no se recuperará ni con una liberación del mercado

Según el Rosgan, el impedimento de exportar estos animales en su época de menor salida de los campos podría provocar, si se rehabilita el comercio, una sobreoferta que provocaría nuevas bajas de precios.

Nadie lo confirma, pero existe un trascendido de que durante el último fin de semana, un equipo técnico del Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación se contactó con dirigentes de la Mesa de Enlace, con el fin de retomar las negociaciones para terminar con el conflicto vinculado al cepo a las exportaciones de carne.

El rumor es que lo que avalaría el Gobierno es una apertura total del comercio exterior de cortes de las categorías vacas conserva y manufactura, con destino a China, mientras que se mantendrían las restricciones para la carne con tipificación de excelente a muy buena, para destinarla al consumo interno.

De todos modos, según un análisis del mercado ganadero de Rosario (Rosgan), el daño que se les imprimió a los productores difícilmente pueda revertirse en el corto plazo, incluso cuando el Gobierno acepte finalmente liberar de manera completa estas exportaciones.

El problema es toda la oferta que ha quedado retenida. Los datos de faena muestran que ha bajado un 30 por ciento el sacrificio de vacas de descarte, lo que en números reales significa unas 160 mil cabezas menos que entre mayo y junio de 2020.

Pero pese a esta retracción de la oferta, la demanda exportadora no estuvo tampoco, y el resultado es que el cepo provocó una caída del 20 por ciento en toda la categoría, con la vaca conserva que fue la más afectada con niveles medios de precio por kilo que pasaron de 100 pesos a 70 pesos en solo dos meses.

“Esta postergación de venta, sumado a la pérdida de valor de mercado de este tipo de hacienda, implica para el sector productor un bache financiero de entre 7.400 y 8.800 millones de pesos, sin contar los costos extras de suplementación a los que muchos productores se han visto forzados a incurrir para sostener estas categorías o incluso, a la pérdida por mortandad en aquellos casos en los que su único destino fue retenerlas en un campo natural, sin mayores reservas”, alertó el Rosgan al respecto.

SOBREOFERTA

El problema es que, “al postergar de manera obligada una venta, no se puede esperar otra cosa que un aluvión de oferta una vez liberadas las restricciones”, continuó el análisis del mercado rosarino.

Por ejemplo, suponiendo una hipótesis de que a la faena de julio del año pasado (225.000 vacas) toda la faena postergada de los últimos 60 días, la oferta de este mes podría alcanzar unas 385.000 vacas, más del doble de lo faenado durante junio.

Esto “indefectiblemente terminaría impactando en nuevas bajas de precio”, advirtió el Rosgan.

La única forma de evitarlo, según su punto de vista, es que el productor, ya muy golpeado financieramente, igual haga el esfuerzo de retener un poco más los ejemplares antes de venderlo; o que la industria decida sostener los precios para no perjudicar a los productores.

“Lo que claramente las autoridades deben aprender de esta experiencia es que ningún cambio de ciclo ganadero se inicia de manera forzada. Lo que hemos visto no es más que una postergación de ventas cuya vuelta a la normalidad muy probablemente termine generando nuevos costos para el productor”, concluyó el Rosgan.

Fuente: AgroVoz

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