23 de julio de 2021 09:55 AM
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Una de las claves para lograr mayor productividad ganadera

Argentina presenta una tasa de destete del 60% y mermas tacto destete que rondan el 10%. Esto último “trae pérdidas de entre 1.200 y 1.400 dólares por temporada”.

Bioinnovo, la empresa público-privada formada por Vetanco y el INTA, organiza el Primer Congreso Internacional del Virus de la Diarrea Viral Bovina (VDVB), que dio comienzo el pasado lunes y que tendrá una segunda jornada el lunes 2 de agosto, por una plataforma online.

En esta primera jornada, que fue seguida por más de 550 personas de más de 18 países de la región y el mundo, disertaron una de los mayores referentes mundiales en VDVD, la Dra. Julia Ridpath, y el principal referente nacional e internacional en VDVB y enfermedades virales de los bovinos, el Dr. Anselmo Odeón, del INTA y director del Área de Posgrado en Producción y Sanidad Animal de la Facultad de Ciencias Agrarias, Universidad Nacional de Mar del Plata.

El coordinador del Programa de Salud Animal del INTA, Dr. Ariel Pereda, realizó la apertura del encuentro y describió a la ganadería argentina con “el problema de estancamiento del stock por cuestiones técnicas, económicas y políticas que limita la oferta de carne en el mercado interno y externo. Países con sistemas productivos similares al nuestro son mucho más eficientes”.

Argentina presenta una tasa de destete del 60% y mermas tacto destete que rondan el 10%, esto último advirtió “trae pérdidas de entre 1.200 y 1.400 dólares por temporada. No es solamente un problema productivo, sino también un problema económico financiero para el productor. Tiene que ver con la sanidad animal, pero también con el manejo, la nutrición, la genética, un montón de factores críticos”.

En este marco, Pereda indicó que las enfermedades tienen impacto reproductivo en bovinos, entre ellas la diarrea viral bovina (DVB), “que genera las mayores pérdidas por su influencia en los problemas reproductivos”.

Patogenia, diagnóstico y estrategias de control

La consultora estadounidense Julia Ridpaph definió a la diarrea viral bovina como una enfermedad con “múltiples presentaciones clínicas que provoca inmunosupresión, que es lo que genera el mayor impacto económico para los productores”.

“La inmunosupresión es la marca registrada de estos virus”, graficó Ridpaph, quien trabajó en el Centro Nacional de Enfermedades Animales (National Animal Disease Center, NADC) en Ames, Iowa, entidad dependiente del U.S Department of Agriculture (USDA), donde estuvo a cargo del proyecto de investigación sobre VDVB, estudiando los patógenos que generan la DVB, las mejores formas de diagnosticarla y el desarrollo de estrategias de control.

La DVB es causada–dijo- por 3 especies virales del género pestivirus (VDVB1, VDVB2, y el Hobi-Like, descubierto recientemente). Estos virus son de 2 biotipos: citopático y no citopático, estos últimos, al revés de lo que parece, son más virulentos, dado que “se esconden del sistema inmune” y pueden causar infecciones prolongadas y persistentes.

En un rodeo “va a haber una variedad de expresiones clínicas de DVB, dependiendo de la edad (mayormente en animales jóvenes o vacas preñadas) y del estado inmune”.

Ridpaph indicó que es un virus que “puede replicar en células del sistema digestivo, respiratorio y reproductivo, pero realmente le gusta replicar en los tejidos del sistema inmune”. En estos casos, llega a provocar de 35% a 75% de pérdida del tejido inmune”.

Las infecciones suceden por contacto directo o indirecto con la mucosa oro faríngea (estornudo, lágrimas, calostro contaminado, etc.) o del tracto reproductivo (semen contaminado principalmente). En cuanto a la posible transmisión del virus a través de los comederos o bebederos, dijo que aún no está del todo comprobado, aunque apuntó que “desde la lógica esos lugares son potenciales fuentes de contagio”.

Ridpaph propuso tres herramientas para el manejo del DVB: “Hay que detectar y eliminar a los individuos Persistentemente Infectados (P.I.), hay que frenar la aparición de nuevos PI mediante la vacunación, sobre todo para proteger a los más vulnerables y hay que evitar el ingreso de nuevos PI mediante bioseguridad”.

La especialista dijo que no es una buena estrategia mantener animales PI en el rodeo para obtener “inmunidad de rebaño”, dado que esa situación requiere mucho esfuerzo del sistema inmune de cada animal, y por lo tanto un gran estrés que le impide cumplir con otras funciones como la reproducción, crecimiento o producción de leche. “Es costoso dejar un PI en el rodeo, representa una pérdida por goteo, afectando las ganancias de la empresa agropecuaria”.

También advirtió sobre el peligro de seleccionar animales basándose solo en la apariencia en lugar de hacer testeos, dado que hay ejemplares que pueden ser aparentemente “normales” pero ser Persistentemente Infectados.

El DVB tiene la ventaja de que, solo detectando un caso, se puede comenzar a tomar decisiones para la sanidad de todo el rodeo: cuando se da la aparición de animales PI lo ideal es detectar y “hay que eliminarlos a todos”, agregó.

Para la detección recomendó como métodos de diagnósticos más sensibles la PCR y el ELISA de captura de antígeno y dijo que tanto el suero como el cartílago de oreja eran buenas muestras.

Rdipaph apuntó que para que una vacuna funcione “debe generar una potente respuesta inmune” y para su mayor efectividad se deben controlar los tiempos de traslado de los animales, sea a una feria a un sitio distinto dentro del establecimiento (vacunar 15 días antes) y que para proteger al feto hay que vacunar antes del servicio, compartió.

Fuente: ON24

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