26 de julio de 2021 11:44 AM
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Néstor Roulet se quedó con la espina atragantada y le contestó a Página/12 (y a Cristina) que no existe tal “ganancia extraordinaria”

“La rentabilidad de la producción de maíz (también la de la soja y el girasol) es fabulosa, máxima en lo que va de este siglo”, había escrito hace una semana el periodista Alfredo Zaiat en una extensa nota de Página/12, que luego fue recomendada nada menos que por Cristina Kirchner. Se ve que Néstor Roulet, productor […]

“La rentabilidad de la producción de maíz (también la de la soja y el girasol) es fabulosa, máxima en lo que va de este siglo”, había escrito hace una semana el periodista Alfredo Zaiat en una extensa nota de Página/12, que luego fue recomendada nada menos que por Cristina Kirchner. Se ve que Néstor Roulet, productor cordobés y ex funcionario en el primer tramo del gobierno de Cambiemos, se quedó con la sangre en el ojo.

La nota de Zaiat no incorporaba las planillas de costos e ingresos en las que se basó su artículo para asegurar que los márgenes brutos que habían obtenido los productores de la Provincia de Buenos Aires que sembraron maíz habían rondado en abril pasado los 620 dólares por hectárea. Tampoco citó la fuente. Y confundió ese concepto (margen bruto) con la supuesta ganancia que alcanzó ese productor, lo cual técnicamente es un grosero error. Eso ya lo aclaramos en Bichos de Campo.

Roulet, que fue vicepresidente de CRA en el conflicto por las retenciones móviles, ahora fue un poco más allá y publicó sus propias planillas de márgenes agrícolas para el maíz y la soja, siempre hablando de un supuesto productor promedio de Buenos Aires en la campaña 2020/21. Con un complemento, pues el dirigente no se queda en el margen bruto obtenido sino que avanza hasta el resultado final. También discrimina, cosa que no se sabe si hizo el periodista de Página/12, entre campo propio y alquilado. Y esto no es menos porque se estima que 70% de las tierras agrícolas son arrendadas en el país.

Veamos. Según el artículo de Página/12 el margen bruto de un productor de maíz de Buenos Aires había sido de 620 dólares por hectárea. En cambio, según los números presentados por Roulet ese mismo productor logró un margen bruto de 702 dólares en campo propio y de 306 dólares en campo alquilado. En ambos casos se toma un rinde promedio de 85 quintales por hectárea y un valor de 247 dólares por tonelada. Hasta ahí podemos decir que no hay tanta diferencia, suponiendo que Zaiat mostró el margen bruto de un productor propietario.

Pero a partir de ahí las diferencia, pues mientras el periodista preferido de Cristina tomó como “ganancia fabulosa” ese margen bruto, Roulet le descontó el costo impositivo (impuesto al cheque, Ganancias e Ingresos Brutos) para obtener un resultado final de 140 dólares en campo alquilado y de 171 dólares en campo propio. Aquí descontó además el Inmobiliario, Ingresos Brutos y las tasas municipales.

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En el caso de la soja, con un rinde promedio de 33 quintales y un precio de 545 dólares FOB (sin descontar retenciones), el resultado final para este productor cordobés fue de solo 121 dólares en campo arrendado y de 132 en campo propio.

Cono se ve, y aunque estos números varían planilla a planilla, campo a campo, son muy distintos los resultados que expone el trabajo del ruralista cordobés a los que había planteado el domingo pasado el periodista porteño. “En Argentina hablar de ganancias extraordinarias teniendo en cuenta el Margen Bruto de un cultivo es realmente tener una ignorancia de los números de la producción, ya que recién descontado el costo impositivo – e infraestructura en el caso de campo propio- podemos tener el Resultado Final”, explicó Roulet en su trabajo.

Pero, además, en su propio análisis el dirigente agropecuario plantea otro asunto no menor, que jamás fue reflejado en la crónica de Página/12, pues comparó los resultados finales obtenidos en estos cuatro casos con los dineros recaudados por los gobiernos del negocio agrícola. Así concluyó que “ganancia extraordinaria es la que obtiene el Estado”, pues “mientras el productor invierte y arriesga alrededor de 1.000 dólares por hectárea, el Estado se queda con la mayor parte de los ingresos de dólares que originan tanto una hectárea de maíz como de soja”.

Los gráficos son elocuentes:

Estos números y cuentas llevan a Roulet a repetir que “si en campo alquilado el productor, a pesar de tener este año un excelente precio internacional y un buen rinde promedio, saca alrededor del 10% anual del dinero invertido, es totalmente ilógico decir -con todo el riesgo que implica esta producción- que el sector tiene una ganancia extrarordinaria”, como tituló Zaiat y convalidó la propia vicepresidenta.

El análisis agrega que en el caso del productor propietario no llega a cubrir el “costo oportunidad de la tierra”, que debería ser calculado del siguiente modo: Un campo cuyo valor es de alrededor de 12.000 dólares debería dejar una renta anual del 3%, es decir de 360 dólares. “Si sembrando maíz logra 171,13 U$S/ha y soja 131,89 U$S/ha, la pregunta es  dónde está la ganancia extraordinaria”.

Fuente: Bichos de Campo

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