28 de julio de 2021 10:03 AM
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Este año es necesario “quemar los libros” para entender cómo funciona el mercado de maíz argentino

Se necesita una nueva guía para analizar la dinámica del mercado de maíz argentino porque los manuales tradicionales quedaron inservibles en la actual coyuntura. Los valores FOB del maíz Rosario lucen por demás bajos si se tiene en cuenta la enorme presión que está ejerciendo la demanda brasileña –nerviosa por el fracaso de la cosecha local del […]

Se necesita una nueva guía para analizar la dinámica del mercado de maíz argentino porque los manuales tradicionales quedaron inservibles en la actual coyuntura.

Los valores FOB del maíz Rosario lucen por demás bajos si se tiene en cuenta la enorme presión que está ejerciendo la demanda brasileña –nerviosa por el fracaso de la cosecha local del cereal tardío– y la volatilidad presente en EE.UU. causada por el “mercado climático”.

Sin embargo, el precio FOB del maíz Rosario refleja las enormes dificultades que se están registrando en las terminales portuarias localizadas en el río Paraná, donde está ocurriendo un bajante histórica que complica por demás las operaciones de carga de mercaderías en esa zona.

Se trata de una “señal” que –de alguna manera– indica a la demanda que, más allá de lo que esté sucediendo en el mundo, el apetito de compra de maíz está limitado por la reducción obligada del ritmo de trabajo en las tareas portuarias.

La bajante del Paraná se viene profundizando de forma sustancial en las últimas semanas, lo que implica que los buques pueden cargar un volumen menor en la Hidrovía para tener que completar una mayor carga en las terminales del sur bonaerense: Quequén y Bahía Blanca.

De hecho, si observamos, por ejemplo, que ayer martes se llegó a pagar 220 u$s/tonelada por maíz entregado en Bahía Blanca, podemos advertir que, con un derecho de exportación del 12%, ese valor representa una FOB implícito del orden de 260 u$s/tonelada, es decir, un valor equivalente al FOB presente en el puerto brasileño de Paranaguá.

Otro fenómeno nuevo es que, si bien los puertos del sur bonaerense son fundamentalmente una vía de salida de trigo y cebada, actualmente compiten con Rosario en la recepción de maíz. Y eso sucede no por una mejora competitiva estructural, sino simplemente porque el maíz que está necesitando el mundo tiene que salir por alguna parte.

Cuando el río Paraná recupere su caudal natural, entonces las terminales portuarias localizadas en el Gran Rosario volverán a tener un protagonismo preponderante y el sistema de formación de precios del maíz argentino retornará a su dinámica tradicional. Pero, en el mientras tanto, el podio deberá ser compartido con Quequén y Bahía Blanca, que a la fecha son los destinos que mejor reflejan la situación de la demanda mundial de maíz.

Fuente: Bichos de Campo

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