30 de julio de 2021 10:36 AM
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Generalidades de la Fasciola hepática y su impacto económico en México

Introducción Actualmente la producción de carne de bovino de México, lo posiciona como el séptimo productor a nivel mundial con 2.1 millones de toneladas anuales, y el octavo país exportador, colocando en mercados internaciones 210 mil toneladas en el año pasado, siendo el principal socio comercial de las exportaciones EEUU, quien es el introductor mayoritario […]

Introducción


Actualmente la producción de carne de bovino de México, lo posiciona como el séptimo productor a nivel mundial con 2.1 millones de toneladas anuales, y el octavo país exportador, colocando en mercados internaciones 210 mil toneladas en el año pasado, siendo el principal socio comercial de las exportaciones EEUU, quien es el introductor mayoritario de carne a México.


Durante 2020, la contingencia sanitaria por Covid-19 impactó a algunos sectores de manera negativa, la producción de carne de bovino en México se mantuvo y creció, aprovechando algunas ventanas de oportunidad que se abrieron por 2 razones: la primera, que nuestro vecino del norte EEUU frenó la operación en algunas plantas procesadoras de carne, como medida para frenar los contagios de los operarios; y la segunda, el incremento de China en la demanda de cárnicos, generado por la disminución de su inventario nacional de cerdos, tras sufrir un brote de Peste Porcina Africana.


La ganadería, una de las principales actividades económicas en México, no solo está expuesta a retos por una pandemia, el principal desafío en 2021 es seguir siendo rentable, en un año donde el costo del maíz presenta un incremento histórico, a niveles que no se habían visto, siendo este, uno de los principales ingredientes de la dieta de los bovinos en México, tanto en producciones intensivas especializadas en carne, leche o doble propósito, y en unidades de producción extensivas que requieren de suplementación, ya sea de necesidad temporal en época de estiaje o dirigida como herramienta de producción.


La rentabilidad del corral de engorda no solo se basa en el costo del kg de dieta que consume un animal, sino que también, se ve impactada directamente por el estado de salud de los animales, y no es únicamente por lo que representan los costos prevención y tratamiento de enfermedades (bacterianas, virales o de origen parasitario), mortalidad generada y decomiso de piezas afectadas, sino, debido a que la condición sanitaria de los bovinos tiene una relación directamente proporcional a su capacidad productiva; animales sanos, son más eficientes para ganar peso y convertir su alimento en kg de músculo vs animales que presentan un mal estado de salud; ya sea por procesos infecciosos o infestaciones parasitarias.


Los parásitos que afectan a los bovinos se pueden clasificar como parásitos internos y externos dependiendo de su localización en el huésped. Los parásitos internos principalmente los podemos encontrar en tracto digestivo, hígado y pulmones (Nematodos, Trematodos, Céstodos y Protozooarios); y los parásitos externos en piel o tejido subcutáneo (parásitos hematófagos: garrapatas, mosca del cuerno, ácaros).


La ocurrencia de parásitos internos y externos en el ganado bovino en todo México se ve favorecida por el predominio de climas cálidos húmedos y subhúmedos en latitudes tropicales y subtropicales. (Rodriguez Vivas, Grisi, Pérez de León, & Silva Villela, 2017).


Dentro de los parásitos internos de los bovinos, de los de mayor importancia podemos mencionar los tremátodos principalmente del género Fasciola spp., causante de Fasciolosis hepática también conocida como distomatosis bovina, que ocasiona pérdidas estimadas del 8% al 28% en el rendimiento de la carne, , pérdidas por decomiso de los hígados en los mataderos y una disminución en la producción láctea de un 20% a un 80% (Gonzalez Garduño, Hernández Hernández, Ortiz Pérez, & Torres Hernández, 2019)


Agente etiológico


F. hepática
 es un helminto hermafrodita de cuerpo ancho y aplanado dorsoventralmente que mide 18-51 X 4-13 mm. Posee dos ventosas muy próximas la ventral más grande que la oral. Los vermes adultos se localizan en los conductos biliares de diversos mamíferos, aunque se consideran más adecuados los rumiantes tanto domésticos (bovinos, ovinos y búfalos) como silvestres (venados).


La existencia de F. hepática está ligada a la presencia de moluscos del género Lymnaea que actúan como hospedadores intermediarios en su ciclo biológico (Quiroz Romero, Figueroa Castillo, Ibarra Velarde, & López Arellano, 2011)


Ciclo biológico


Los huevos son expulsados del huésped por medio de las heces. Estos necesitan un medio hídrico para continuar con su desarrollo, como charcos, canales de curso lento, etc. La temperatura del medio ambiente es un factor crucial para el tiempo del desarrollo y nacimiento del miracidio, a una temperatura de 26°C los miracidios eclosionan en 9 días, pero a 10°C no se desarrollan, sin embargo, permanecen viables durante un largo periodo hasta que las condiciones vuelvan a ser favorables para su desarrollo. La eclosión la favorecen las lluvias; para continuar con su desarrollo es necesario un huésped intermediario. El miracidio nada de un lado a otro hasta que llega un caracol del género Lymnaea spp. (Quiroz Romero, Parasitología, 1990), penetran en ellos por la cavidad respiratoria o a través del tegumento del pie, se alojan en la glándula digestiva donde se transforma en la segunda fase larvaria el esporocisto; cada esporocisto en un lapso de 14 días produce y libera de 5 a 8 redias, estas se transportan al hepatopáncreas del caracol y cada una da origen a la cercaria, que es la última fase evolutiva que parasita al caracol; después de 4 a 6 semanas abandonan al caracol por su aparato respiratorio.


Una vez fuera requieren un medio acuático para sobrevivir, estas se adhieren a objetos o plantas; pierden su color y segregan a su alrededor un quiste de doble pared formando las metacercarias. La metacercaria mide aproximadamente 0.2 mm, es redondeada, de color blanquecino, requiere de 24 horas para madurar y poder ser infectante (Quiroz Romero, Figueroa Castillo, Ibarra Velarde, & López Arellano, 2011).


Al ser ingerida por el hospedero definitivo, inicia un nuevo ciclo en el tubo digestivo, al entrar en contacto con el jugo gástrico, el ácido permite que la membrana se disuelva dejando en libertad a la larva joven. En esta nueva etapa el parasito atraviesa la pared intestinal hasta alojarse en la cavidad abdominal, peritoneo y a la cápsula de Glisson, para penetrar en el hígado en donde migra por el parénquima durante cinco a seis semanas, para instalarse en los conductos biliares donde alcanza un estado adulto en tres meses aproximadamente, y finalmente iniciar el proceso de ovoposición, los cuales serán evacuados junto con las heces e iniciar un nuevo ciclo (López Villacis, y otros, 2017).


Diagnóstico clínico.


Se hace mediante la observación del estado general del animal, y los signos clínicos que se presentan: diarrea, edemas submandibulares, emaciación, anorexia, palidez de las mucosas, anemia, abortos, etc. (Quiroz Romero, Figueroa Castillo, Ibarra Velarde, & López Arellano, 2011).


Distribución en México e impacto económico.


La Fasciola hepática es enzoótica en 29 de los 32 estados de México, sobre todo en los lugares en los que la alta pluviosidad anual y las grandes zonas de pastos mal drenados proporcionan hábitats adecuados para los caracoles limnáceos. Por lo tanto, el impacto económico de la fasciolosis bovina causada por F. hepática es en zonas en las que el parásito es enzoótico o en zonas no enzoóticas en las que se introduce el ganado infectado (Rodriguez Vivas, Grisi, Pérez de León, & Silva Villela, 2017).


Veracruz es el estado con el mayor rebaño que incluye alrededor de 4 millones de cabezas. El ganado pastorea en casi 2 millones de kilómetros cuadrados del territorio, distribuidos en cuatro regiones pastoriles de acuerdo con las condiciones agroclimáticas: a) Árida y semiárida, que abarca porciones de nueve estados (Baja California, Baja California Sur, Sonora, Chihuahua, Coahuila, Nuevo León, Durango, Zacatecas y San Luis Potosí); b) Templada, que incluye nueve estados y el Distrito Federal (Aguascalientes, Guanajuato, Hidalgo, Jalisco, México, Morelos, Puebla, Querétaro y Tlaxcala) y zonas aledañas a la Ciudad de México; c) Tropical seco, que comprende seis estados (Colima, Guerrero, Michoacán, Nayarit, Sinaloa y Tamaulipas), y d) Tropical húmedo, que se extiende por seis estados (Campeche, Chiapas, Quintana Roo, Veracruz, Tabasco y Yucatán).


De acuerdo a las cuatro regiones pastoriles donde se cría el ganado en México, los índices promedio (rango) de decomiso de hígado por fasciolosis de todo el ganado sacrificado son: Región árida y semiárida 2,89 %, (0,2 a 5,3 %)(39,40); Región templada 11,63 % (1,8 a 30,0 %)(39,40); Tropical seca 6,9 % (2,0 a 11,63 %)(39); Tropical húmeda (los estados de Yucatán y Quintana Roo se consideran libres de F. hepatica) 12,5 % (0,2 a 35,8 %) (Rodriguez Vivas, Grisi, Pérez de León, & Silva Villela, 2017).


La estimación global de las pérdidas anuales sufridas por la industria ganadera de México en el año 2013 debido a  hígados confiscados como resultado de la fasciolosis causada por F. hepatica fue de 4,239,667 dólares. Sumándole el efecto que provocaron las pérdidas a los productores ganaderos de carne y leche de México, la pérdida total ascendió a 130’906,653 dólares (Rodriguez Vivas, Grisi, Pérez de León, & Silva Villela, 2017).

Tratamiento


Se recomienda el uso de fármacos fasciolicidas para combatir la fasciolosis:

Compuestos Sulfamidados: Clorsulón

Bencimidazoles: Albendazol, Ricobendazol, Triclabendazol y Luxabendazol.


Control y profilaxis

  • Reducción del número de parásitos en el huésped y de la contaminación de huevos en pastos por medio tratamientos antihelmínticos sistemáticos o estratégicos.
  • Reducción de número de huéspedes intermediarios por medios físicos, biológicos o químicos.
  • Prácticas de manejo para reducción de probabilidades de infestación del ganado.


Conclusión


Los programas de manejo establecidos en unidades de producción tienen como objetivos prevención y control de enfermedades, mediante aplicación de productos biológicos o antimicrobianos, control de parásitos, administración de vitaminas y minerales y aplicación de promotores de crecimiento, entre otros; considerando función zootécnica, edad, raza y origen del lote de animales a manejar. La incidencia de F. hepática puede ser un riesgo para cualquier unidad pecuaria, debido al decremento que genera a la capacidad productiva de los animales (ganancia diaria de peso, eficiencia de conversión alimenticia, peso de la canal), daños a la salud y decomiso de hígados en rastros.


PiSA Agropecuaria provee una herramienta de tratamiento y control de Fasciolosis bovina: Ectosin C, una potente combinación de ivermectina + clorsulón que aporta los beneficios de antiparasitario de amplio espectro de acción, una sola y fácil aplicación y liberación prolongada.


Referencias


Gonzalez Garduño, R., Hernández Hernández, J., Ortiz Pérez, D. O., & Torres Hernández, G. (2019). Comportamiento hematológico de bovinos infectados por trematodos en un clima cálido húmedo de México. Pastos y Forrajes, Vol 42, 197-201.


López Villacis, I. C., Artieda Rojas, J. R., Mera Andrade, R. I., Muñoz Espinoza, M. S., Rivera Guerra, V. E., Cuadrado Guevara, A. C., . . . Montero Recalde, M. A. (2017). Fasciola hepática: aspectos relevantes en la salud animal. Journal of the Selva Andina Animal Science, 137-146.


Ojeda Robertos, N. F., González Garduño, R., Cornelio Cruz, S., Peralta Torres, J. A., Luna Palomera, C., Machain Williams, C., . . . Chay Canul, A. (2020). Factores asociados al decomiso de hígados positivos a Fasciola sp en una zona endémica del sureste de México. Revista Mexicana de Ciencias Pecuarias, 565-575.


Pérez Justo , L. (Septiembre de 2010). Técnicas para el diagnóstico de Fasciola hepática. Torreón, Coahuila, México: Universidad Autónoma Agraria Antonio Narro.


(2021). Perspectivas Agroalimentarias 3 Edicion . GCMA.


Quiroz Romero, H. (1990). Parasitología. Ciudad de México: Limusa S.A. de C.V.


Quiroz Romero, H., Figueroa Castillo, J. A., Ibarra Velarde, F., & López Arellano, M. E. (2011). Epidemiología de enfermedades parasitarias en animales domésticos. Ciudad de México.


Rodriguez Vivas, R. I., Grisi, L., Pérez de León, A. A., & Silva Villela, H. (2017). Evaluación del impacto económico potencial de los parásitos del ganado bovinoen México. Revista Mexicana de Ciencias Pecuarias, 61-74.

Autor: Carlos Manuel Cueva Covarrubias
Colaboradores: Alicia M. Nieves Acosta

Fuente:

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