7 de agosto de 2021 22:11 PM
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Salmonicultora apuesta por la genética y la genómica para la sostenibilidad del rubro

Con ocasión del más reciente "Latin America Quick Talks in Aquaculture Genomics", webinar organizado por la compañía Thermo Fisher durante el primer semestre de este año, el Dr. José Gallardo realizó la exposición: "Salmones Camanchaca, I+D para el desarrollo sostenible".

La empresa con presencia en el mercado de capitales tanto chileno como noruego, viene implementando desde el 2006 un Programa de Mejoramiento Genético enfocado en Salmón del Atlántico (Salar), explorando y desarrollando diferentes iniciativas que contribuyan a identificar nuevos caminos de adaptabilidad, durabilidad, resistencia y calidad de dicha especie.

Con ocasión del más reciente “Latin America Quick Talks in Aquaculture Genomics”, webinar organizado por la compañía Thermo Fisher durante el primer semestre de este año, el Dr. José Gallardo -profesor de genética y genómica aplicada de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso- realizó la exposición: “Salmones Camanchaca, I+D para el desarrollo sostenible”.

Durante la presentación -que contó con el apoyo de Carlos Soto, jefe de I+D de Salmones Camanchaca- el académico realizó una síntesis de los principales avances del Programa de Mejoramiento Genético desarrollado desde 2006 por la compañía.

“Básicamente es un programa de salmón del atlántico, para el cual la compañía maneja 3 cepas: 2 cepas Lochy y Fanad, y una cepa externa perteneciente a la compañía Aguagen. Creemos que la variabilidad genética es clave para asegurar la respuesta a la selección en el mediano-largo plazo, permitiendo controlar endogamia y dar sustentabilidad a los proyectos, por lo que mantener estas 3 sepas es una estrategia de la compañía. Además, se realizan cruces híbridos entre las cepas Lochy y Fanad, lo que permite romper cualquier nivel de consanguinidad entre las cepas, trayendo resultados muy positivos”, partió explicando Gallardo.

Cada cepa se maneja en diferentes líneas, con 3 para la cepa Lochy y 4 para Fanad. Dentro de cada una de esas líneas existe un núcleo genético, formado por 200 familias. Para poder hacer la evaluación tanto de los rasgos de interés económico, como para la reproducción, estas familias se distribuyen en términos iguales en 3 grupos: reproductores, informantes productivos e informantes de resistencia a patógenos, siendo esta última una de las característica de alto interés para al sector.

“El ciclo dentro de cada línea dentro de cada generación dura 3 años. Se parte con los reproductores del núcleo, a partir del cual se generan los grupos mencionados y se hacen colectas de muestras y análisis de fenotipos. En el caso de los informantes de resistencia, las evaluaciones se hacen típicamente cuando los animales son jóvenes, siendo la primera información que se genera. Luego le siguen los reproductores, realizado una pequeña selección; y la última muestra que llega es la de los informantes productivos que se colecta una vez que se termina el proceso de cosecha. En el caso de estos dos últimos, los fenotipos y genotipos dan pie para realizar los estudios de asociación genómica, información que a la vez se utiliza para hacer la selección genómica de los reproductores, reemplazando el núcleo cada 3 años por una nueva generación”, detalló el académico.

Por otro lado, relató el progreso en cuanto a información genómica que han manejado en colaboración con la compañía,  iniciando el 2018  con los primeros estudios para identificar los marcadores asociados a resistencia, para luego pasar a un CHIP customizado entre los años 2019 y 2020, incluyendo, además de las variantes de resistencia a patógenos, características asociadas a crecimiento, maduración y color del filete.

“En este momento estamos trabajando en hacer un rediseño de este CHIP, con nuevos marcadores y sacando algunos, incorporando ciertas evaluaciones fenotípicas de inmunidad y de estrés. También, entre este año y el 2022 estaremos evaluando las tecnologías GBS con el propósito de disminuir un poco más el costo de este tipo de investigaciones”, manifestó Gallardo.

¿Por qué utilizar genómica?

Como respuesta, José Gallardo explicó que cuando se hace mejora genética por selección artificial el objetivo base es “seleccionar a los mejores padres y madres en el menor tiempo posible en aquellas características de importancia económica”. En el caso de la selección fenotípica, lo que se hace es establecer bases de datos con registro de producción, “siendo efectiva en rasgos de alta heredabilidad, mejorando la precisión con la incorporación de pedigree, permitiendo establecer mejores estimaciones”.

“Sin embargo, el problema de hacer este tipo de selección es que genera una ponderación equivalente entre distintos hermanos de una misma familia, impidiendo discriminar cuál es el mejor hermano. Por lo tanto, para poder discriminar es que a través de la genómica se hace una estimación de la asociación de los marcadores genéticos, obteniendo ponderaciones que permiten hacer una predicción en aquellos animales que no tienen registro fenotípico para características como rendimiento, calidad y resistencia, lo que posibilita discriminar entre aquellos hermanos que tienen un mejor valor genético”, destacó.

I+D para un desarrollo sostenible

Así, los principales desafíos a los que ha estado apuntando la compañía a través de la genómica son los problemas sanitarios del Caligus y P. Salmonis.

“El 50% todas de las vacunas que se utilizan en Chile corresponde a las destinadas para tratar la P. Salmonis, y a pesar de todo ello tenemos todavía tasas muy altas de uso de antibióticos para tratar P. Salmonis. Nosotros hemos estado investigando por qué se produce esto y hemos evaluado algunas hipótesis. El caligus es un determinante muy significativo en reducir la resistencia a la P. Salmonis. Y es que su impacto no solo está claro en la resistencia sino también en la eficacia de las vacunas, pues estas pierden eficacia en condiciones de campo y laboratorio cuando las cargas parasitarias son elevadas, disminuyendo el sistema inmune del pez favoreciendo la colonización de la bacteria y generando un daño crónico y agudo”, informó Gallardo.

“Hemos descubierto que la resistencia a P. Salmones es un rasgo heredable en peces con o sin vacuna, lo que permite proponer estrategias de selección de peces resistentes con vacuna, estrategia que ya se ha utilizado en animales de granja. Lo interesante es que no necesariamente los peces resistentes con vacuna son los mismos peces resistentes sin vacuna. Hemos demostrado que existen efectos de la interacción genotipo-ambiente, lo que es relevante pues generan compromisos a la respuestas a la selección. Si la interacción genotipo-ambiente es alto y uno selecciona peces sin vacuna y los pone en un ambiente con vacuna entonces la respuesta a la selección no va a ser tan grande como si todo se hiciera en peces vacunados. En ese sentido, estamos evaluando a nivel genómico cuales son las variantes que podrían estar determinando esas diferencias”, agregó.

Finalmente, el investigador concluyó que los programas de mejora genética deben ser la base de todo sistema de producción acuícola. La rentabilidad de implementar programas de mejoramiento genético en peces es relativamente alta. La selección genómica es una tecnología con una rápida implementación, permite predecir de mejor forma cual va a ser el valor genéticos de los animales y de sus crías, y mejoran la eficiencia de la selección en distintos contextos. Además, estas tecnologías han estado disminuyendo sus costos. El principal desafío es tratar de buscar variantes que permitan dar sostenibilidad al sistema de producción en rasgos relacionados con resistencia genética a enfermedades y su interacción con otras estrategias como inmunoestimulantes o el uso de vacunas.

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