8 de agosto de 2021 14:32 PM
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Alejandro Elhordoy: “En cada decisión que tomo, pienso en lo que haría mi abuelo…”

Uruguay Alejandro Elhordoy, productor agrícola-ganadero de Río Negro y Paysandú y nieto del empresario y referente agropecuario Alberto “Toto” Gramont, dijo que este año volvieron a plantar colza luego de 8 años sin hacer cultivos de invierno porque entraba en las rotaciones y permite diversificar haciendo un maíz de segunda. Respecto de la actualidad genética del país, el productor dijo que nuestro avance es “de punta” y aseguró que Uruguay está bien conceptuado en el mundo por sus animales. Finalmente, Elhordoy expresó que hay que solucionar los costos de producción, pero valoró la postura del gobierno de incentivar las inversiones.

Hernán T. Zorrilla,

Encargado de los rubros agrícola y forestal del Portal Rurales El País.

-¿Cómo evalúa la última zafra de cultivos de verano?

-La zafra pasada nos fue bien. Por suerte nos llovió en el campo, porque el pluviómetro marcaba otra realidad y estaba más complicado. Con este nuevo boom de la soja y el maíz cerramos un año positivo. Nosotros producimos en Río Negro y en Paysandú, y en los dos lugares fue similar. En Paysandú son mejores los campos, pero se defendieron los dos.

-Con esta realidad de precios, ¿cómo ve la próxima campaña de verano?

-Hay que esperar el nuevo informe por la soja, pero creo que está todo bastante firme. El USDA tiene muy valorados los rindes. Ellos tuvieron una seca y no sé cuánto va a pegar, pero se va a sentir cuando entre la cosechadora. En el caso del maíz hay que ver el tema del etanol en Estados Unidos, pero a nosotros el mercado local nos ayuda bastante. Las heladas en Brasil, las inundaciones o seca en otros lugares, todo forma un paquete. En el caso de Argentina no sé qué van a hacer este año, pero en general tenemos buenas perspectivas.

-¿Piensa que con estos valores los productores pueden tirarse a hacer algo más de soja?

-Capaz que sí. Ya pasó cuando vinieron los argentinos de hacer soja en campos no aptos, pero este año los productores van a hacer hincapié en los campos en los que sí se puede incluir.

-Con estos valores del maíz, ¿se hace muy caro pasar los granos a carne?

-El que tiene un sistema armado puede evaluar si venderlo o comerlo. Hoy, con estos precios del ganado, puede servir comerlo. Tenemos que ver cuánto aguantan estos valores. Ahora estamos embarcando algo de ganado y es para 15 días recién. También hay frigoríficos que arrancan con cuota y cierran para eso. Tenemos que aprovechar ahora.

-En su empresa volvieron a hacer cultivos de invierno luego de 8 años, ¿por qué tomaron esta decisión?

-Arrancamos con colza porque nos parecía que entraba en las rotaciones. Nosotros hacemos un cuarto del área de maíz y tres cuartos de soja y con esta opción nos da para hacer maíz de segunda. Normalmente hacíamos todo de primera pero para diversificar el maíz y errarle a enero por cuestiones de clima puede servir. La colza la cosechamos antes que un trigo y en nuestro caso preferimos no estar atados a contratos de cebada con malterías. En nuestra empresa importa mucho la logística. Al tener bastante área y diversidad en los campos, tratamos de movernos con toda la flota y en bloque.

-¿Cómo vienen los nacimientos de colza?

-Estamos echando la segunda urea. Ya hace 2 meses que sembramos, y si bien no tengo mucha experiencia va marchando. No es un cultivo para nerviosos porque crece poco, pero hay buenas expectativas.

-Hoy los granos y la carne valen, pero la contrapartida son los altos costos. ¿Cómo ve esta situación?

-Esto va atado a los granos y sube todo. La pandemia complicó la logística porque todo se trae y encareció el costo de la tonelada. Los fertilizantes subieron mucho y los herbicidas y demás agroquímicos también. La semilla puede estar más cara porque fue un año seco y hay poca. El productor que pudo guardar se la va a tener que jugar con su propia semilla.

-¿La variación de precios les cambia mucho la estrategia productiva?

-En nuestro caso ya está estructurado. Solamente un año hicimos un poco más de maíz, pero básicamente lo manejamos siempre igual. Nosotros además tenemos planta de silos y eso te permite hacer otro manejo.

-¿Cómo ve el momento de la ganadería?
-Bueno. Hay que aprovechar estos precios con inteligencia. Hoy todo vale, nosotros hacemos remates y vemos con expectativa no solo la zafra de toros, sino todo lo que tiene que ver con vientres.

-Respecto de la cabaña, ¿cómo se vienen preparando para la Expo Prado y la zafra de toros?

-Bien. Hicimos 15 pre inscripciones y supongo que vamos a terminar con 7 u 8. La expectativa de la zafra es buena, sobre todo por los valores del ganado que se han dado. Se ha mandado mucha vaca a matar y vamos a tener un faltante de vientres. Los toros pesados también los estaban pagando bien y puede ser un buen momento de renovar la torada. Puede ser un año bueno para la zafra.

-¿Cómo ve la actualidad de la genética en nuestro país?

-De punta. Con el avance en sistemas in vitro y la posibilidad de multiplicar genética hemos crecido mucho. En el Angus, que es donde tenemos más conocimiento, se apuesta mucho y hay cabañas nuevas que ponen ganas e inversión. Uruguay está bien conceptuado en el mundo.

-¿La producción integrada entre agricultura y ganadería ya no se discute?

-Pienso que no. En nuestro caso en invierno hacemos además puentes verdes, y nos terminamos comiendo la avena. De todas formas, con estos valores de mercado amerita esta interacción que mencionabas.

-Su abuelo, Alberto “Toto” Gramont, fue un reconocido empresario y referente del sector agropecuario uruguayo. ¿Cuál fue su mayor legado?

-Lo tengo como referente. Hoy en día, cada decisión que tomo pienso en lo que haría él. Son personas que hacen falta. Era un tipo que estaba en todos los rubros, hablaba de ganadería, agricultura, política… Era un hombre solidario. Son de esas personas que hoy faltan en Uruguay.

-¿Es cierto que tenía una cuadernola con todo anotado lo que tenía que hacer hacia los próximos años?

-Sí. Cuando no estuvo más me fui derecho a esa cuadernola, por más que ya hacía un año y medio que estaba al lado de él. Era muy visionario, pero a veces planificaba algo y cambiaba el rumbo del partido sobre la marcha. Hay empresarios que no lo hacen pero él no tenía ningún pudor.

-¿Cómo ve el recambio generacional en el agro?

-A mí me tocó manejar esta situación a los 24 años, pero tengo muchos amigos agrónomos que se recibieron en una época complicada. Pienso que el avance va por otro lado. Hoy se apunta más a la tecnología y tenemos que abrir la cabeza e innovar. Hay muchas oportunidades, y aquel que es abierto y las aprovecha sumando la experiencia recibida forma un buen complemento.

-¿Cuáles son los principales desafíos del sector hacia el futuro?

-Hay que solucionar los costos de producción, como sucede con los combustibles o la energía eléctrica. Por ahí se puede ajustar y el gobierno ya está incentivando la inversión. El tema social y de trabajo está mejor regulado, porque a veces terminábamos en juicios y era fatal para el negocio por la cultura de esa gente que no te dejaba trabajar.

-Finalmente, ¿cómo ve hoy la relación entre el campo y la ciudad?

-En el interior la gente vive mucho del campo y eso se ve. Cuando está bien todos empujan para adelante, pero cuando hay una mala cosecha se consume menos. Tiene que haber una sinergia porque el campo necesita de la gente de la ciudad para trabajar. Hoy en día poca gente vive en el campo, todos son de la ciudad y van con su auto o moto todos los días. Hay que complementarse. Sin el campo no se puede vivir por todos los productos que genera. En el interior profundo hay más entendimiento, el distanciamiento capaz se da más al sur o en la capital.

Fuente: El Pais

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