15 de agosto de 2021 11:41 AM
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¿Cuál es el costo del cierre parcial de las exportaciones de carne vacuna?

“En términos anuales puede entenderse, por los embarques no realizados, a partir de los 1.100 millones de dólares”, dijo el economista Juan Manuel Garzón, del Instituto de Estudios sobre la Realidad Argentina y Latinoamericana (IERAL), de la Fundación Mediterránea.

Guillermo D. Rueda

   La intervención del Gobierno nacional en las exportaciones de carne vacuna —primero totales por 30 días y luego flexibilizadas al 50 % de registros precedentes— conlleva un costo significativo en divisas que no ingresan al país.

   En este mayo las exportaciones se ubicaron en 262 millones de dólares, para al mes siguiente bajar a U$S 156 M en junio, con un retroceso de U$S 106 M.

   “Considerando volúmenes colocados en los mercados afectados, y no afectados, por el nuevo marco normativo durante el año 2020 (90 % y 10 % del total, respectivamente) y precios internacionales de últimos meses, se estima que la regulación tiene un costo anualizado en términos de divisas: aproximadamente 1.100 millones de dólares”, precisó el licenciado Juan Manuel Garzón, del Instituto de Estudios sobre la Realidad Argentina y Latinoamericana (IERAL), de la Fundación Mediterránea.

   “El monto estimado puede, probablemente, subestimar el costo de la medida si se considera la oportunidad que pierde la Argentina de colocar mayores volúmenes en un escenario de recuperación de la economía global”, añadió.

Lic. Juan Manuel Garzón, del Instituto de Estudios sobre la Realidad Argentina y Latinoamericana (IERAL), de la Fundación Mediterránea.

   También dijo el Lic. Garzón que el consumo global de carne bovina se está recuperando de la caída sufrida el año pasado.

   “Como referencia, el Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (NdR: USDA, por sus siglas en inglés) monitorea 45 países o bloques económicos. En 37 de ellos, el consumo por habitante de carne bovina habría disminuido el año pasado; es decir, muy pocos países lograron salir bien parados de la crisis económica y de la pandemia: sólo China y algunos de sus satélites”, comentó.

   “Pero esta situación se está revirtiendo y se espera que, al menos, el 60 % de los países de la muestra expanda su consumo por habitante este año. En el caso de las importaciones chinas, si bien muestran desaceleración en los últimos meses, en el primer semestre de este año se ubican 43 % arriba de similar período de 2020 en volúmenes”, explicó.

Oportunidad para los vecinos

   El Lic. Garzón recordó que los envíos de carne de junio retroceden sólo en la Argentina.

   “No sucede esto en otros países de la región que, seguramente, se están beneficiando del límite de volúmenes impuesto por el Gobierno nacional”, dijo.

   “Como referencia vale analizar la evolución de Brasil y Uruguay, dos exportadores importantes del Mercosur, particularmente el primero, que colocan mucha producción en China, al igual que la Argentina. El 75 % de la carne que compran proviene de estos tres países de la región; por ejemplo: 40 % de Brasil”, expresó.

   También dijo que —en este junio— las exportaciones totales de carne bovina de Brasil se ubicaron en 140 mil toneladas (peso producto), creciendo 11 % respecto de mayo, mientras que los envíos uruguayos llegaron a las 34 mil toneladas, creciendo un 2 % intermensual.

   “El buen desempeño de los vecinos ratifica la oportunidad que pierde la Argentina de seguir expandiendo sus ventas externas”, señaló.

   Por otro lado, el Lic. Garzón aseguró que el cepo a las exportaciones castiga a toda la cadena y a sus actores, particularmente en una mirada de mediano y largo plazos, aunque en el corto quienes pagan los mayores costos son aquellos que venían planificando y desarrollando su negocio con el foco puesto en el comercio exterior.

   También que se ataca con mayor intensidad al productor ganadero, al eslabón que tiene menos herramientas para defenderse.

   “La medida resiente los precios de la hacienda, pero no sus costos de producción, muy vinculados a las materias primas agrícolas y otros insumos que, en general, operan con precios internacionales sobre los que la demanda local tiene poca injerencia”, indicó.Recibí los Newsletters de La Nueva sin costo

   “El mercado ajusta precios de hacienda frente a la menor demanda, la que se redujo ‘por decreto’ y la mayor incertidumbre que se ha creado sobre el negocio exportador, lo que deriva en que, finalmente, buena parte de los costos de la regulación se trasladen hacia el productor primario que por más que lo intente, no encontrará a quién trasladarle el problema”, contó.

   Asimismo, agregó que sólo para tener una referencia, mientras el novillo se valorizó entre un 4 % y 10 % en los países vecinos, en la Argentina acumula un ajuste del 8 % en los últimos dos meses, para el caso del animal en pie y el precios en dólares corrientes.

   “El torniquete sobre los precios de la producción primaria se intensifica en el contexto macroeconómico actual del país y en el tipo de cambio que, desde hace algunos meses, está yendo bastante por detrás de los precios de la economía. Es decir, el valor de la hacienda baja en un escenario en el que los precios de bienes y servicios están, en general, subiendo en dólares”, explicó.

   Como referencia, en los últimos dos meses —de mayo a julio— el costo de vida en la Argentina habría aumentado 3,9 % medido en dólares (tipo de cambio oficial), por encima de lo sucedido en Brasil (3,6 %), en Uruguay (1,5 %) y en Paraguay (0,1 %).

Firmeza en precios al consumidor

   En lo que hace a precios al consumidor, de acuerdo con el relevamiento que realiza el Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina (IPCVA), en este junio la carne aumentó un 8 % respecto del mes previo —referencia de una canasta de 18 cortes—, lo que se considera como una suba muy fuerte (del 4,5 % en términos reales).

  “El dato es contrario, seguramente, a lo que esperaba el Gobierno tras su intervención al mercado de exportación. Y por detrás de este ajuste de precios pueden estar varios factores; uno de ellos, quizás el más importante, es la menor producción de carne”, dijo el Lic. Garzón.

   En los primeros seis meses del año, la producción acumula una caída del 5,5 % respecto a similar período del año previo (que llega al 6,5 %, si se la mide en términos per cápita), lo que genera menor disponibilidad de producto, tanto para la exportación como para el mercado interno.

   “Otro factor que puede haber incidido es la intención, que hay que ver si se mantiene, de recuperar márgenes por parte del canal comercial. Entre mayo de 2020 y mayo de 2021 la carne aumentó en un 75 % a nivel consumidor, mientras que la hacienda lo hizo en un 100 %”, recordó.

   Respecto a cómo pueden seguir los precios que paga el consumidor, el Lic. Garzón dijo que, en principio, deberían empezar a estabilizarse —e, incluso, a bajar en términos reales— considerando la baja estacional que suele tener la demanda en los meses del invierno y el redireccionamiento de carne desde el mercado externo hacia el interno que está forzando el Gobierno nacional.

   “De todos modos, no deben perderse de vista ni la evolución de la producción, (ya que) la estabilización de los precios será más rápida si la faena se recompone, o no se resiente más; ni tampoco la de los ingresos de la economía argentina. La inyección de fondos que se espera que realice el Gobierno para estimular la economía por las elecciones puede fortalecer la demanda interna y mantener presionados los precios”, aseguró.

Envíos y cambios de las reglas comerciales

   En este junio las exportaciones de carne bovina argentinas se ubicaron en 34,1 mil toneladas (peso producto), retrocediendo un 45 % respecto de las colocaciones del mes previo, de acuerdo con las cifras de Indec.

“Esta fuerte caída en los envíos es consecuencia del cambio en las reglas comerciales”, dijo el Lic. Garzón.

   El Gobierno nacional intervino el mercado de exportación a mediados del mes de mayo. Inicialmente suspendió operaciones por 30 días (Resolución MAGyP Nº 75/2021) y luego restringiendo envíos a una cuota equivalente al 50 % de los volúmenes del segundo semestre del año pasado (Decreto PEN Nº 408/2021), dejando afuera de este límite sólo operaciones realizadas con países que otorgan acceso preferencial a Argentina: envíos UE Cuota Hilton, Cuota UE 481 y Cuota Estados Unidos, principalmente.

   Bajo el nuevo marco regulatorio, en cada operación los frigoríficos deben presentar una Declaración Jurada de Exportación, la que es autorizada en la medida que cumpla con la restricción de volúmenes definida por la nueva normativa.

   “Como era de esperar, el destino más afectado por la medida adoptada por el Gobierno está siendo China, principal comprador de carne bovina congelada en los últimos años, y quien concentra mayoritariamente las operaciones que caen bajo la nueva regulación; los envíos de junio al gigante se redujeron 47,4 % respecto a los del mes previo, para un ajuste de 24,5 mil toneladas”, aseveró.

   También se observa una caída significativa de ventas en otros mercados (—54 % Chile; —48,6 % Brasil), que no son tan relevantes en el consolidado de envíos, a diferencia del país asiático, pero que pueden ser muy importantes para valorizar algunos cortes de carne y/o facilitar el proceso de integración (comercialización de toda la res), que deben realizar los frigoríficos que operan en la exportación.

   “Los envíos a países de la Unión Europea y a los Estados Unidos también ajustan, aunque en este caso el retroceso debería responder a cuestiones estacionales u otros factores: ¿Anticipos de ventas en mayo por motivo precautorio? ¿Agotamiento de las cuotas? ¿Demoras en las autorizaciones?). Esto está dado porque se trata de operaciones —a priori— liberadas”, sostuvo el economista de la Fundación Mediterráneo.

Fuente: lanueva.com

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