15 de agosto de 2021 12:06 PM
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La ventanilla del agro, cerrada hasta las elecciones

Luego de un primer semestre con ventas récord de granos y de subproductos, la proximidad del calendario electoral clausuró el grifo.

Apoyado por una hilera de planetas alineados –que incluyó buenos precios internacionales, una demanda global sostenida y una buena cosecha doméstica–, el agro tuvo durante los seis primeros meses del año uno de los mejores semestres comerciales del siglo. Su comportamiento activo, que no en todos los eslabones de la cadena agroindustrial significó buenos dividendos, generó también ingresos fiscales que, según los analistas, permitieron al Gobierno llegar con aire a las elecciones legislativas de noviembre.

Es que en los primeros siete meses del año, la liquidación de divisas marcó un récord histórico, con 20.179 millones de dólares. Como parte de esa magnitud, la cifra ingresada el mes pasado alcanzó los 3.518 millones de dólares, la mayor registrada para un mes desde que se llevan estadísticas.

Sucede que entre el 1° de marzo (cuando arrancó el ciclo comercial de la actual campaña agrícola) y el 21 de julio pasado, los productores vendieron un volumen récord de 14,9 millones de toneladas, 4,6 millones de toneladas más respecto de la cosecha anterior, lo que equivale a un crecimiento del 44 por ciento. Esta decisión comercial permitió al país conseguir niveles de exportaciones históricos en el período marzo-julio.

En el complejo oleaginoso, responsable de aportar el mayor volumen de divisas al país, junio reportó la segunda mayor marca de molienda de soja del sector, con un volumen procesado de 4,09 millones de toneladas.

En el acumulado anual, el primer semestre del año reportó el segundo registro de crushing más alto de la historia, con 22,08 millones de toneladas, sólo por debajo del récord de 22,47 millones de toneladas en igual período de 2016.

Pero no todo es soja en la industria aceitera. El girasol, que volvió a recuperar superficie en el sur de la provincia de Córdoba, reunió en los primeros siete meses del año una molienda de 2,15 millones de toneladas, 20,6 por ciento más que entre enero y julio del año anterior, cuando se procesaron 1,78 millones de toneladas.

La industria admite que está haciendo un gran esfuerzo para atender la firme demanda en el mercado interno, en el marco del fideicomiso aceitero dispuesto por el Gobierno y que tiene como objetivo proveer el producto a precios “razonables”.

Si bien buena parte de los planetas han estado alineados en los últimos meses para que la agroindustria hilvanara cifras récord de desempeño, hubo uno que se mostró fuera de línea, y con un comportamiento díscolo y fuera de lo normal.

La bajante del río Paraná sobre los puertos del Gran Rosario generó altos costos logísticos, debido a las dificultades que tenían los buques para salir con la carga.

“Esto provocó cargos extras no previstos, que hoy son absorbidos por los exportadores”, admiten en la industria aceitera, que está trabajando con márgenes negativos.

A LA ESPERA DE LAS ELECCIONES

Mientras se acerca el final de la cosecha y avanza el calendario electoral, la tendencia hace que los niveles de actividad comercial disminuyan. Si bien hay cuestiones estacionales, por ejemplo, que la oferta comienza a disminuir, la proximidad de las elecciones hace que el productor decida retirarse el mercado y aguardar qué pasará después de noviembre.

Por lo pronto, en las primeras tres semanas de julio los productores vendieron un promedio semanal de 340 mil toneladas de soja, cuando en junio el canal comercial movió 500 mil toneladas promedio por semana. En mayo, la decisión de venta había sido a un ritmo de 700 mil toneladas mensuales. Si se comparan las dos puntas, hoy el productor está vendiendo la mitad del volumen que hace dos meses.

El extraordinario aporte del agro durante 2021 llegó hasta el primer semestre del año. Ahora, hasta las elecciones se prevé un momento de retracción, sólo con un goteo mínimo.

Si bien, por cuestiones estacionales y de menor oferta, en los últimos dos trimestres del año los negocios vinculados con los granos disminuyen, la incertidumbre que genera el escenario poselectoral trae un freno adicional.

Del resultado político dependerá cuándo y a qué velocidad volverá a acelerar el sector.

Fuente: AgroVoz

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