15 de agosto de 2021 12:12 PM
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Frente al desafío de enfrentar la crisis de escasez de agua

Pablo Mercuri, experto del INTA, recomendó profundizar el uso de la tecnología y mejorar la gestión de los recursos

En la actualidad, el río Paraná registra su peor bajante en 77 años. Al respecto, en el marco del sexto capítulo de Negocios del Campo organizado por la NACION, Pablo Mercuri, director del Centro de investigación de Recursos Naturales del INTA, dio detalles del impacto de este fenómeno sobre la hidrovía, la navegabilidad, el sistema de producción, la pesca y el ambiente

“Se trata de una situación extraordinaria, no solamente por la magnitud, sino también por lo prolongada en el tiempo”, sostuvo Mercuri. Detalló que el valor medio del río es de 2,95 metros en agosto respecto a la regla histórica de medición, pero hoy está en -20 cm. Mientras que en el año 44, que es la situación extrema a la que se hace referencia, llegó a -1,39.

Mercuri remarcó las dificultades para acceder al agua y generar energía, además de que para el caso del agro los barcos que no pueden cargar suficiente tonelaje deben completar carga en Bahía Blanca. indicó que esto complejiza toda la logística de exportación y, además, genera mayores costos que paga el productor.

Alertó que esto impacta en los sistemas de producción, como la ganadería de islas de la zona. También hay un efecto sobre apicultura a lo largo del Río Paraná, que “está muy afectada”, y la toma de agua para los sistemas de producción arrocera en el norte de Entre Ríos y Corrientes.

En lo que respecta al clima en el centro del país, Mercuri explicó que desde 2003 hasta el 2020 en la primavera se registraron anomalías porque llovió menos, se extendió la estación seca del invierno y siempre “estábamos esperando que comiencen a regularizarse las precipitaciones”.

En cuanto a los océanos, que son los grandes reguladores y moduladores del régimen de precipitaciones en la región, detalló: “El océano pacífico y ecuatorial está en situación neutral, pero con tendencia hacia el enfriamiento y durante la primavera lo más probable es que se registraría un enfriamiento que luego se mejoraría una vez que comience el verano y luego volvería a valores neutrales”.

En el corto plazo se esperan precipitaciones en el centro norte de la provincia de Buenos Aires, en el litoral y también en la cuenca del río iguazú. “Esto puede aliviar la situación que estamos viviendo”, sostuvo. Aunque remarcó: “El pronóstico de precipitaciones estacionales nos marca que lamentablemente hay déficit de lluvia en el trimestre de agosto, septiembre y octubre. Una nueva primavera con probables precipitaciones por debajo de las normales”.

Frente a este contexto, Mercuri explicó: “Estamos ante una crisis de escasez del agua, pero es una crisis que podemos convertir en un desafío. Debemos ser más eficientes en la gestión del agua, con más innovaciones y en tecnología para el riego y con una gestión precisa del agua para todos nuestros sistemas de producción”, agregó.

Fuente: La Nacion

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