21 de agosto de 2021 11:48 AM
Imprimir

Es conveniente saberlo: buena parte de las toneladas de divisas generadas por el agro se están empleando para “enfriar” al dólar

Aunque durante el primer semestre del año el agro aportó 22.400 millones de dólares netos, una cifra equivalente a la producida en todo el año 2020, eso situación inédita no se ve reflejada en la vida cotidiana de la mayor parte de los argentinos. Entonces, ¿A dónde fue a parar la cantidad descomunal de divisas […]

Aunque durante el primer semestre del año el agro aportó 22.400 millones de dólares netos, una cifra equivalente a la producida en todo el año 2020, eso situación inédita no se ve reflejada en la vida cotidiana de la mayor parte de los argentinos.

Entonces, ¿A dónde fue a parar la cantidad descomunal de divisas generadas por el agro? En diálogo con Bichos de Campo, David Miazzo, economista de la Fundación Agropecuaria para el Desarrollo de Argentina (FADA), respondió que “una parte importante de las divisas del agro fueron destinadas a pagar importaciones del resto de los sectores económicos tales como energía, automotriz, textil, turismo, entre otros”.

“Parte de esas divisas fueron enviadas a incrementar las reservas del Banco Central (BCRA); otra parte fue para pagar intereses de deuda; otra parte fue a las compras de los 200 dólares mensuales de las personas; y otra parte fue a la intervención del Banco Central para intentar bajar el ‘dólar bolsa’ o MEP (Mercado Electrónico de Pagos)”, agregó Miazzo en relación a esta última opción que tiene gran popularidad entre ahorristas y empresas, dado que permite acceder a la compra legal de dólares a un tipo de cambio mucho más conveniente que el “blue” o informal.

Enfriar al dólar MEP o el CCL (Contado con Liquidación) –este último fue directamente intervenido– es esencial para poder mantener “a raya” al tiempo de cambio oficial, el cual, con un valor actual de 102,5 $/u$s está a precio de “outlet”, aunque probablemente por tiempo limitado (consultar después de las elecciones legislativas de noviembre próximo).

Según el economista, en lo que va del año “el incremento de reservas netas líquidas del Banco Central fue de 4300 millones de dólares y sólo queda un superávit de balance cambiario de 9060 millones de dólares”. Esa cifra, si bien no es alta comparada con la de otros países, sí es importante en la Argentina.

“Hasta el 2018 veníamos con déficit, es decir, todo lo que generaba el agro no llegaba siquiera a cubrir todo el resto de las erogaciones”, añadió Miazzo, para luego indicar que a fines de 2019, con la introducción del “cepo cambiario”, las reglas de juego cambiaron al establecer un cerco para evitar la salida de divisas del sistema.

Por su parte, Fausto Spotorno, director del Centro de Estudios Económicos Orlando J. Ferreres & Asociados y del Instituto de economía (Ineco) de la UADE, explicó que “es cierto que el agro alcanzó un récord en liquidación de dólares en los primeros meses del año, pero eso no se vio tan así porque básicamente es la única entrada de divisas que está mostrando la Argentina en medio de un cepo cambiario”.

Spotorno coincidió con Miazzo en que gran parte de las divisas del agro fueron a parar al BCRA y que éste las está usando para intervenir el mercado del dólar MEP. “Entre 4000 y 5000 millones de dólares fueron al Central, que va usándolos para intervenir el mercado de dólar MEP o el CCL; el resto fue a parar al pago de importaciones y vencimientos de deudas”, explicó.

“Si tomamos los tres meses previos a la liquidación fuerte del agro, podemos ver que se estaban autorizando importaciones de unos 3800 millones de dólares mensuales, lo que es un número muy bajo para lo que importa usualmente la Argentina. Una vez entrada la cosecha gruesa, a partir de marzo ese número pasó a ser de 5300 millones de dólares mensuales de importaciones, que no sólo fueron necesarias para recomponer un poco los inventarios, sino que además fue un nivel más adecuado para el país”, agregó Spotorno.

¿Cuál es la estrategia económica del gobierno de acá a fin de año? Miazzo consideró que hay que mirarla desde tres elementos: tipo de cambio, inflación y la política electoral de ingresos. “Por el lado de la estrategia cambiaria, en el segundo semestre suelen entrar menos dólares que en el primer semestre, aunque sin dudas serán más que los del año pasado, y en particular vendrán del campo, lo que genera un desafío, ya que la principal estrategia por ese lado es tratar de mantener lo mas tranquilo posible al dólar MEP, y eso el gobierno lo está haciendo mediante dos vías: endureciendo el cepo y vendiendo dólares, que cada vez entran menos, para mantener estable el tipo de cambio libre y evitando que el dólar MEP se dispare de los 170 pesos en los que se encuentra”, respondió.

Por el lado inflacionario, Miazzo explicó que “el gobierno trata de poner paños fríos a través de dos medidas: dejar planchado el valor del dólar oficial, que está cerca de los 100 pesos y que desde principios de año viene creciendo dos puntos por abajo de la inflación- pero esto de planchar o atrasar el dólar oficial para mantener los precios es algo de muy corto plazo, porque tarde o temprano los valores se acomodan-; y la otra medida del gobierno es congelar las tarifas de servicios públicos y de combustibles, luego de que a principios de año se hicieron varias actualizaciones en el precio de los mismos. Estos tres elementos: combustibles, tarifas y dólar, aunque te frenan la inflación hoy, terminarán generando inflación mañana”.

Para el economista de FADA, la estrategia económica del gobierno “es muy a corto plazo” y opta por calmar la inflación atrasando tarifas, combustible y dólar, pero “ni bien termine el periodo de elecciones, tendrán que acomodar esas variables, porque no da para transitar dos años más de acá a las siguientes elecciones con semejante atraso de tarifas y del dólar, dado que ese atraso luego se cubre con subsidios”.

Hay otro aspecto importante que tiene que ver con los salarios. “Lo que vemos ahí es la reapertura de paritarias, las cuales, a principio de año se habían cerrado en torno al 30% y 35%, pero ahora se están renegociando en torno al 45%; también buscan adelantar subas de salarios, por ejemplo en el sector público están planteadas, y poner más planes sociales como un extra incentivo, al igual que hicieron con la suba de la jubilación mínima, o los créditos a los monotributistas o la elevación del piso en el impuesto a las Ganancias, pero son todas medidas de corte electoral que no alcanzan con una inflación anual del 52%”, resumió Miazzo.

“Poner pesos en los bolsillos es un problema porque esos pesos se cubren con emisión monetaria ya que no hay un financiamiento genuino; por ende, lo único que generarán mas tarde es inflación; ahora la quieren mantener calmada, pero es el corto plazo”, concluyó.

Fuente: bichos de Campo

Publicidad