22 de agosto de 2021 18:37 PM
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“Uruguay no sólo vende semillas, sino también valor y las garantías”

Álvaro Nuñez, presidente del Instituto Nacional de Semillas, dijo que dentro del sector hay una formalidad muy grande que permite que no haya nada que “envidiar a ningún país en el acceso a tecnología en semillas”. Expresó que en los últimos años hubo un incremento en la exportación de forrajeras, sobre todo raigrás con destino a Europa, Brasil y China, y respecto de la producción de semillas en contraestación aseguró que es un negocio que se realiza desde hace 11 años en el país y ronda los US$ 10 millones anuales en facturación, sin tener en cuenta lo que derrama.

-Hace ya más de un año que asumió la presidencia del Instituto Nacional de Semillas. ¿Cómo evalúa este período y con qué objetivos lo ha encarado?

-Para mí es una excelente oportunidad y un gran desafío, el cual tomé con mucho entusiasmo. Tengo una gran vinculación con el tema ya que soy ingeniero agrónomo, soy usuario de semillas y productor de ellas en trigo, cebada, soja, Lotus y Festuca. Trabajé para la Unión Rural de Flores y tengo una gran relación con la Asociación Nacional de Productores de Semillas del Uruguay. Todo eso me da una base para tener cierto respaldo al momento de asumir este cargo. Hoy soy delegado en la junta de INASE por el Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca, pero somos 5 representantes. Mi rol y mi objetivo es articular de buena manera con los distintos sectores de la junta, donde están presentes también los comerciantes de semillas, los productores y los usuarios. En cuanto al instituto en sí mismo, el objetivo es garantizar la calidad superior de la semilla, tanto física como de identidad genética comprobada. Hay que seguir teniendo un mercado transparente que de garantías a todos los participantes y tenga una fuerte orientación hacia el usuario.

-Usted comenzó trabajando con el ex ministro Uriarte, ¿cómo está hoy el relacionamiento con el nuevo ministro Mattos?

-La salida de Uriarte fue una sorpresa grande. Afortunadamente se hizo una transición con el ministro saliente y el entrante y se mantuvieron jerarcas y directores generales, que es con quienes tenemos el vínculo más directo. Con el nuevo ministro tenemos un gran relacionamiento, pero en la diaria los contactos son con directores y otros jerarcas. Esto viene llevándose adelante de buena manera y fue una transición muy ordenada y sin consecuencias negativas. Sigue fluyendo el trabajo.

-La semilla es el punto de partida de las producciones ejemplares del país, ¿piensa que se la respeta y valora como se debe?

-Creo que estamos en un sector muy maduro. En aquellos casos de incumplimiento hay varios motivos: algunos por desconocimiento, otros por negligencia y lo más grave es cuando se da de forma intencional. Pero dentro de todo es un sector con una formalidad muy grande, lo cual permite que hoy Uruguay no tenga nada que envidiar a ningún país en lo que tiene que ver con acceso a tecnología en semillas. Tenemos materiales genéticos nacionales y extranjeros de alto nivel porque las empresas que desarrollan genética saben que en Uruguay el producto es valorado y respetado en su propiedad intelectual. Tenemos garantías muy grandes y el beneficio es del sector productivo en su conjunto.

-¿Cómo vienen las exportaciones?

-En los últimos años hubo un incremento en la salida de forrajeras, sobre todo raigrás con destino a Europa y Brasil. También se abrió el mercado chino que es una aspiradora. Nos genera incertidumbre lo que puede pasar de aquí en más, y en este caso la madurez de las empresas es clave. Por un lado tenemos una demanda internacional pujante sumando la participación del mercado chino, pero por otro lado tenemos el crecimiento de los granos que hace que en áreas productivas compitan mucho con las forrajeras. Esto puede llevar a una disminución de área o una distorsión en los próximos meses o años. De todas formas, creo que se va a manejar bien porque es un sector muy maduro que analiza bien estas situaciones.

-¿Y qué sucede con las importaciones?

-En los cultivos agrícolas y forrajeros se dan picos cuando hay problemas de cosecha interna, como ha sucedido con la soja. En esos años de baja producción se sale a importar. Hay rubros tradicionales como el maíz o el sorgo en los que se produce su semilla en el exterior, y también hay producciones como la hortícola en donde hay gran dependencia porque la producción nacional es muy baja y entonces se importa mucho. En lo demás, hay buena producción nacional de semillas.

-¿Cómo analiza la certificación nacional y el nivel de genética manejado actualmente?

-Es excelente y contamos con acreditaciones internacionales. Esos convenios permiten que tengamos entrada a Europa y Estados Unidos por ejemplo. Para ello tenemos el área de certificación y contamos con la posibilidad de que empresas acreditadas trabajen con auditoría de INASE. Luego tenemos controles en el área de ensayos, y precisamente en el caso específico de la certificación y control es clave saber que el material genético se mantiene tal cual. Esa semilla se controla en campos experimentales y se chequea contra un testigo para que no hayan anomalías. Hay un proceso de control y luego está el análisis del producto post mortem que permite chequear y ver las evoluciones.

-¿Cómo se avanza luego?

-Estamos celebrando 50 años en lo que tiene que ver con el trabajo en semillas de arroz. Si bien este cultivo no tiene certificación obligatoria como sucede con las forrajeras, el 95% de lo que se produce es certificado porque la realidad del cultivo lo pide. Hoy la calidad del país está en función de la homogeneidad del producto, porque se trabaja por variedades, entonces tenerlas definidas y que no se mezclen es importante porque brinda un producto parejo. En la certificación obligatoria de forrajeras como Festuca, raigrás, avena o Dactylis las garantías tienen que estar para que el productor sepa que cuando pide algo determinado no le dan algo genérico. Hay que considerar cada rubro y saber para qué es la certificación.

-¿Hoy el país maneja genética de punta en semillas?

-Uruguay hoy tiene un nivel de punta en semillas. Pasa tanto en eventos nuevos como es el caso de la soja y el maíz, como en otros temas como puede ser la adición genómica. Las empresas saben que Uruguay cumple con las normas y respeta los convenios y están cómodas aquí. Si uno mira a los vecinos podemos ver que Bayer por ejemplo retiró la producción de semillas de soja en Argentina. Nosotros damos garantías a las empresas que en otros lados tal vez no existen.

-¿Cómo viene la producción de semillas en contraestación?

-Ya llevamos 11 años de este negocio. En la Expo Prado vamos a tener un ciclo de charlas de INASE y una de ellas será para mostrar esto. Consideramos que es muy bueno económicamente y permite al país destacarse en el panorama internacional. Son eventos regulados que no se comercializan internamente, por eso están bien identificados y todo lo que entra sale en un 100%. No puede quedar ningún subproducto y eso hace que el cumplimiento sea muy estricto. Tenemos mecanismos de control que dan sustentabilidad al sistema y no permiten efectos negativos. Es un negocio que hoy ronda los 10 millones de dólares por año en facturación, sin tener en cuenta lo que derrama. Es un desafío aumentar esto y generar impacto en la producción, porque aquellos agricultores que entran en este esquema dan lugar a otros que ocupan el espacio que dejaron. Es un efecto en cascada positivo.

-¿Cómo se está controlando el contrabando o entrada de semillas ilegales?

-Hay un control importante en aduanas y con el MGAP. INASE juega su rol importante porque lo importado debe controlarse, pero todo aquello que va por canales de contrabando depende más de barreras de frontera. Han habido problemas por ejemplo con la enfermedad HLB en los cítricos, lo cual es un riesgo porque se ha detectado su entrada en plantas ilegales. Debemos potenciar la fuerte certificación para garantizar un status sanitario que nos permita seguir siendo grandes exportadores de citrus.

“Mantener las garantías en calidad y formalidad”

-¿Cuáles piensa que son los principales desafíos?

-Debemos mantener las garantías del sector en calidad y formalidad. Por otro lado, hay que afianzar las fortalezas para las empresas que invierten y desarrollan en el país. Hay desafíos importantes en las barreras para arancelarias en los mercados. Si exportamos a Europa debemos mostrar un sistema confiable y que no nos aparezca ningún inconveniente que no podamos destrabar. También es importante el rol de INASE como facilitador y promotor. El 1 de setiembre tenemos un encuentro de analistas de laboratorios que al principio iba a ser una actividad interna y a nivel nacional. Finalmente, va a ser internacional con más de 400 inscriptos de más de 30 países. Esto muestra que Uruguay tiene prestigio internacional y no solo vende semillas, sino también valor y garantías. Es un país con mucho para dar a nivel internacional.

Fuente: El Pais

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