11 de septiembre de 2021 10:21 AM
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Mayor riesgo de ataque de enfermedades en el trigo con tiempo húmedo y lluvias

Hasta fines de agosto el tiempo relativamente seco jugó favor de la sanidad de los trigos, que no requirieron tratamientos con fungicidas

Las lluvias de esta semana llegaron justo para no perder potencial de rendimiento en muchos trigos de Buenos Ares y de la Mesopotamia. En casi toda la provincia de Buenos Aires y en Entre Ríos se registraron de 15 a 70 milímetros, que se agregaron a los registros de principios de septiembre.

Las precipitaciones también llegaron a Córdoba y a Santa Fe, aunque fueron más desparejas, dos provincias donde la humedad acumulada en el perfil durante el invierno era mínima. Las lluvias de esta época son claves porque en el norte de Córdoba los cultivos ya están alcanzando la hoja bandera y en el sur de Santa Fe están terminando el macollaje.

Necesitan nuevos chaparrones en los próximos días porque aumentan considerablemente sus requerimientos hídricos. Sin embargo, los pronósticos recién prevén nuevos registros importantes a partir de 20 de septiembre.

Por otro lado, hasta fines de agosto el tiempo relativamente seco jugó favor de la sanidad de los trigos, que no requirieron tratamientos con fungicidas, pero en septiembre ya se ven pulverizadoras en los campos combatiendo la mancha en red de la cebada, que desarrolló gracias al rocío matinal.

También comienzan a detectarse focos de mancha amarilla y los técnicos están revisando las plantas en busca de royas. “No hay que relajarse en el control de enfermedades fúngicas en trigo porque muchos productos no actúan de un día para el otro, sino que tardan alrededor de 14 días en hacer efecto una vez aplicados”, recuerda el técnico de una compañía. Y no conviene perder rendimiento si se atrasan los tratamientos por cuestiones logísticas en un año en el que el trigo vale.

Un problema adicional que se está presentando en las últimas campañas en la región triguera sur es el nabo resistente a herbicidas. Es una especie que germina durante todo el año y muestra un crecimiento vigoroso, con gran capacidad para competir y tolerar herbicidas.

Los ensayos muestran que no es bien controlado por la mezcla de glifosato más 2,4D o Dicamba, por lo que se ensayan mezclas de MCPA con flurocoridona, sulfentrazole y otros productos. Se recomienda hacer los tratamientos con la maleza en estado de roseta pequeña, cuando es más susceptible. Para el control tardío también se puede recurrir a la técnica de doble golpe con Paraquat en la segunda aplicación.

Carlos Marin Moreno

Fuente: La Nacion

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