16 de septiembre de 2021 12:47 PM
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Medidas sanitarias para los centros de inseminación en granjas de producción cunícola

Las Medidas sanitarias para los centros de inseminación son un pilar sanitario importante para evitar la entrada de patógenos en las granjas de producción cunícola

Un Centro de Inseminación se puede definir como una explotación que se dedica a la producción y distribución de semen de conejo a otras granjas para su utilización en inseminación artificial (Real Decreto 1547/2004, 25 de junio, por el que se establecen normas de ordenación de las explotaciones cunícolas).

Los centros de inseminación deben estar homologados y aprobados por una autoridad competente. Deben contar con el Registro Sanitario y estar supervisados por un veterinario.

La inseminación artificial en cunicultura es una técnica de uso extendido en explotaciones para la producción de carne. A través de la inseminación, introducimos en las granjas destino semen diluído de machos de alto valor  genético que puede condicionar los resultados de fertilidad de las hembras, el número de gazapos nacidos (prolificidad), el peso deventa y el rendimiento canal de los gazapos. Estas dosis de inseminación deben estar libres de agentes patógenos.

De la misma manera, no debemos olvidar la necesidad de asegurar un estado óptimo de las hembras para el éxito de la inseminación. Existen además, otras variables que influyen en los resultados de inseminación y que debemos cuidar para no malograrla. Por citar algunos; el manejo y la reparación de las hembras para sincronizar el celo, la conservación del semen en la explotación, la experiencia de las personas que inseminan, los ruidos y tareas no rutinarios durante la aplicación, el ovulador, etc. Todos estos factores pueden inclinar la inseminación hacia el éxito o por el contrario al fracaso.

Por ello, es deseable que los técnicos de los centros de inseminación asesoren a los cunicultores sobre la preparación de la banda a inseminar, métodos de bioestimulación, conservación del semen y sobre la técnica de la inseminación artificial.

Calidad del semen

Los CIA como proveedores de dosis seminales deben ofrecer en todo momento las garantías necesarias para ofrecer un producto óptimo.

Los tres pilares básicos a tener en cuenta son:

  • Genética: machos de alto rendimiento genético. Valorando crecimiento, índice de consumo, peso a la venta y rendimiento canal.
  • Calidad seminal: garantizar la capacidad fertilizadora del semen  mediante análisis macro y microscópico.
  • Control sanitario y bioseguridad: mantener la salud de los animales y asegurar la ausencia de patógenos en semen.

En cuanto a la Genética los machos deben proceder de centros de selección genética oficialmente reconocidos. Los proveedores de genética, que suministran tanto hembras a granjas de producción como machos a los CIA, deben garantizar el envío de animales libres de patógenos como por ejemplo, Mixomatosis, Enfermedad Vírica Hemorrágica, E.Coli, Estafilococos, Sarna, Tiña. Para evitar mayores riesgos sanitarios es deseable que los machos procedan de un sólo proveedor.

Los CIA deberían mantener un contrato o estar asociados a un Centro de Selección Genética reconocido oficialmente para la adquisición periódica de los sementales

Para valorar la calidad seminal en el laboratorio del CIA se realiza un seminograma o espermiograma, que es una prueba en la que se analiza una muestra de semen tanto cuantitativa como cualitativamente a nivel macroscópico y microscópico en la que se estudian diversos parámetros de los espermatozoides, como su movilidad, morfología y concentración.


Estos parámetros de calidad espermática deben superar unos valores establecidos. Una muestra con valores por debajo de los estándares de referencia puede afectar a la fertilidad, pues se necesita que los espermatozoides tengan cierta calidad para fecundar al óvulo y permitir la gestación.

En cunicultura está por definir un protocolo consensuado para establecer unos estándares de referencia y garantizar unos valores mínimos en los parámetros de calidad espermática.

El estado sanitario de los machos donantes de semen debe estar controlado por un veterinario. La responsabilidad es máxima ya que debe evitar la transmisión de enfermedades a las granjas destino. Las consecuencias de una mala sanidad son graves al implicar a un gran número de hembras inseminadas. Por ello, los CIA deben extremar las medidas de bioseguridad y aplicar sistemas de vigilancia y control más estrictos que en una explotación ganadera.

Algunas de las enfermedades que se podrían transmitir a través del semen son:

  • Víricas: mixomatosis (Castellini y col, 1995), posible Enfermedad Vírica Hemorrágica.
  • Bacterianas: Estafilococia, Salmonellosis, Colibacilosis, Clamidiasis.
  • Parasitarias: Encefalitozoonosis (E. cuniculi).

Para poder controlar la entrada de patógenos en los CIA es importante conocer cuáles son las vías de transmisión de los mismos a fin de aplicar las medidas necesarias.

Es importante recordar que la aplicación de un sistema de trazabilidad de las dosis es parte de su proceso de elaboración. Ante un problema sanitario o reproductivo en una explotación, la trazabilidad nos permitirá conocer el origen del lote e identificar todos los machos extraídos para un determinado pool de semen y las explotaciones a las que han ido destinados. De esta forma podemos identificar si es un problema puntual de la granja o es un problema originado en el CIA.

Control Sanitario

La sanidad de un CIA pasa por el control veterinario para evitar la entrada de patógenos al centro, el control de enfermedades y la erradicación de las mismas.

Medidas sanitarias:

  • Mantener una calificación sanitaria indemne o superior para enfermedades víricas. Supervisión de los libros de explotación por parte de la Administración.
  • A la llegada de nuevos conejos a las instalaciones, es necesario que el veterinario realice un examen externo de cada animal y si lo considera preciso tomar muestras para conocer el estado sanitario del lote. Recordemos que es el momento de recoger evidencias por si fuera necesario tomar medidas en relación al proveedor de genética.
    Durante este periodo de adaptación – cuarentena se administrarán las vacunas correspondientes.
  • Revisión individual de todos los animales de producción al menos una vez a la semana.
  • Realizar análisis periódicos de semende al menos el 10% de los machos para el control bacteriológico; PCR de Enfermedad Vírica Clásica y Variante y mixomatosis. Aunque actualmente no hay protocolos descritos es unamedida obligatoria en un centro de inseminación. La periodicidad y el tipo de análisis dependerá de la decisión veterinaria en función de la sanidad de los animales.
  • Realizar análisis periódicos para el control de higiene y desinfección de ambiente y del material: análisis microbiológico de ambiente, útiles y maquinaria de laboratorio, instalaciones, jaulas, agua,  tuberías, silos, etc.

Además del envío de muestras a  laboratorios externos, el propio centro de inseminación puede poner en marcha las técnicas para realizar cultivos bacteriológicos de semen y de contaminación ambiental con una estufa adecuada para tal fin. La detección rápida de cualquier crecimiento bacteriano puede evitar riesgos de contagio y la difusión de enfermedades a través del semen.

BIOSEGURIDAD

Son las medidas que se toman para evitar la entrada y difusión de enfermedades en animales tanto en las explotaciones como en el transporte de animales. Además, bioseguridad y bienestar están íntimamente relacionados. Cuanto más conscientes seamos de aplicar correctamente las medidas de bioseguridad, mejor será la salud de los animales, menor será la mortalidad y mayor el bienestar animal.

El veterinario se asegurará de que se cumplan todas las normas de Bioseguridad establecidas para explotaciones cunícolas, además de las específicas para los centros de inseminación. Sin pretender entrar a describir las medidas de bioseguridad las cuales ya están bastante bien documentadas, podemos destacar las siguientes para los CIA:

Instalaciones

Bioseguridad de los inseminadores:  El alojamiento exclusivo de machos, sin naves de maternidad y engorde cercanas o de otras explotaciones cunícolas, es más seguro. Se trata de evitar ciertos procesos patológicos transmitidos por las hembras y los conejos de engorde. Este tipo de alojamiento proporciona un plus de garantía sanitaria.

Zona de entrada única para el personal: entrada del personal siempre por la misma puerta. Vestuario distribuído en tres zonas. Zona sucia, zona intermedia con ducha y zona limpia con vestuario y ropa propia del CIA.

En lo referente al diseño del CIA una medida de control de higiene y sanitaria es contar con varias salas para poder vaciarlas de forma rotatoria y realizar los trabajos de limpieza y desinfección de las mismas.

Sala de cuarentena acondicionada para tal uso y con acceso independiente para la entrada de nuevos machos. Las instalaciones de cuarentena deben tratarse como una unidad independiente, con vestuario y material específico.

Bioseguridad de los inseminadores

  • Los inseminadores que se trasladan a las granjas deben de aplicar las mismas normas de bioseguridad que para las visitas externas.
  • El vehículo debe quedarse fuera de la valla perimetral. Desinfectarse el calzado y las manos al llegar a la explotación e igualmente a la salida antes de entrar en el vehículo. A la entrada de la granja vestirse con mono, calzas y guantes.
  • El material de inseminación, como la nevera por ejemplo, debe estar perfectamente limpio y desinfectado y no reutilizar material desechable de una explotación a otra.
  • Es preferible, utilizar material como bandejas, jeringas automáticas o desechables , etc. de la propia granja para evitar que el aplicador de la inseminación lleve la suya propia de granja en granja.
  • Es tarea del responsable de la granja que el material para la inseminación esté limpio y desinfectado, como puede ser el potro de sujección o el carro, bandejas, termo, jeringas, etc.
  • Es deseable haber desinfectado y desinsectado la naves antes de inseminar, sobre todo para evitar las molestias que puedan contaminar el semen.

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