18 de septiembre de 2021 10:49 AM
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La pelea es por la plata y el agro es clave

La crisis en el Gobierno es económica. Y para el campo representa una fortaleza, pero también implica riesgos.

Cristina y Alberto Fernández comparten el apellido, pero no el modo de afrontar la crisis económica de la Argentina, aunque terminen negociando para no perder todo.

El fondo de la cuestión en la estruendosa pelea del presidente y la vicepresidenta de la Nación es por la plata, y en ese contexto la agroindustria tiene un papel clave, tanto como productor de alimentos como por ser el aportante de dólares que ha mantenido a la economía con “respirador artificial”.

Sí, vale remarcarlo: sin los US$10.000 millones extras que entraron por retenciones a los granos en relación a lo que se había presupuestado, y el récord de liquidación de divisas que hizo fluir las importaciones y el consumo, además de “contener” el tipo de cambio, estaríamos mucho peor. El ministro de Economía, Martín Guzmán, utilizó esa “bendición” para que el déficit fiscal fuera menor y la estantería crujiera sin ruidos extremos.

Lo destacan los economistas más reconocidos. Marina Dal Poggeto afirmó días atrás que el campo sostuvo la economía este año difícil. Y puntualizó que, por la brecha cambiariaha habido un subsidio cruzado desde los que exportan a los que importan y la cadena de consumo.

Parecido opinó Federico Furiasse, en Lanata sin Filtro, por Radio Mitre: “La economía argentina es flujo dependiente: dependemos de que el campo ponga los dólares”.

Esas miradas especializadas exponen que el rol del campo es cada vez más crucial para la Argentina, con las fortalezas y los riesgos que ello implica. En ese sentido, el proyecto de presupuesto que presentó Guzmán en el Congreso pide que el Ejecutivo siga fijando las retenciones…

El problema que ya no les alcanza con el enorme aporte del campo. Y aun en medio de frases en sentido contrario, saben que si le ponen más trabas y exacciones al campo podrían disminuir el oxígeno de la economía.

Por eso estalló la discusión sobre el rumbo del oficialismo. Más allá de los exabruptos, la vicepresidenta pone el foco en que hay que repartir más el dinero, aunque al decirle a Guzmán que no pidió su renuncia reconoció que el ministro tuvo una conducta razonable, y consensuada, como les enrostró a los máximos dirigentes del Frente de Todos en el acto que disparó la ola de renuncias.

En suma, podría decirse también que el conflicto es por La Plata, en una metáfora de la línea que marcó la vicepresidenta en un acto de diciembre pasado en esa ciudad. Allí dijo que había que regular los precios, especialmente de los alimentos, y ese criterio signó el rumbo del Gobierno, como lo hemos reflejado a lo largo de este 2020 en estas páginas.

Ahora, con el resultado de las PASO que evidenció que todas las intervenciones en la economía no alcanzaron, el debate en el Frente de Todos es si profundizar o no las transferencias de dinero.

Desde la agroindustria hubo dos señales claras esta semana. Primero, la Bolsa de Cereales de Buenos Aires destacó que “con otras “reglas de juego”, la producción agrícola podría crecer más del 38% en la próxima década. Con incentivos, se podría pasar de 130 a 180 millones de toneladas en la campaña 2029/30.

Y este viernes, el Consejo Agroindustrial Argentino (CAA) y la Mesa de Enlace cerraron filas para pedirle al Gobierno que se focalice en crear empleo y aumentar las exportaciones, sin intervenciones que complican a la producción.

Habrá que ver para donde salen los disparos políticos. Las oportunidades siguen vivas pero los movimientos del oficialismo siguen jugando a poner todo en jaque.

Fuente: Clarin

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