18 de septiembre de 2021 10:54 AM
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Del tambo a la góndola: una familia cerró el circulo productivo donde prima el bienestar animal y la tecnología

Los Giraudo, en Villa María, vienen incrementando la producción de leche por vaca desde que Pablo y gabriel tomaron las riendas del establecimiento. Además, le da valor a la materia prima em su fábrica de quesos y luego vende los productos en su negocio mayorista.

Pablo Giraudo, de 50 años, la pasó bastante mal con el coronavirus meses atrás. Pero sorteó al maldito virus y hoy puede contar el presente y, sobre todo, el futuro enorme del tambo familiar que preside ubicado en la localidad cordobesa de Villa María. “Estoy como empezando de nuevo”, dice Pablo en una charla con Clarín Rural, ya recuperado del Covid. Y esta frase se podría extrapolar a sus inicios en la actividad lechera en 2016 modificando en gran parte el negocio.

La familia Giraudo tiene la virtud de que cerró el círculo productivo. Produce leche, le agrega valor en su fábrica de quesos y luego vende los productos lácteos en su negocio mayorista, el principal negocio de la empresa.

Pablo es analista de sistemas pero no esquivó el desafío de ponerse al hombro el negocio tambero junto a su hermano Gabriel que estaba en manos de su padre y su tío desde 1985.

Vista aérea del establecimiento.

Vista aérea del establecimiento.

Contó que la familia tenía 4 tambos desparramados por Córdoba y cada recorrido era muy complicado y difícil de hacer que la producción sea eficiente. Pero tras separarse de sus primos tras la muerte de su padre, se quedó con uno de los campos y decidió comenzar a hacer una obra para tener el tambo centralizado. “Como analista de sistema me puse a analizar y creí que el rumbo era otro del cual se venía trabajando”, relató.

Hoy, el tambo “Mharnes” se viene caracterizando por trabajar en procesos integrados y el objetivo final es potenciar la eficiencia a través del bienestar animal y de la tecnología. Así, tecnificaron la mayoría de los procesos vinculados a la alimentación y ordeñe de las vacas, lo que les permitió mejorar los rendimientos esperados. “Estamos muy orgullosos y creemos que nuestro papá también lo estaría. Cada recorrido es como si se lo estuviésemos mostrando a él”, comentó.

Así, luego de un inicio complicado por inundaciones que se dieron en la zona en 2016, de a poco comenzaron a darle forma al proyecto que tenía en la cabeza Pablo. Actualmente, tienen en ordeñe 499 vacas de las 1.106 animales que hay en el rodeo. Y el objetivo es llegar a las 1.000 vacas en ordeñe. que estima que “será pronto”.

Por día producen 17.800 litros de leche, un promedio de 36 litros por día por vaca. Y el promedio en el último año es de 32,9 litros. “Lo que se busca con el bienestar animal es no tener sobresaltos de producción”, dijo.

Actualmente cuenta con más de 1.000 animales de los cuales 499 están en ordeñe.

Actualmente cuenta con más de 1.000 animales de los cuales 499 están en ordeñe.

En este sentido, tienen un sistema estabulado de cama de compostaje de cáscara de maní (sustrato) y efluentes de la vaca donde se limpia dos veces al día en la cual las vacas pueden moverse libremente en una superficie siempre confortable, seca y mullida.

“Nos falta aspersión y ventilación de los galpones para en verano que es muy importante. Pero todavía no hemos tenido problemas de estrés calórico hasta ahora”, agregó.

Además, posee un robot que le arrima la comida a los animales desparramándola tres veces al día en los 3 galpones que poseen.

Con todo este paquete tecnológico y el mayor confort de los animales vienen creciendo en la producción de leche. En 2019 producían por vaca 22 litros de promedio, en 2020, 29 litros y 2021, 31,1 litros. “La tecnología hace que haya menos errores”, explicó.

Y la frutilla del postre de este manejo es que en 15 días pondrán a funcionar el sistema de ordeñe con 6 robots para apuntalar aún más la producción de leche. “Deberíamos crecer en producción. Las visitas de las vacas al robot son en promedio 3,6 veces por día. Con eso vamos a crecer ya que ahora hacemos 2 ordeños por día, a lo sumo 3”, apuntó..

Una de las limitantes que se les presenta es la superficie destinada para la producción de forrajes. Hoy tienen 430 hectáreas pero no alcanzan para autoabastecerse. Según los cálculos de Pablo, necesitarían unas 850 hectáreas por lo que gran parte de la comida de las vacas es comprada a terceros. “Estamos viendo de alquilar campos pero en la zona competimos con productores de cultivos por lo que los alquileres son altos”, indicó.

En total, trabajan 25 empleados en el tambo.

En total, trabajan 25 empleados en el tambo.

Asimismo, invirtieron en el último año en un equipo de energía solar a través de paneles solares que se autoabastecen de electricidad en el tambo.

-¿Es rentable el negocio lechero?

“Para nosotros sí. El precio de la leche ha subido mucho en el último año. Conozco a mucha gente que le va bien. El tambo tiende a que lo que hacemos nosotros: profesionalizarse y ser más tecnológico, cosa que que los pequeños tamberos no lo puedan hacer”, analizó.

En total, el tambo emplea a 25 personas y asegura que desde que comenzaron a trabajar en el tambo no han hecho más que sumar profesionales al equipo. “Soy un convencido que la tecnología no quita trabajo, sino que genera empleo de calidad”.

Fábrica de quesos

La empresa fue fundada por los hermanos Giraudo (Héctor, Norberto y Néstor) en 1985. Pero luego la posta de Néstor y su esposa Martha la tomaron sus hijos Pablo y Gabriel comercializando sus productos (quesos, dulce de leche, crema) bajo la marca Duy Amis.

Actualmente están haciendo modificaciones grandes para absorber la gran cantidad de leche que producen en el tambo. En tanto, el excedente lo comercializan a otro fabricante.

De todas maneras, por el momento no están pensando en exportar sino solamente comercializar sus productos en el mercado local.

Para cerrar, Pablo comentó que la idea de acá en adelante es poder terminar el proyecto del tambo, acomodar la fábrica al volumen de leche que van a producir y tener la cadena de comercialización para trabajar todo los productos que fabrican en su planta y venderlos con valor agregado.

En este sentido, al estar ubicado el tambo a sólo 5.000 metros de la Universidad de Villa María, buscan ser el epicentro de investigación de todas las instituciones, para lograr construir un espacio de capacitación y articulación.

Fuente: Clarin

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