19 de septiembre de 2021 13:41 PM
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El relato que rechazó la nueva ruralidad

El oficialismo nacional recibió un duro revés electoral en las regiones donde la agroindustria es motor de desarrollo. Un pedido de cambio en las políticas públicas.

Yannick Gaudin, consultor de la Unidad de Desarrollo Económico (UDE), de la sede subregional en México de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), es un estudioso de las nuevas estructuras rurales.

En su publicación Nuevas narrativas para una transformación rural en América Latina y el Caribe, asegura que en las últimas décadas los espacios rurales se han modificado en términos económicos, sociales y culturales, lo que ha llevado a hablar de una “nueva ruralidad”.

A partir de este cambio de paradigma, el consultor asegura que los instrumentos clásicos de caracterización y medición de lo rural resultan ya limitados para integrar los flujos e interacciones que definen los espacios rurales. Ante eso, se expone la necesidad de reposicionar los espacios rurales en las agendas de políticas públicas en favor del crecimiento y el desarrollo.

Es esta transformación la que explica, en parte, el resultado electoral del domingo pasado, en el cual la nueva interacción entre lo rural y lo urbano del interior expresó con contundencia su rechazo a la gestión de la política pública.

Interpretado como una necesidad de cambio, en buena parte por considerar estos nuevos espacios que la actual administración nacional no promueve las condiciones para el desarrollo, las principales regiones productivas decidieron pronunciarse en las urnas en contra del Gobierno nacional.

Basta sólo con mirar el mapa electoral para ver que en la mayoría de las provincias que tienen a la agroindustria como motor de desarrollo el oficialismo fue derrotado con contundencia.

Si el zoom se posa en los departamentos o partidos, la dimensión al rechazo a la política oficial cobra mayor dimensión y refleja las necesidades de generar una alternativa.

CONTUNDENCIA

En las regiones del país donde, por ejemplo, el cluster de la maquinaria agrícola tiene su mayor protagonismo, ni el buen momento por el que atraviesa la actividad –con casi todas las empresas trabajando a full– fue suficiente para que el Gobierno pudiera hacer un mejor papel electoral.

A la hora del voto, primó la necesidad de ir más allá de la coyuntura y lograr que el agro tenga reglas de juego claras y sin intervenciones comerciales.

Por eso, en los departamentos santafesinos de Belgrano, donde las ciudades de Armstrong y Las Parejas lideran la presencia de fábricas de maquinaria agrícola en esa provincia; en General López, donde Venado Tuero y Firmat también tienen lo suyo en el sector; Rosario, con todo su polo industrial, y Caseros, con la pujante Casilda, Juntos por el Cambio fue la coalición más votada.

Lo mismo sucedió en las jurisdicciones más “fierreras” de la provincia de Buenos Aires. Allí, en los partidos de 9 de Julio, Tandil, Pergamino, Colón y Tres Arroyos, las listas de Juntos por el Cambio llegaron a reunir hasta 58 por ciento de los votos.

Pintada la provincia de Buenos Aires casi en su totalidad de amarillo, el Frente para Todos sólo tuvo entre sus escasos logros electorales (triunfó en un anillo del conurbano y en sólo en tres partidos el interior) ganar en Pilar. En ese partido, ubicado en el centro-este de la provincia, los productores agropecuarios denunciaron que con las últimas lluvias colapsaron los canales y hay más de 200 mil hectáreas inundadas.

Córdoba, por su parte, confirmó una vez más que es un bastión donde el kirchnerismo no tiene aceptación. Con su peor desempeño de la historia, el oficialismo nacional sólo ganó en uno de las 26 departamentos de la provincia: Sobremonte; en 22 ganó Juntos por el Cambio, y en sólo tres, Hacemos por Córdoba, el frente que gobierna la provincia y que ha hecho pública sus críticas a la Nación por el trato que tiene para el sector agropecuario.

El resultado electoral reflejó que la sociedad pretende un cambio en la conformación del Congreso nacional luego de las elecciones de noviembre próximo.

En esa sintonía también están el agro y su enclave social, que intentan, una vez más, tener la representatividad legislativa que los contenga y les permita crecer con reglas claras.

Fuente: AgroVoz

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