26 de septiembre de 2021 14:04 PM
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Complejo sojero: son las retenciones, estúpido

El gobernador de Córdoba, Juan Schiaretti, dijo en el seminario de Acsoja lo que realmente se necesitaba destacar: el problema de este cultivo son las retenciones y hay que bajarlas.

La semana pasada se realizó el seminario anual de la Asociación de la Cadena de la Soja (Acsoja), a mi juicio uno de los mejores desde que se fundó la entidad. No solamente reunió a todos los eslabones del cultivo, que presentaron las nuevas tecnologías y mostraron las fortalezas de sus integraciones, sino que en esta oportunidad fueron invitados los gobernadores de las principales provincias productoras, quienes con matices destacaron su apoyo al cultivo y a toda la cadena.

Como dijo Luis Zubizarreta, presidente de Acsoja: “Es muy bueno ver a tantos gobernadores alineados con lo hecho por la cadena y comprometidos con el desarrollo del sector”.

De todos los gobernadores, destaco la postura y visión de Juan Schiaretti, quien le puso nombre y apellido al problema de la soja. Pidió “que las retenciones sean rebajadas gradualmente hasta desaparecer y mientras tanto tenerlas a cuenta de Impuestos a las Ganancias. No hay mejor política social que un buen empleo”.

Destacó el mandatario que el progreso de Córdoba ha estado y está vinculado al hombre y a la mujer de campo, que son motores del crecimiento que siempre reinvierten en la provincia. Además de reclamar que no se tomen medidas que frenen la producción, sino que la aumenten.

En su discurso virtual, Schiaretti se mostró a favor de tener leyes como la del autoconsumo de biodiésel, que permite que se le agregue valor a la soja.

El resto de los gobernadores encendieron fuegos artificiales, sin comprometer sus palabras. El gobernador de Entre Ríos destacó la necesidad de “mejorar el sistema de transporte”, fundamentalmente el portuario, así como los caminos rurales y “desarrollar el transporte multimodal”.

Gracias por avisarnos; esta problemática afecta a todo el país y no sólo a la soja.

Mientras tanto, el gobernador del Chaco, Jorge Capitanich, llamó a hacer una alianza estratégica para Argentina con una revolución industrial 4.0 que contemple un gran acuerdo político, económico y social.

Basta de cháchara, la gente ya no come más vidrio, y si lo mastica no lo traga.

La Argentina tiene la industria procesadora de soja más competitiva del mundo, y los productores cargan con un nivel expropiatorio de retenciones del 33 por ciento.

Schiaretti puso el tema arriba de la mesa; dijo sin pelos en la lengua: “hay que bajar las retenciones en forma gradual”. Se trata de lógica pura.

Fue un mensaje con un alto componente de sentido común y pragmatismo; sus palabras lo colocaron en un nivel muy superior al resto de sus colegas de otras provincias, con altura de estadista. El resto, políticos de cabotaje y vendedores de humo; la realidad no debe ofender.

EN BAJA

Todo esto sucede en un momento donde la Bolsa de Cereales de Buenos Aires anunció la menor superficie de siembra de soja de los últimos 15 años; mientras que el maíz sigue aumentando superficie de siembra año tras año.

El tema central es que mientras la soja tiene un 33 por ciento de retenciones, el maíz tributa el 12, y esto coloca a la oleaginosa en una clara desventaja.

El maíz ha logrado consolidar un avance tecnológico de tal magnitud que hasta los maíces de segunda o tardío este año han rendido mucho más que los de siembra temprana. Y en esto tiene mucho que ver el avance genético que imprimieron las empresas de semillas y los paquetes tecnológicos cada vez mas ajustados a la sintonía final. Ese combo es el que ha permitido al cultivo lograr rendimientos cada ves más estables , ante condiciones climáticas adversas y escapar a la ventana de déficit hídrico ajustando fechas de siembra y tipo de híbridos.

En cambio, la soja sigue atrasada en la tecnología, en especial en la mejora genética de las nuevas variedades; el productor sigue escondiendo la cabeza como el avestruz y no reconoce la importancia que tiene para la producción permitir la investigación a las empresas de tecnología, el pago de la propiedad intelectual y el reconocimiento del canon tecnológico de cada nueva variedad lanzada al mercado.

Mientras algunos farmers argentinos siguen con la idea de no pagar y utilizar la bolsa blanca, sus pares brasileños y estadounidenses continúan evolucionando, cada vez producen más volumen de soja y conquistan nuevos mercados.

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