27 de septiembre de 2021 11:32 AM
Imprimir

Analizaron el momento justo de secar los cultivos de servicio

Es clave saber elegir la fecha y la técnica de secado, conocer el impacto sobre el agua útil (más en inviernos secos), las malezas, los nutrientes y el rinde del cultivo sucesor.

Con muchos campos en barbecho a la espera de la nueva siembra gruesa, son muchos los que optan por cultivos de servicio (CS) para proteger los suelos. Pero se termina el invierno y hay que saber qué hacer con ellos, por eso la Asociación Argentina de Productores en Siembra Directa (Aapresid), se enfocó en los métodos para liberar el espacio con vistas a la soja y el maíz.

Es clave saber elegir la fecha y la técnica de secado, conocer el impacto sobre el agua útil, las malezas, los nutrientes y el rinde del cultivo sucesor en distintas regiones, para aplicar las variables de terminación más oportunas.

Andrés Madias, coordinador de Aapresid, explicó que terminar cultivos de servicios en el punto justo es clave para potenciar el cultivo sucesor, ya que condiciona la recarga hídrica, en especial en ambientes con limitantes.

Salvador Prieto, del INTA, sumó que el momento de secado impacta en el logro de los objetivos que se buscan en un CS: aportar carbono, fijar nitrógeno y capturar agua. Cristian Cazorla, también del INTA, agregó que en zonas como el norte, donde el agua aprieta, las variables para definir el momento óptimo de secado son los pronósticos climáticos y la evolución del agua en el suelo desde la siembra del mismo.

En esa línea, otro especialista, Cristian Álvarez, explicó que para el sur de Córdoba y el oeste de Buenos Aires el primer factor a considerar es la capacidad de recarga: “Tengo que conocer a fondo cada ambiente en términos de relieve y textura, variables que definen la capacidad de captura y retención de agua”, agregó.

Desde Bandera (Santiago del Estero), el productor Pablo López Anido advirtió que la campaña, complicada con 130 días sin lluvia y muchas heladas, llevó al secado anticipado de muchos CS, en especial gramíneas que irán a soja. “En vicias y melilotus, en cambio, se puede jugar con el atraso de la siembra que permite el maíz y esperar hasta octubre/noviembre para secar”, dijo.

Los productores se inclinan por centeno y avena por su precocidad; y por ciclos cortos que aceleren la producción de biomasa.

Situación similar se vive en el sur de Córdoba, donde la baja de napas, las escasas lluvias y la amenaza de la Niña, llevan a anticipar el secado. Santiago Rubies, productor Aapresid de Laboulaye, advirtió que los CS sembrados en marzo sobre girasol pudieron aprovechar las lluvias de otoño y seguramente dejen un mejor perfil hídrico.

Los sembrados tardíamente sobre trigo/soja son los más comprometidos. En estos casos se puede adelantar el secado o dejar que produzcan biomasa, consumiendo el agua de primavera y aumentando el riesgo de comprometer al cultivo siguiente. “Se trata de una decisión empresarial, y como tal, implica riesgos. En nuestro caso priorizamos los beneficios de los CS en el largo plazo mirando el sistema como un todo”, contó López Anido.

Aimar Pena, de la firma BASF, habló de secado químico: “Los CS son todavía fáciles de secar con productos simples como glifosato y hormonales. Sin embargo, hay que tener en cuenta que no estamos secando solo un CS y estar atentos a los huecos donde pueda haber escapes de malezas”, advirtió.

Aplicaciones que son efectivas para cualquier CS pueden solo debilitar malezas como rama negra, generando rebrotes posteriores y un problema en el cultivo siguiente. Por eso Rubies recordó que la campaña pasada el secado de vicia se hizo en condiciones de sequía y no llegó a matar la rama negra. “Tuvimos que esperar las lluvias para lograr controles efectivos. Para cuando llegaron, ya teníamos un problema grave”.

Publicidad