28 de septiembre de 2021 11:50 AM
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Confirman que la enfermedad hemorrágica del conejo ha dado el salto a la liebre ibérica

Investigadores de la Universidad de Córdoba han detectado en liebres ibéricas de España la circulación de una variante de la enfermedad hemorrágica del conejo, lo que podría suponer una amenaza para su conservación

El profesor del departamento de Botánica, Ecología y Fisiología Vegetal Carlos Rouco Zufiaurre y el profesor del departamento de Sanidad Animal Ignacio García Bocanegra, ambos de la Universidad de Córdoba, participan en un estudio que reporta por primera vez una enfermedad común del conejo de monte en la liebre ibérica.

La universidad explica que los virus que afectan a los lagomorfos, orden al que pertenecen los conejos y las liebres, tienen décadas de historia reportada de eventos de ‘spillover’, es decir, de transmisión del patógeno de una especie a otra.

Uno de estos virus es el que causa la enfermedad hemorrágica vírica del conejo (EHV), que es una enfermedad viral altamente contagiosa y a menudo mortal para estos mamíferos. Se caracteriza por causar una neumonía y hepatitis hemorrágica severa, pudiendo afectar también a otros órganos como riñón y corazón.

La nueva variante, cuyo agente infeccioso es el el Lagovirus europaeus/Gl2, apareció en 2010 en Francia y en menos de cinco años se extendió por los conejos de todo el mundo. Este virus tiene una gran capacidad de recombinar con otros virus de su mismo género (Lagovirus).

“Esto le ha permitido saltar no solo a cuatro de las seis especies de liebre que existen en Europa (Lepus Europaeus, Lepus Timidus, Lepus Capensis, Lepus Corsicanus), sino también a otras especies de liebres y conejos americanos como Lepus Californicus o Sylvilagusaudubonii, respectivamente, e incluso se ha detectado causando la enfermedad a tejones (Meles Meles) en Portugal este mismo año 2021”, expone el profesor Rouco.

En noviembre de 2020 se identificó un caso clínico de la enfermedad hemorrágica del conejo en una liebre ibérica al sur de Cataluña. La liebre ibérica identificada con el virus era una hembra adulta de 2,6 kg. Presentó lesiones similares a las descritas en otras especies de liebres infectadas con GI.2, como el caso aislado de una liebre del Cabo en Cerdeña.

La diseminación del virus en la liebre ibérica se confirmó mediante la secuenciación de un fragmento parcial de la proteína p16 en las heces. Durante el estudio, se ha identificado el recombinante GI.4P-GI.2 como causante de la infección, pudiendo analizar así las posibles causas con respecto al origen de la transmisión del patógeno y sus posibles consecuencias para las poblaciones silvestres de la liebre ibérica, que es una especie endémica de la Península Ibérica.

YA NO SE TRATA DE UN CASO AISLADO

El investigador y profesor Rouco explica que, hasta el momento, se trataba de un caso aislado, pero este hecho puede implicar que el virus aún no se ha adaptado bien a este ‘nuevo’ hospedador y que es cuestión de tiempo lo haga.

“Entonces las previsiones para el futuro de las poblaciones de liebre ibérica podrían ser, potencialmente, poco halagüeñas”, concluye. En este sentido, se impulsa el estudio del papel que desempeñan las especies específicas y los factores que pueden influir en la epidemiología del Lagovirus europaeus / Gl. 2 en la región de la liebre ibérica.

Desde hace 20 años la abundancia de liebres ha ido disminuyendo en su área de distribución nativa. Los motivos del declive, explican, vienen siendo desde la intensificación agrícola, la pérdida de hábitat, así como la depredación y la caza, cobrando las enfermedades emergentes un mayor protagonismo, especialmente las comunes entre conejos que han saltado de especie.

La primera de estas enfermedades fue la mixomatosis, una enfermedad endémica en la Península Ibérica y típica del conejo de monte. “Su virus sufrió una muy pequeña mutación que permitió el salto a la liebre ibérica en 2018 y que rápidamente se extendió por toda España, produciendo en apenas dos años una elevada mortalidad y un impacto en sus poblaciones”, expone el profesor Carlos Rouco. Por tanto, el potencial azote que una nueva enfermedad emergente como la enfermedad hemorrágica vírica del conejo podría colocar a la especie en una situación preocupante en cuanto a su conservación.

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