3 de octubre de 2021 23:01 PM
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APICULTORAS EN RED: UNA CADENA DE FAVORES PARA MULTIPLICAR EL OFICIO

Con el objetivo de brindarles un oficio y un ingreso extra a las mujeres en el campo, una ingeniera agrónoma de Pehuajó pensó en la apicultura como la actividad perfecta. Fundó un emprendimiento que vende miel en todo el país para financiar la expansión de la comunidad que ya capacitó a cientos de emprendedoras.

Eliana Moratiel

En Pehuajó, al noroeste de la provincia de Buenos Aires, la ingeniera agrónoma Marina Muscolo inició una red de apicultoras con apenas una decena de mujeres, que hoy llegó, con pandemia de por medio y gracias a la virtualidad, a más de mil mujeres y contando.

El proyecto comenzó en 2016 cuando Marina notó recorriendo el campo, la necesidad de la mujer rural de tener un trabajo y un ingreso económico que pudiera obtener allí mismo donde vivía. “Por mi profesión siempre recorro el campo y vi la necesidad de la mujer de un puestero, o de un encargado de tener un ingreso en el mismo campo en el que vive. Me di cuenta que todos los recursos estaban ahí, y pensé en la apicultura como fuente de ingreso extra para la familia y desarrollo para la mujer”.

“Yo había tenido apicultura en la facultad pero no me había puesto ni siquiera el mameluco, entonces lo primero que hice fue conseguir unas colmenas. Probé y me di cuenta que una mujer perfectamente podía ejercer el oficio y no solo eso, sino que hay un montón de mujeres que ya estaban trabajando en apicultura, tanto en producción como investigación de la actividad”, relató la ingeniera.

El siguiente paso, fue comenzar a buscar y contactar mujeres que se animaran, por lo menos, a probar la actividad. “Vos decís abeja y a muchos les da miedo al principio, u odian las abejas y no quieren ser picados”, comentó.

En cuestión de aproximadamente un año, eran diez mujeres en Pehuajó que junto con Marina comenzaron a organizar capacitaciones, difundiéndose como grupo a otras localidades de la provincia de Buenos Aires, como Azul, Lavalle, Castelli, Cañuelas y Trenque Lauquen.

Unos años después, cuando la red ya contaba con alrededor de 90 apicultoras, llegó la pandemia, y con esta, otro gran salto para el proyecto. “Vino la pandemia y no podíamos transitar las rutas; no podíamos juntarnos y había chicas que habían recibido las colmenas ese año y necesitaban soporte de qué hacer. Gracias a INTA, que siempre nos brindó apoyo a través de Inta ProApi y a nuestro capacitador Leo Frigoli, nos llegó la idea de hacer las reuniones virtuales. Así, en el 2020 como todo el mundo nos volcamos a Zoom, con la posibilidad de llegar este año a más de mil mujeres de toda Argentina y de otros países como Colombia, México, Chile, Brasil, Uruguay, Paraguay, República Dominicana, España y Estados Unidos”.

Comunidad de mujeres. Lo que empezó con un grupo pequeño de emprendedoras se convirtió en una gran red de apoyo mutuo.

Reinas de Corazones

Al crecer exponencialmente, Muscolo fundó para poder costear la continuidad del proyecto la empresa Reinas de Corazones. Con la venta de la miel de este emprendimiento, se destina una parte a la compra de material apícola para las nuevas integrantes que se incorporen cada año.

“Es una empresa de triple impacto. Es decir, que busca a través de un negocio generar algo positivo en lo social y lo ambiental. En el primer punto, en poder llevar una oportunidad de desarrollo a mujeres rurales, y desde lo ambiental, generar un beneficio a través de la abeja que es fundamental en la vida del planeta por su papel de polinizadora”, explicó.

Otra característica fundamental de Reinas es que funciona como una cadena de favores. La mujer que quiera probar el oficio recibe capacitación y un kit de apicultura que incluye unas colmenas, el mameluco, la pinza y el ahumador. Ella, después tiene la opción de donar parte de su primera producción para comprar el equipo de otra mujer al año siguiente.

En cuanto a la miel que producen, Marina explicó que es casi toda de la provincia de Buenos Aires, de pradera, y generalmente multifloral: de trébol, cardo, lotus y alfalfa. Además cuentan con un apiario en proceso de certificación orgánico con una miel monofloral de eucalipto. “La miel adquiere sus características de acuerdo a la floración, de dónde es y también pueden ser distintas en cada campaña, en eso es como el vino, que cada cosecha es distinta”.

La venta del producto, por el momento, se concentra en Capital Federal y Gran Buenos Aires, pero también puede conseguirse en markets digitales como The Food Market, Fit Market o Mercado Libre y algunas dietéticas del interior del país. “La idea es poder exportar, pero es un proceso largo que estamos transitando. Argentina es conocida por la calidad de su miel. Mientras más podamos vender mayor es el margen para poder generar impacto en más mujeres rurales”, proyectó.

Un ida y vuelta

Una de las cosas que más sorprendió a Marina de la experiencia es la respuesta que recibió de las mujeres a las que llegó con la red de capacitaciones. Por esta razón, en el perfil de Instagram de Reinas de Corazones se recogen los testimonios de las que se animaron a participar. “No me lo esperaba. Te llena el alma esa vuelta. Hay mucho de mujeres queriendo empoderar a otras. Les pedí que escribieran una recomendación a otra mujer, y se repite el ‘animate’, ‘emprendé’ ‘nunca es tarde’, porque hay muchas que arrancan con esto a los 50 o 60 años”.

Por último, se dirigió a aquellas mujeres que quieran emprender este oficio: “El tema abejas está siendo muy popular últimamente, hay mucha demanda para arrancar y estamos para darles ese empujón. Nuestro lema es ‘si querés llegar rápido andá sola, si querés lejos andá acompañada'”.

Nunca es tarde

Una de las tantas que comenzaron a transitar recientemente el camino de la apicultura es Graciela Duarte, de San Guillermo, en el departamento San Cristóbal. Con 56 años y un esposo que es hace 20 años apicultor, ella nunca se había acercado al apiario, se quedaba esperando afuera. Un día por la invitación de otra mujer que le sugirió probar un emprendimiento, arrancó y ahora participa también de las capacitaciones virtuales de Reinas de Corazones.

“Es un emprendimiento que empezó un técnico, la ayudante, una señora de 70 años con una experiencia de 12 años en apicultura, que es la que hace humo para tranquilizar a las abejas, y la otra chica que comenzó junto conmigo. Así nos largamos a hacer celdas” relató Graciela.

“Esto es una prueba piloto que estamos haciendo y nos ha ido muy bien. El año pasado todos los compradores han vuelto a encargarnos y ya tenemos las primeras ventas, pero padecemos una gran contra y es que en esta zona, en prácticamente todo el año, no ha llovido así que no hay flora, no hay posturas y decae la colmena. Estamos esperando las lluvias”.

Concentración. Para Graciela la apicultura resultó una suerte de refugio a la vez que un ingreso económico extra.

Como proyecto a futuro, la apicultora adelantó que además de las celdas, le gustaría incursionar en otros derivados del apiario. “Una de las cosas que quiero hacer es recolectar la jalea. Me miraron raro porque es algo que solamente hacen los chinos, pero yo pienso ¿por qué no intentarlo?”.

Graciela reflexionó sobre lo que la llevó a comenzar la apicultura y espera que su experiencia motive a otras. “Yo siempre me dedique a ser mama y trabajar en mi casa. Tengo dos hijas y cuando ellas se fueron a estudiar, conocí ese llamado ‘nido vacío’ y es ahí cuando me decidí a tomar este gran desafío y descubrí un mundo maravilloso”.

También destacó el beneficio económico para la familia rural. “En esta época en el que el trabajo está muy jodido para las mujeres que no somos profesionales les recomiendo que se animen a empezar en la actividad. En nuestro caso, nuestras hijas han ido a estudiar gracias a la apicultura. Con el sueldo de nuestros otros trabajos no podríamos haber solventado pagar el alquiler de departamentos en otra ciudad”.

Finalmente, Graciela también hizo un llamado a otras mujeres de Santa Fe, para establecer un grupo. “Sabemos que hacia el norte de la provincia se trabaja mucho en apicultura y nos gustaría que las mujeres de esas zonas se contacten para ver como ellas trabajan y ayudarnos mutuamente”.

Para comunicarse con Reinas de Corazones o conocer dónde comprar sus productos se puede ingresar la web honeyreinas.com o a su perfil de Instagram. mielreinasdecorazones. Para contactarse con Graciela Duarte: chelagarcia72@hotmail.com

Fuente: El Litoral

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