18 de octubre de 2021 13:26 PM
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CARINATA: UN CULTIVO DONDE TODO CIERRA

Al iniciarse la cosecha de este novedoso cultivo de cobertura, productores y semilleros destacaron las virtudes de todo tipo para avanzar hacia una agricultura más sustentable y con renta.

Dos años atrás, la empresa Nuseed Argentina dio el primer paso de su programa de biocombustibles, basados en un plan de agricultura sustentable que su casa matriz propone a nivel global. Comenzaron así a comercializar la carinata, un cultivo no GMO que se utiliza para producir biocombustible de segunda generación (se vende a Francia para combustible de avión) derivado de aceites no comestibles.

Se trata de un cultivo oleaginoso desarrollado para la producción sostenible de biocombustibles que, además de producir aceites no comestibles, produce harina proteica para la alimentación animal. Este cultivo de invierno presenta una opción interesante para los productores agropecuarios generando un valor agregado a la producción y permitiendo ingresos adicionales bajo los aspectos de la sustentabilidad.

De allí que la Carinata le ofrece al productor agropecuario la oportunidad de incluir un cultivo de invierno de alto valor agregado sin afectar los cultivos principales y de integrar una alternativa de tipo oleaginosa a la rotación generando una diversificación rentable en el sistema de producción.

A campo

Esta semana se realizó una jornada de capacitación en la zona rural de Margarita, donde el productor Fernando Vénica recibió a Campolitoral para hacer un balance, a días de meter la cosechadora al lote. “Arrancamos con la carinata el año pasado, esta es nuestra segunda experiencia con el cultivo. Soy hijo de productores que tienen más de 40 años en la zona, y yo estoy a cargo ahora del establecimiento. Lo arrancamos como un cultivo de servicio para el invierno y suplantar las avenas o los verdeos para hacer puentes verdes con la posibilidad de sacarle una renta, que con le precio que tiene ahora, mucho mejor todavía”, asegura.

El año pasado, Vénica inició su experiencia con 80 hectáreas, y esta campaña se entusiasmó con 110. Por ahora, el lote promete mayores expectativas de rinde, “por como se ve el cultivo en los momentos previos a la cosecha”.

En cuanto a los beneficios agronómicos, destacó que realmente se aprecia la mejora en el suelo en base a sus raíces pivotantes, y en una mejora notable de los rindes de los cultivos que siguen a continuación. “Pero estamos experimentando, estamos esperando algo más de agua, aunque sabemos que va a llover por debajo de lo normal, y en esta zona siempre necesitamos algo más de agua que el promedio por las altas temperaturas que tenemos”.

De paso, aprovechó para analizar que en la región, “los trigos ya están para la cosecha, y que se esperan rindes de entre 25 a 35 quintales por hectárea, y los girasoles vienen muy bien, les ha llovido unos 15 mm, y así marcha la campaña”.

La energía del campo

Para Sebastián Bravo, referente del programa carinata de Nuseed, esta fue la segunda de las 10 jornadas demostrativas a campo cubriendo todo el país, pero haciendo especial foco en Chaco, Santa Fe, Entre Ríos y Córdoba junto con el norte de Buenos Aires. “Este año tenemos 10 mil hectáreas implantadas, pero planificamos 30 mil para el año que viene y en los 10 años que vienen llegar al millón de hectáreas”, anticipa.

Según el especialista, la primer mirada para el productor es la diversificación, ya que se trata de un cultivo de cobertura con renta. “Además, de la mano de ese cultivo puedo controlar malezas sin usar químicos, ya que el control se realiza por cobertura, y a través de un aporte en el sistema radicular que realiza una labranza vertical biológica perforando estratos o pisos de arado, lo que permite incorporar Materia Orgánica sino aireación y porosidad en le lote”. Esa es la mirada estrictamente productiva.

Bravo amplió afirmando que obviamente también aporta una renta, diversifica el trigo, cuenta con un mercado totalmente transparente en el que se puede seguir la evolución, donde la tonelada con los dos premios por incentivos de sustentabilidad que otorga Nuseed: uno es por la certificación y el otro por el uso de fertilizaciones hasta 80 unidades de Nitrógeno, logra precios de 635 dólares por tonelada, “y eso es importante”.

Después especificó que también hay otras miradas ligadas a la sustentabilidad, por el uso de agroquímicos de banda verde y azul (de bajo impacto ambiental); el aporte en la rotación para el cultivo siguiente (que los mejora y potencia); un menor consumo de agua, y una mirada más lejos en cuanto al aporte de los biocombustibles para aviones, que emite muy baja cantidad de gases de efecto invernadero, por lo que hay una altísima demanda a nivel mundial de este tipo de combustibles, para cambiar los que estamos usando.

“Si uno mira un pasaje de avión, dentro del costo hay un valor que se cobra por las emisiones de gases de efecto invernadero. De esta manera eso se reduce y mejoramos el impacto al medio ambiente”, graficó.

En este sentido, remarcó que carinata fue desarrollado y manejado solo para destinarlo a biocombustible, por lo que no compite como alimentos como ocurre con otros cultivos, que tienen aranceles y porcentajes de participación que cada vez son más bajos.

Estrategia global

Por su parte, Jorge Moutous, referente de Nuseed para Argentina, manifestó que si bien se trata de un cultivo poco conocido, le están metiendo todas las fichas. “Estamos desarrollando un cultivo nuevo, destinado a la producción de biocombustibles para aviones, pero su aceite también harina de alta calidad para alimento animal”, comenzó.

Moutous insistió con el concepto que es un cultivo de cobertura pero que genera una renta, eso es muy favorable para el productor. “Por el otro lado, aporta una sustentabilidad, ya que se hace bajo certificación de todo el proceso, de la semilla a la cosecha se toma registro de todos los pasos en la vida del cultivo”.

Respecto de esto, confesó los ambiciosos planes de la compañía. “Tenemos un horizonte que es casi ilimitado, de un millón de hectáreas como mercado potencial. Eso teniendo en cuenta las zonas de trigo de baja performace. Su grano no es comestible, por lo tanto lo usamos como cultivo de cobertura”.

Un cultivo que se multiplica

“El año pasado pasamos de sembrar 400 a 2.000 hectáreas”, dijo Alfredo Chemes, titular de una importante agropecuaria sanjustina. “Es un cultivo nuevo para nosotros, sumamente interesante desde varios puntos de vista, y que ya el año pasado en esta zona comenzamos a hacer. Este año debido al éxito y los buenos resultados logramos quintuplicar la superficie. Estamos muy contentos y con muchas expectativas”, agrega “Pino”.

El primer aspecto que lo destaca es que se trata de un cultivo de servicio, que si bien no es comestible, tiene todas las ventajas agronómicas de la cobertura, pero que además cuenta con valor comercial. “A diferencia de los que cotizan en pizarra, la carinata se hace bajo contrato y con un precio ya establecido. Es un cultivo cuya renta es interesante y viendo que los rindes son buenos, permite que se desarrolle perfectamente”.

Quien compra la producción es una empresa francesa, principal productora de biocombustible para la industria aeronáutica. “Y lo hace bajo las nuevas normativas ambientales en el mundo, por lo que es tan buscado y por lo que empezó a hacerse en Argentina, Brasil y Uruguay”.

Como parte del emprendimiento, el Ing. Agr. Martín Batistutti remarcó que no requiere muchas labores culturales, y que es muy invasora en cuanto al crecimiento. “Es un cultivo que permite diversificar el sistema productivo en una zona en donde en esta época se hace trigo solamente. Por eso entra bien en el esquema de rotaciones, y en cuanto a la implantación de rastrojo no genera ningún inconveniente para la siembra posterior de soja”.

Fuente: El Litoral

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