23 de octubre de 2021 11:06 AM
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Cebada: ojos atentos para el manejo sanitario

El manejo sanitario es un capítulo importante en el manejo de la cebada. Sabemos que las enfermedades, según intensidad y momento de aparición, nos pueden quitar rendimiento de manera significativa. En el sudeste bonaerense vemos ensayos propios y de terceros hasta con 1500 kg/ha de diferencia por distintos manejos. Debemos arrancar por la elección de la […]

El manejo sanitario es un capítulo importante en el manejo de la cebada. Sabemos que las enfermedades, según intensidad y momento de aparición, nos pueden quitar rendimiento de manera significativa. En el sudeste bonaerense vemos ensayos propios y de terceros hasta con 1500 kg/ha de diferencia por distintos manejos.

Debemos arrancar por la elección de la variedad y semilla, de la cual deberíamos tener no solo los análisis convencionales como peso de mil granos, poder germinativo, pureza, sino también un completo análisis de patógenos. Aquí comienza todo, es la base para un manejo integrado de enfermedades.

Una vez definida la variedad, debemos decidir qué curasemilla vamos a utilizar; debería ser uno que cubra varios espectros sanitarios. Es muy importante la calidad del tratamiento porque estamos acostumbrados a recibir semilla con tratamientos deficientes. Por eso debemos ser más estrictos en este punto.

A partir de aquí comienza la utilización de la herramienta más importante de todo el ciclo, el monitoreo. En nuestra producción tratamos de que los monitoreos sean con una frecuencia de entre 10 y 15 días, dependiendo de la época del cultivo. No menos importante, es el registro de estos monitoreos para poder seguir a secuencia y la evolución de la enfermedad y del cultivo. También son importantes los registros de las precipitaciones.

Las enfermedades foliares arrancan en nuestra zona desde muy temprano, debido a las condiciones predisponentes. Las enfermedades más importantes en nuestra zona son tres y afectan de manera importante el rinde y la calidad de la cebada.

●Escaldadura, (Rhynchosporium secalis) es una de las enfermedades principales en cebada, la cual arranca muy temprano y tiene una tasa de crecimiento altísima. Las manchas terminan coaleciendo y haciendo una mancha de gran tamaño reduciendo el área foliar y así la producción de biomasa y el rendimiento. Esto pude ser aún peor, porque una sola mancha ubicada en la base de la hoja, afecta y hace que se pierda el total de la hoja, por lo que la estimación de severidad, puede ser baja y aun así las pérdidas importantes.

●El síntoma de la mancha en red, consiste en un reticulado que solo se ve en hojas, aunque el hongo ataque todos los tejidos verdes. Las manchas se juntan afectando el tejido verde.

●Ramularia (Ramularia collo-cygni ) los síntomas consisten en un salpicado necrótico con un halo clorótico. Los síntomas aparecen en hoja tallo e incluso en espigas.

Las enfermedades actúan de manera simultánea dentro del cultivo, por lo que el reconocimiento de estas y el monitoreo continuo hace que podamos evaluar su evolución, para llegar a un umbral de control y la utilización de fungicidas para el control de las enfermedades, teniendo cada vez más participación las mezclas con carboxamidas que aportan al control de ramularia.

Durante la actual campaña, en la etapa vegetativa, el comportamiento sanitario del cultivo fue el esperado, con bajas incidencias de escaldadura y mancha en red. Luego de las primeras precipitaciones, después de un periodo seco, pero aun así con varias horas de mojado, cambió el panorama, con un aumento importante de los casos con elevada incidencia de enfermedades foliares, haciendo que varios de los lotes se apliquen con fungicidas en los primeros estadios reproductivos. El panorama actual es similar, luego de 20/35 días de aplicados con fungicidas, se esta observando un incremento de las enfermedades foliares, incluso ramularia.

Responsable de producción agrícola de Alea y cia.

José Gandini

Fuente: La Nacion

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