23 de octubre de 2021 15:47 PM
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NUEVA HERRAMIENTA CONTRA LA SEQUÍA: LAS DIETAS LÍQUIDAS DESEMBARCAN EN LA GANADERÍA

Poco difundidas en Argentina, este tipo de alimentación desembarca en la ganadería nacional como una herramienta sencilla para garantizar la nutrición animal en cualquier escenario.

En Santiago del Estero, la sequía castiga sin piedad a la ganadería. Tal como lo informó el presidente de la Federación de Asociaciones Agropecuarias Santiagueñas (FAAS), José Ferreiro, “es muy difícil para el productor ganadero ya que no hay alimento para la hacienda. Está todo muy seco”. El ruralista también indicó que “hace aproximadamente 7 meses o más de 200 días que no llueve. No hay pasto y no hay reservas, es una situación delicada. Es imprescindible asistir a estos productores con cualquier tipo de forraje, ya que sino la hacienda se morirá dentro del campo”, lamentó.

Este tipo de situaciones se sucede con frecuencia regular, y se agrava en un escenario de cambio climático que aporta más incertidumbres que certezas.

Por eso, en el marco de la ExpoBra, desarrollada en La Banda (Santiago del Estero), Campolitoral conversó con Arturo Bressanello, referente de ALZ Agro, un grupo de empresas con firme presencia en el sector. Puntualmente, la sección de nutrición (ALZ Nutrientes) destaca tanto en nutrición animal como vegetal, en la búsqueda de respuestas técnicas y comerciales que satisfagan las necesidades de un sector dinámico y en incesante crecimiento.

Llegan las novedades

“Nos dedicamos al área de nutrición animal y vegetal, y dentro del área animal tenemos un grupo de productos que se dividen en secos (pellets), húmedos (derivados del bagazo de cerveza) y líquidos”, afirma el agrónomo.

En este último punto, están desarrollando una novedad para el mercado argentino, aunque es un sistema bien conocido en otros países. La tecnología de dietas líquidas se utiliza desde la década del 60 en Estados Unidos y Australia, “y lo que hicimos fue tratar de aprender de esa tecnología, de ver cómo implementarla, y a partir de ahí comenzar a desarrollarla en los diferentes ámbitos ganaderos de la Argentina”.

Se trata de productos que tienen concentración de proteína, energía y minerales, algunos con altos niveles de proteínas, y otros un poco más bajos, dependiendo de los requerimientos y niveles para poder equilibrar cualquier tipo de dieta.

Sistemas de uso

El más singular es tal vez, el de los lamedores (para ganadería extensiva), “donde podemos darle de comer hasta un pasto seco o una alfalfa, lo que pasa es que al pasto seco hay que complementarlo con proteínas y energía; en cambio a una alfalfa sólo hay que complementarla con energía”.

Entonces, este sistema permite que la vaca haga un autoconsumo de los diferentes productos que se le proporcionan, lamiendo una rueda que se embebe en ese producto, y eso va generando una dosis diaria que junto con otros elementos equilibra la dieta y genera una mejor tasa de conversión.

“El primer posicionamiento del producto a nivel extensivo fue para apuntar a mejorar la calidad de recepción para regiones donde en muchas épocas del año los pastos son de muy mala calidad, dice Bressanello, en referencia a que si nos metemos en el NOA o el NEA, a partir de mayo, los pastos pierden mucha calidad hasta noviembre, y esta es una manera de mejorarlo elevando la tasa de ingesta de pasto que junto con esta “sopa” equilibra y genera una dieta más balanceada.

Yendo un poco más al sur, para la zona de San Luis, donde está al pasto llorón, o el sudoeste de La Pampa o Buenos Aires, también hay una época del año donde las calidades disminuyen, “y este es un concepto para poder equilibrar y contar con una receptividad pareja a lo largo del año”, asegura.

Paradigmas ganaderos

Consultado sobre la actividad y sus desafíos a futuro, admite que hubo un profundo cambio de paradigmas a lo largo de los años. “Quizás hace no más allá de 20 años se comienza a tomar a la ganadería como un área de rentabilidad”, sostiene en referencia a que el formato ganadero fue cambiando de manos hacia productores cada vez más eficientes.

“Quizás en la época de los comienzos, con preñeces del 30% le sobraba a todo el mundo, ahora no es más así. Y en Argentina también hubo un cambio. Antes las vacas eran un concepto de riqueza o de ahorro, pero eso no basta. Ahora esa área también debe tener productividad”.

El especialista afirma que entonces hubo un cambio en la mentalidad, y los costos cambiaron. “Antes eran los costos inmobiliarios dividido el número de vacas. Ahora la ecuación es totalmente diferente”.

Hasta 3 años. Los micro silos se compactan en una “bala” que pesa entre 500 kg y una tonelada. Ideales para autoconsumo.

Estrategia de largo plazo

A futuro, reconoce que apuntan a seguir con esta estrategia de alimentos para poder generar un ciclo completo dentro de un establecimiento sin grandes infraestructuras. “Podemos ver que esto se adapta también para ser utilizado en míxers, con otros atributos diferentes a lo que es lamedores en extensivos. Y allí sus atributos secundarios como la homogeneización o saborización, estímulo y consumo voluntario, tienen un mayor protagonismo que tal vez un punto más o menos de una proteína o de una mega caloría”.

Además, agrega que los micro silos o TMR, con raciones mezcladas, permiten generar a través de un envase una dieta lista para usar, que se acomoda en virtud de los requerimientos de las distintas categorías ganaderas y diferentes situaciones.

Los mismos se confeccionan con una máquina de origen austríaco, que tiene la posibilidad de generar una altísima compresión. Se combinan diferentes alimentos, se homogeneizan, se compactan y se genera un doble sellado en lo que es esta bala que puede pesar de 500 kg hasta una tonelada y que queda lista para ser usada como un silo para lograr la fermentación y lograr un alimento de calidad de hasta 3 años que mientas no se abra, se mantiene intacto.

Salir del formato

“Somos generadores de negocios en base a tecnologías no convencionales”, admite Bressanello. Y confiesa que esta es una oportunidad para empresas de mediano tamaño que quieran una oportunidad en este mercado. “Por eso trabajamos temas como la nutrición y la sanidad con moléculas diferentes para competir con estrategias eco amigables. El último desarrollo es poder trabajar con productos capaces de controlar virus, bacterias y hongos de manera orgánica, ese es nuestro último desafío, poder controlar nutrición y sanidad animal en los medios donde esos animales se desarrollan”.

En este tipo de actividades, Arturo entiende que las decisiones son de largo plazo, siempre. Por eso, cuando uno toma decisiones debe tener en cuenta el tiempo de impacto de esas decisiones. “Hoy en día, un productor ganadero, además de ser un buen ganadero, tiene que ser un buen agricultor. Pero lo que tiene la ganadería a diferencia de un sojero o un maicero, es que una decisión de estos últimos, el tiempo de impacto es de 6 meses. Si se equivocó con un híbrido o una variedad, a los 6 meses lo da vuelta. Y acá, el tiempo de impacto de un toro es de 10 años, esto necesita ver varias jugadas para adelante”. Por eso, opina que el ganadero no puede ser un cortoplacista, “es como un jugador de ajedrez, aquellos que ven 9 o 10 jugadas más adelante. Y el ganadero está obligado a hacerlo”.

Fuente: El Litoral

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