24 de octubre de 2021 18:53 PM
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La industria porcina de México enfrenta oportunidades y vientos en contra

La industria porcina en México se enfrenta a un escenario de hundimiento o natación después de evolucionar durante las últimas tres décadas de un país productor de carne de cerdo desarticulado y con desafíos tecnológicos a uno que tiene el potencial de ascender al siguiente nivel, según a un informe reciente de RaboResearch de Rabobank. Las […]

La industria porcina en México se enfrenta a un escenario de hundimiento o natación después de evolucionar durante las últimas tres décadas de un país productor de carne de cerdo desarticulado y con desafíos tecnológicos a uno que tiene el potencial de ascender al siguiente nivel, según a un informe reciente de RaboResearch de Rabobank. Las partes interesadas del sector porcino de México tienen la oportunidad de ser parte del surgimiento de la industria como una fuente estable de carne de cerdo en el mercado global, según el informe, “La industria porcina mexicana en una encrucijada”.

 Se necesitan compromisos financieros para que el país aborde con éxito un puñado de desafíos formidables, que incluyen invertir más en bioseguridad y su fuerza laboral; continuar su transición hacia una industria verticalmente integrada a través de la consolidación; y aumentar las exportaciones mediante el desarrollo de más productos de conveniencia y de valor agregado,  

Desde la década de 1990, la producción nacional de carne de cerdo de México se ha expandido a medida que las inversiones han mejorado las tasas de reproducción y el rendimiento de los cerdos, mientras que la consolidación ha florecido. Según Rabobank, los niveles de integración en la industria porcina se han incrementado sustancialmente, representando apenas el 30% del sector en 2014 a alrededor del 55% en 2020, especialmente en los estados de Jalisco, Sonora, Veracruz y Yucatán. Mientras tanto, los inventarios de cerdas han aumentado de 730.000 cabezas a más de 1 millón entre 2014 y 2020.

Sin embargo, el éxito de muchas empresas de producción se ha visto limitado por prácticas de bioseguridad mediocres, que han provocado pérdidas de cerdos inducidas por enfermedades animales. Los recientes brotes de peste porcina africana en la República Dominicana representan la amenaza más inmediata para los productores en México y otras enfermedades animales, como el virus de la diarrea epidémica porcina y el síndrome respiratorio y reproductivo porcino, siempre se avecinan.

El sector de procesamiento se ha beneficiado de la transición a más instalaciones inspeccionadas por el gobierno, ya que las operaciones que dependen de los productos básicos han podido ofrecer más productos de valor agregado y opciones de conveniencia. Esta transición ha dado como resultado un aumento de la producción, de 1,2 millones de toneladas en 2014 a 1,6 millones de toneladas en 2020 y un crecimiento de la demanda de exportaciones, especialmente de Estados Unidos, Japón, China y Corea del Sur.

Sin embargo, todavía existen vientos en contra para la industria, incluidos los suministros esporádicos de cerdos que provocan aumentos de precios. El país también se ve obstaculizado por factores que incluyen una cadena de suministro de frío inestable, retrasos en el desarrollo de la marca que dan como resultado una volatilidad en el sector de procesamiento que desafía el cumplimiento de las expectativas de los consumidores de productos consistentes que ofrezcan valor más allá de la materia prima.

El futuro depende en gran medida del nivel de inversión en las industrias de producción y procesamiento de carne de cerdo de México, según Rabobank.

“Si se ha agotado el apetito por nuevas inversiones, la industria puede detenerse en su camino de modernización”, dijo el informe, “quedando expuesta a la volatilidad que se ha asociado con los desafíos de salud del hato y los márgenes más ajustados asociados con la calidad inconsistente de la carne de cerdo. “

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