24 de octubre de 2021 11:13 AM
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«Quieren acabar con nosotros»

España : Plan para el vacuno. La intención del Gobierno central de prohibir las ganaderías a menos de 500 metros de los pueblos enciende aún más a un sector que «no se rendirá sin luchar»

El plan del Gobierno de regular las granjas de vacuna enciende aún más a los ganaderos asturianos. Aún revueltos por el golpe que supuso la inclusión del lobo en el listado de especies protegidas, ahora ven como el Ministerio de Agricultura quiere poner en marcha una regulación que, según los sindicatos agrarios, obligaría al cierre al «90% de las explotaciones» de la región. «Me enfadé en cuanto lo leí», confiesa Mirta Pérez, ganadera de Tox de 44 años y concejala socialista en el Ayuntamiento de Navia. «Nos modernizamos, nos ponemos al día y ahora resulta que estorbamos. ¡Nos invitan a irnos!», clamó. Pérez es titular de una explotación con 227 cabezas de ganado, «ahora mismo 98 madres y el resto crías». Están estabuladas en una nave ubicada a escasos metros de su casa. «Hicimos una inversión importante cuando decidimos apostar por este sector como para que ahora nos digan que nos tenemos que trasladar a otro sitio» señala.

Esta ganadera naviega reconoce que es «imposible cumplir los requisitos» que el proyecto de Real Decreto estipula para su tipo de explotación. «Necesitaríamos una reconcentración parcelaria para acceder a un terreno y aún así, no cumpliríamos todos los puntos». La ganadera explica, indignada, que vive «de la leche que vende» y cuestiona «cuánto subiría el precio del litro» si tuvieran que marcharse a terrenos más alejados.

«Nosotros queremos vivir de lo que vendemos, no de subvenciones», sentencia Mirta Pérez. Entre las medidas principales del borrador del Real Decreto que ha elaborado el ministerio se encuentra la prohibición de ubicar ganaderías a menos de 500 metros de las poblaciones, la inutilización de las cuadras en los núcleos rurales o el descanso de los animales en terrenos uniformes, algo «imposible en Asturias».

Cerca de Tox, en Villapedre, reside María Ángeles Suárez. Tiene 67 años y lleva toda la vida trabajando en el campo. Y ahora asiste con preocupación al futuro del sector y al de su familia. «Si se implantaran estas medidas, en mi casa no habría posibilidad de trasladar la ganadería. Y en la misma situación están mis vecinos. Asturias quedaría desierta», afirma. Suárez, propietaria de quince vacas de leche y carne, ve inviable en cualquiera de los casos alejar los animales de sus casas. «A las vacas hay que atenderlas, comen y paren. Dan mucho trabajo. Teniéndolas lejos tienes que echar el día entero fuera», señala. Una preocupación que Pérez comparte. «¿Cómo pretenden fijar población sacando de los pueblos a los ganaderos?».

En el otro extremo de Asturias, en el Oriente, el sentir es similar. José Antonio García, ‘Toño el de Mestas’, veterano ganadero de Cangas de Onís y regidor de pastos de la Montaña de Covadonga, no duda en afirmar que «quieren acabar con la ganadería». «Pero no nos rendiremos sin luchar», añadió para evitar que salga adelanta la regulación de un Gobierno que «sigue dando cornadas al mismo sitio».

La decisión de sacar las explotaciones ganaderas de los pueblos, agrega García, no es nada nuevo, si bien lo que les molesta a él y a sus compañeros es que, una vez más, venga en forma de imposición. «En eso ya llevamos muchos años los ganaderos. Somos los primeros que, a medida que vamos haciendo naves y explotaciones nuevas las levantamos fuera de los núcleos, por molestar menos y también porque para nosotros es más operativo, pero estamos cansados de que todo sea prohibir», afea.

De hecho, en la comarca oriental ya son pocas las explotaciones y cuadras que existen en el interior de los pueblos, si bien aún quedan y para sus propietarios se abre ahora un periodo de incertidumbre, pues no todo el mundo puede permitirse construir nuevas infraestructuras. Además, advierte el regidor de pastos de la Montaña de Covadonga, la orografía no siempre lo permite. «Esto no es Castilla, aquí hay muchos pueblos enclavados en la montaña y una cosa es sacar las naves del núcleo y otra que puedas hacerlas a más de medio kilómetro. Es que en algunos casos es físicamente imposible», insiste.

Desde la aldea cabraliega de Tielve, el ganadero y quesero Francisco Herrero también lamenta que «parece que ahora todo el mundo está en contra del ganado, que es de lo que siempre se vivió en los pueblos». En Cabrales, apunta, la normativa urbanística ya obliga desde hace años a construir las explotaciones a más de 200 metros de los pueblos, pero el incremento que plantea el Ejecutivo central puede poner en un aprieto a más de uno.

«Entiendo que los que viven del turismo no quieren el ganado al lado, pero es que a nosotros también nos molesta la afluencia masiva de personas y nos aguantamos, tenemos que convivir todos», apunta. E indica, que, por ejemplo, «subir a Tielve desde Poo lleva veinte minutos normalmente, pero en verano tardas casi una hora». Este, apostilla, es «otro palo más contra un sector que ya está tocado y, como las cosas sigan así, terminará por no haber gente en los pueblos».

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