24 de noviembre de 2021 16:37 PM
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Volver al pasado: Sebastián tuvo que romper un esquema de siembra directa debido a una restricción establecida por una ordenanza municipal

En 1959, por medio de la ley 12.972 de la Legislatura bonaerense, se declaró de “utilidad pública” el establecimiento “La Ventura” de Coronel Suárez, el cual, con 10.963 hectáreas, fue expropiado por el entonces gobernador Oscar Alende para ser subdividido en lotes de 220 hectáreas destinadas a 47 colonos, mientras que una porción quedó en […]

En 1959, por medio de la ley 12.972 de la Legislatura bonaerense, se declaró de “utilidad pública” el establecimiento “La Ventura” de Coronel Suárez, el cual, con 10.963 hectáreas, fue expropiado por el entonces gobernador Oscar Alende para ser subdividido en lotes de 220 hectáreas destinadas a 47 colonos, mientras que una porción quedó en manos de la provincia, donde funciona actualmente la Chacra Experimental Coronel Suárez.

El abuelo de Sebastián Martin, uno de esos 47 colonos, jamás hubiese podido imaginar que su nieto tendría problemas crecientes para llevar a cabo su actividad debido a regulaciones municipales.

“Siempre trabajamos con todos los criterios establecidos por las buenas prácticas al momento de realizar pulverizaciones porque vivimos en el campo y tenemos en frente al pueblo de Pasman”, explicó Sebastián a Bichos de Campo. “Pero en los últimos dos años, cada vez que teníamos un mosquito (equipo pulverizador) en el campo, recibíamos una denuncia”, añade.

Un año atrás el Concejo Deliberante aprobó una ordenanza (Nº 7404) que establece una zona de exclusión de 150 metros para este año, la cual se ampliará a 300 metros a partir de 2022. Lamentablemente, el sector con mejor aptitud del campo es el lindante con el pueblo, con lo cual Sebastián, que había sembrado avena para semilla en el marco de un contrato de producción, debió pastorear y hacer rollos con ese cultivo. Perdió así una fuente de ingresos importante.

“Los lotes afectados por la restricción van a perder la condición de agrícolas para ser destinados a la ganadería”, comentó el productor. Días atrás, cuando estaba preparando uno de esos lotes, Sebastián tuiteó arriba del tractor y armó un gran revuelo en redes sociales porque otros productores se sintieron identificados con su problema.

El lote en cuestión, que venía de un maíz en siembra directa, iba a ser destinado a girasol, pero ahora se le aplicó una rastra para recibir un sorgo para pastoreo y luego implantar una pastura de alfalfa, raigrás y pasto ovillo.

“Es una pena que todo el esfuerzo que hicimos para mejorar la calidad de los suelos y evitar las voladuras, con años de cobertura en siembra directa, ahora se pierdan por una restricción que no tiene sentido alguno, porque no existe riesgo al pulverizar una vez por año si se siguen los protocolos de buenas prácticas”, afirma el productor.

“Cuando se estaba tratando el proyecto de ordenanza, muchos profesionales calificados presentaron información oportuna al respecto, pero no fue tenida en cuenta, y se aplicaron restricciones que afectan particularmente a los chacareros más pequeños que vivimos del campo”, planteó.

Así es como Sebastián, mientras en los foros internacionales se habla de capturar carbono en los suelos para mitigar los efectos del cambio climático, inició en su chacra –forzadamente– un “viaje al pasado” para borrar de un plumazo todos los avances tecnológicos logrados en las últimas décadas.

Bonus track. Al aprobar la ordenanza Nº 7404, el municipio de Coronel Suárez publicó un video en el cual se afirma que a los productores afectados por la restricción “se les va a dar un acompañamientos para acercarle proyectos de agroecología, de horticultura o en algunos casos para poder urbanizar para poder dar respuesta a sus necesidades (sic)”.

Fuente: Bichos de Campo

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