29 de noviembre de 2021 09:52 AM
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Campaña gruesa: cuando la eficiencia es clave a la hora del resultado

La meta es lograr buenos rindes de soja y maíz en un contexto donde el clima es protagonista, junto con otros actores de reparto como la logística, las enfermedades, las plagas y otras variables.

El alto precio de los insumos y la escasa disponibilidad obliga a productores, asesores y empresas a llevar al límite los beneficios de las herramientas químicas, biológicas y de manejo de cultivos.

Cada campaña agrícola es diferente a la anterior. El desafío de producir más y de ser sustentable es uno de los objetivos más complejos que tiene el negocio de la producción.

La meta es lograr buenos rindes de soja y maíz en un contexto donde el clima es protagonista, junto con otros actores de reparto tales como la logística, las enfermedades, las plagas y por supuesto las variables de la economía que entre tipo de cambio, tributos, impuestos y presión fiscal elevan la vara de un productor que debe ser más que eficiente a la hora de tomar decisiones dentro y fuera del lote.

Esto quiere decir que será indispensable llevar al máximo las capacidades técnicas, biológicas, tecnológicas y condimentar con la experiencia de miles de ingenieros agrónomos que desde el sector privado pondrán lo mejor de sí para que cuando nos reencontremos al final de la gruesa, podamos planificar una vez más el inicio de otra campaña agrícola, de esas que cada año apuntalan la economía.

Ante un escenario complejo desde el punto de vista de la rentabilidad, una de las primeras opciones es la de reducir el uso de tecnología o inversión en insumos. Aquí el rol de las empresas del sector para a ser fundamental.

Contexto

Alejandro Piñeiro, gerente de Herbicidas de UPL Argentina aseguró en diálogo con Ámbito que “hoy en día el productor empezó a tomar decisiones sobre qué aplicar y cómo, porque esta condicionado por la disponibilidad de los productos. En Argentina sufrimos no sólo un aumento global de costos en los insumos de protección de cultivos y de disponibilidad de moléculas, además hay problemas con la importación de productos formulados, con lo cual cuando el productor decide adoptar una tecnología para aplicar en su lote no la encuentra y recurre a nuestros técnicos para saber con qué cuenta para resolver su problemática”.

Los costos son sin duda un cuello de botella. Según Piñeiro “hoy tenemos una tormenta perfecta que hace que aumenten los costos del productor en un escenario donde las retenciones y la política económica no acompañan y generan que se caigan los márgenes. Esto provoca que el productor baje el escalafón de tecnología que usa y escoja una solución buena pero de menor costo”. Piñeiro aseguró que todos los días reciben consultas para saber cómo lograr un buen control de malezas bajando el nivel de inversión.

En cuanto a la soja, la recomendación es ir monitoreando los lotes en la medida de lo posible y no olvidar que un producto mal aplicado puede generar un impacto económico enorme en el resultado final. Piñeiro recomendó “adelantarse a las decisiones y estar sobre el cultivo para lograr la mayor eficacia posible”.

Si bien por ahora todas las miradas están puestas en lo que ocurre con las malezas y la disponibilidad de los herbicidas, la próxima preocupación cuando comience el 2022 estará centrada en la aparición de enfermedades aunque según los especialistas no sería tan complejo el panorama como sí lo es actualmente para las malezas. Alejandro Falabella, gerente de Fungicidas en Syngenta Agro para Latinoamérica Sur, aseguró a Ámbito que “en cuanto a los costos hay diferencias según la línea de productos. En herbicidas es más notorio el aumento de precios pero en los fungicidas no es tan así porque su uso es menor. Para poner un ejemplo, en una campaña de soja de 17 millones de hectáreas el índice de aplicación de fungicidas es del 54%, por lo tanto casi la mitad no aplica. Además, todo depende de la situación climática de cada lote, entonces un producto puede quedar en góndola de un distribuidor y no ser aplicado. Eso hace que haya producto disponible incluso de campañas anteriores”.

Falabella advirtió que no se ve una campaña compleja para las enfermedades pero sí será fundamental estar atentos. “En años de fenómeno climático Niña no es que falte agua, sino que puede haber lluvias abundantes en lugares muy específicos y altamente dispares, por lo tanto será un año de decisión de lote a lote. Esto no quiere decir que no se vaya a aplicar fungicidas en soja y maíz, pero no va a ser generalizado. Además, con los precios atractivos de los granos, el recupero de la inversión se pagaría fácilmente.

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