3 de diciembre de 2021 15:43 PM
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Cepo a la carne: los ruralistas preparan una contrapropuesta para evitar más restricciones

Pretenden que se liberen las exportaciones menos los 7 cortes populares destinados al mercado interno.

Buen diálogo, pero poco consenso sobre los números. Así se podría definir la relación actual entre la Mesa de Enlace del campo y el ministro de Agricultura y Ganadería, Julián Domínguez, que desde hace meses tiene como foco principal de negociación al nivel de exportaciones de carne vacuna.

Mientras el Gobierno sugiere que las exportaciones no superen las 600.000 toneladas en 2022, las 4 entidades gremiales de los productores agropecuarios (CRA, Coninagro, Federación Agraria y Sociedad Rural) preparan una contraoferta, con el aval de otras entidades de la cadena de ganados y carnes. Se comprometen a dejar para los consumidores argentinos los 7 cortes populares (asado de tira, tapa de asado, falda, matambre, vacío, cuadrada y paleta) si se libera el comercio exterior del resto de las reses vacuna a todos los destinos.

La contrapropuesta es en realidad lo que el sector productivo viene planteando desde hace meses: “Para que el exportador tenga carne barata tienen que abrir las exportaciones, para que se reactive el mercado y haya más ofertas. De esa manera se controlarán los precios”, remarcan como criterio común los ruralistas.

Domínguez supo tender puentes con la dirigencia agropecuaria tras diferenciarse de Roberto Feletti, el secretario de Comercio Interior, que encarna el manejo de la inflación en el Gobierno y propone condicionantes al comercio exterior como mecanismo para que la carne sea más accesible, en cantidad y precio, en el mercado interno.

En ese marco, Domínguez no está de acuerdo con lo sugerido por Feletti: un aumento de las retenciones o un esquema de subsidios cruzados entre lo que se exporta y lo que se ofrecería a los consumidores argentinos. El ministro propone, en cambio, lo que denomina un esquema administrado, que contempla mantener, como excepción de las restricciones, las ventas externas por cuotas Hilton y 481 (ambas a Europa), a EE.UU., Israel, Colombia y Chile, como así también garantizar la exportación de un millón de vacas y toros categoría D y E”.

En pleno contrapunto con Feletti, hace 10 días Domínguez dio a entender que el cepo terminaría el 31 de diciembre. Pero ahora propone mantener el actual status quo, lo cual redundaría en menores ventas externas que en 2020 y en los primeros meses de este año.

Según las propias cifras ministeriales, en el primer año de la pandemia se exportaron 903.197 toneladas de res con hueso, récord histórico que superó al anterior, de 2019 (845.877 tn). A fines de septiembre, el ministerio proyectó para este año exportaciones de carne vacuna por 779.376 toneladas de res con hueso.

Entonces, más allá de como se mire y como se mida, las 600.000 toneladas que sugiere el borrador oficial como tope, implicaría en cualquier caso una reducción de las ventas externas: del 30% respecto del récord de 2020 y de más del 20% respecto de la cifra con la que se cerraría este año.

Frente a la presión de los productores del interior, que en general han perdido la paciencia con el oficialismo político, los dirigentes de la Mesa de Enlace le dan crédito a Domínguez como “buen interlocutor pragmático”.

El martes 7, equipos técnicos analizarán mecanismos de consenso. Y el jueves 9, a las 17 hs., los cuatro presidentes de la Mesa de Enlace se encontrarán con Domínguez. Todos quieren acercar posiciones. Pero, por ahora, no les cierran los números.

Fuente: Clarin

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