26 de diciembre de 2021 10:17 AM
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Preguntan por los residuos tóxicos tras el incendio del frigorífico Soychú

Organizaciones socio ambientales de Gualeguay presentaron notas a las autoridades provinciales y municipales porque quieren saber qué tipo de tratamiento se les da a los restos contaminantes generados tras el incendio de la planta frigorífica de pollos Soychú. Señalan que en la extinción de los focos ígneos intervino un avión fumigador, que se desconoce el […]

Organizaciones socio ambientales de Gualeguay presentaron notas a las autoridades provinciales y municipales porque quieren saber qué tipo de tratamiento se les da a los restos contaminantes generados tras el incendio de la planta frigorífica de pollos Soychú.

Señalan que en la extinción de los focos ígneos intervino un avión fumigador, que se desconoce el tratamiento de los desperdicios que generaba la planta y que los empleados regresan a sus hogares “descompuestos” por los olores insoportables que deben padecer en la limpieza del lugar. En la nota a las que accedió el portal Era Verde apuntan que para los vecinos del molino donde se procesa el alimento balanceado para los pollos el entorno es “invivible” por el polvillo que se esparce producto de la molienda.

La asociación civil Ecoguay y el Foro Ambiental Gualeguay enviaron notas a la Secretaria de Ambiente provincial, las cámaras legislativas, así como las dependencias municipales de la ciudad de Gualeguay planteando una serie de inquietudes que surgieron tras el siniestro ígneo que se produjo en la ya controvertida planta frigorífica Soychú.

Las instalaciones de la procesadora avícola enclavada en el casco urbano de la mencionada ciudad, fue destruida casi totalmente cuando las llamas tomaron todo el edificio. Fue el 19 de noviembre pasado, cuando una chispa de una soldadora tomó contacto con grasa aviar y al querer sofocar este principio de incendio se logró todo lo contrario. El fuego finalmente consumió los galpones.

Tras el fatídico episodio, se anunció la reanudación paulatina de las actividades, y con ellas también surgieron muchas dudas respecto a cómo se dieron los hechos de ese momento de la tragedia en adelante. “Los vecinos a la planta debieron ser evacuados ante la posibilidad de ser intoxicados por las emanaciones de gases tóxicos con los que se trabaja en la empresa, y también ante la posibilidad de explosiones que pudieron ocurrir tal vez con tragedias de por medio”, plantearon en la nota de Ecoguay y el Foro Ambiental Gualeguay.

Es así que “Bomberos Voluntarios de varios lugares de la provincia y locales trabajaron en tratar de apagar el fuego. Nos llamó la atención la presencia de un avión ‘fumigador’, y nos preguntamos ¿tuvo tiempo el particular dueño del avión de higienizar el tanque portador de agrotóxicos para echar en él el agua con la que roció el lugar?”, se preguntan las entidades en una carta enviada a la Secretaría de Ambiente provincial, con copia la Cámara de Diputados y Senadores de Entre Ríos, así como el Concejo Deliberante y el área de Ambiente de la Municipalidad de Gualeguay.

“Sabemos que cientos de pollos se sacaron del lugar. ¿La empresa tiene un Plan B para destruir los residuos como en este caso?”, agregaron como incógnita, para señalar que “el olor a podrido que hasta el día de la fecha nos invade a los habitantes que circulamos en la zona es invivible y se nos ha informado que los empleados van a sus hogares descompuestos después de limpiar ese horrible lugar (olor insoportable)”.

Las ONG también denuncias a que “los llamados barros (residuos sólidos) según nos han informado van al basural a cielo abierto de Gualeguay donde son quemados”, así como observaron que “el agua que se extrae para su análisis debería ser extraída en presencia de representes de una de nuestras instituciones y de la empresa”.

A las actividades del frigorífico incorporan otro “inconveniente para la población”, ya que “el molino donde se procesa el alimento balanceado provoca” que se desparramen “en el aire miles de partículas (polvillo) producto de la molienda las que llegan a los pulmones de los vecinos como a las plantas y verduras” y “el ruido provocado por el aparente sin fin martiriza al vecindario impidiéndoles desarrollar una buena vida y tener un sueño reparador”, dijeron a las autoridades.

Finalmente, ante esta situación las entidades solicitaron un informe sobre los puntos plantados en sus inquietudes y específicamente “el estudio de impacto ambiental que la empresa seguramente debe presentar para iniciar sus actividades”.

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