7 de diciembre de 2009 06:59 AM
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Guayaquil  –  Biodigestor, gas sin costo en agro

El proyecto se ejecuta en un recinto del cantón Daule y beneficiará a una familia del sector.

  El biodigestor en proceso de construcción.Un sol intenso y 36 grados centígrados de temperatura en un recorrido de cerca de 40 minutos acompañaron, el pasado miércoles, a un equipo de este diario hasta el recinto San Enrique, de la parroquia Las Lojas, en el cantón Daule.

El camino era sinuoso, polvoriento y casi olvidado. Salvo por la presencia esporádica de alguna bicicleta o caballo, no había otro medio de transporte. El cuadro lo completa un ganado flaco, quizá como resultado de la  falta de pasto fresco.

Y en medio de este paisaje agreste, una que otra casa como la de la familia Ramírez Zúñiga, donde se desarrolla un proyecto ecológico y socioambiental, que empezará a funcionar dentro de tres semanas.

Junto a la casa de dos pisos, construida con ladrillo y cemento,  en la que habitan catorce personas, entre adultos y niños, hay una zanja, que a simple vista parece común y corriente.

En su interior se observa un plástico transparente y enrollado. Las matas de mango junto a la casa cubren parcialmente con sus ramas esta excavación que tiene una longitud de siete metros.
 200 dólares es la inversión
que se ha hecho en la construcción del procesador de gas 
El olor a estiércol del ganado, que yacía en los alrededores, se hace más penetrante conforme aumenta el calor.

Cerca a la zanja trabajan, reforzando unas varillas de hierro, Carlos Ramírez junto con  su hijo Juan. Un poco apartada los observaba Teresa Zúñiga, esposa y madre, respectivamente, de estos.

En el sitio también se encuentra el técnico Virgilio Benavides, quien es profesor de la Escuela de Ciencias Ambientales de la Universidad de Especialidades Espíritu Santo (UEES), de Guayaquil.

Benavides es, además, el impulsor de la ejecución de un biodigestor (que es una especie de contenedor hermético e impermeable), a través del cual se podrá obtener gas doméstico.

Mientras el técnico da la explicación, cauteloso, se acerca Ramírez, el jefe de la familia. Sonriente, admite que nunca antes escuchó hablar de que de las heces de los animales se podía obtener el gas  para cocinar.

Benavides asegura que este proyecto contribuye a la disminución del gas metano,  cuya emisión se desprende del estiércol del ganado y otros   animales en estado de  descomposición.

Según el profesor, el metano es un gas 21 veces más contaminante que el CO2,  que colabora con el calentamiento global: “El metano sube a la atmósfera junto con otros gases y crea el efecto invernadero, es decir, que no permite que la temperatura que está en la tierra se escape con facilidad al exterior”.

Explica que aquel plástico, denominado tubular, se debe llenar de agua y estiércol para que se fermente y que, al cabo de  tres semanas,  emita el gas metano, el cual, a través de una válvula  de PVC, irá directamente a la cocina de la familia Ramírez. Este procedimiento  permitirá eliminar el  cilindro de gas.

Mientras Benavides continúa con la explicación de lo que es el biodigestor plástico, a las 14:00, las niñas del sector, que se dirigen a la escuela 15 de Noviembre, observan al profesor. Llevan el cabello lustroso y bien peinado, y lucen  faldas plisadas de color azul con blusas blancas.

Este establecimiento, ubicado a pocos metros de la casa de la familia Ramírez,  está dotado de un columpio pintado en vivos colores, que es la atracción de los más pequeños del recinto.

Él sigue el relato. “De una segunda válvula, en cambio, se obtiene fertilizante foliar, que es bueno para cualquier tipo de cultivo”, asegura Benavides, quien  resalta el hecho de que los propietarios del terreno han sido parte activa en la ejecución del proyecto, no solo con mano de obra, sino también con lo  económico.

El profesor hace un paréntesis y recuerda que hace 20 años, durante una visita que hizo a  Colombia, constató que ese país,  a través de la Fundación Centro para la Investigación en Sistemas Sostenibles de Producción Agropecuaria (Cipav), es uno de los promotores de esta tecnología en Latinoamérica.  

Benavides explica que después de hablar con varias familias del sector y presentarles el proyecto fueron los Ramírez quienes aceptaron la propuesta y con ellos socializaron el plan.

“Escogimos este recinto porque reúne las condiciones para montar el contenedor, ya que la materia prima está en el mismo sitio y solo hay que  recogerla”, precisa.

El profesor menciona que el biodigestor está diseñado especialmente para la gente que vive  en el campo. La ejecución del proyecto – dice- se  contempló cuando, en la universidad, elaboraron el plan de desarrollo de las asignaturas.

Asegura que dentro de los conocimientos teóricos y prácticos, una parte fundamental es la autoecología (parte de la ecología que estudia al organismo individual). Esta rama es un complemento para el conocimiento de los alumnos, que les permite conocer las aplicaciones ecológicas y sociales.

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