27 de diciembre de 2021 15:54 PM
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La cría en piso firme y el problema del bienestar y del control no farmacológico de las patologías en la cunicultura ecológica y alternativa

El bienestar del conejo es una finalidad que tiene que ser implementada también en la producción industrial, pero se ha vuelto de importancia primordial con la evolución hacia la producción orgánica, ecológica o biológica.


Escrito por Alessandro Finzi  Pedro González

Premisa

El bienestar del conejo es una finalidad que tiene que ser implementada también en la producción industrial, pero se ha vuelto de importancia primordial con la evolución hacia la producción orgánica, ecológica o biológica. Desde la mitad de los años ochenta se ha desarrollado en Italia una línea de investigación orientada a la producción totalmente al aire libre que ha generado granjas comerciales productivas y rentables que resultan como una miniaturización de las condiciones naturales. Con referencia también a algunas interesantes técnicas tradicionales de los países con clima tropical, en estos artículos se describe la historia de esta evolución que ha resultado en una colaboración entre España e Italia que merece ser conocida pues ofrece una perspectiva concreta de producción ecológica y alternativa operativa y rentable, diferente de la que se persigue en la mayoría de los Centros de investigación.

EL CONTEXTO

Mientras que la producción ecológica sigue desarrollándose a nivel mundial, en el sector cunícola encuentra todavía factores negativos o limitantes, que además son diferentes entre los distintos países y hacen difícil mantenerse con éxito en el mercado.

Hasta el principio del siglo la producción cunícola ecológica y alternativa recibía escasa investigación y después la mayoría de los investigadores limitó la búsqueda a la fase de engorde y sólo en años más recientes se han propuesto instalaciones para madres sea en jaulas colectivas, sea en piso firme con cama de paja en forma tal de incluir en la producción ecológica todo el ciclo reproductivo-engorde.

A lo largo del tiempo han aparecido normativas regionales, nacionales y por fin de la Comunidad Europea que pretenden superarlas y unificarlas todas en sus rasgos básicos. Pero estas reglas muy a menudo se basan poco sobre los resultados de la investigación científica.

EL ALOJAMIENTO ECOLÓGICO

La última reglamentación de la Unión Europea (Reglamento UE 2018/848) dice:

El alojamiento dispondrá de una zona cómoda, limpia y seca para dormir o descansar, suficientemente grande, construida con materiales sólidos que no sean rejilla. La zona de descanso estará provista de un lecho amplio y seco con camas que contendrán paja u otros materiales naturales adecuados”.

Vamos a comparar con una institución española. La normativa propuesta por la Comunidad de Cataluña dice:

Los animales habrán de criarse sobre el suelo. Este suelo ha de estar constituido por tierra firme y no está permitido el uso de rejillas…. Es obligatorio el uso de cama en todos los cubículos donde haya animales, constituida por paja u otros materiales naturales no tratados químicamente”.

Se supone que esto asegure a los conejos condiciones de bienestar, pero desdichadamente está comprobado que a los conejos adultos la cama de paja no le gusta y los gazapos en la cama de paja se contaminan demasiado fácilmente con ooquistes coccidianos.

En la única buena unidad productiva ecológica española, conocida por nosotros, que ha quedado técnicamente y económicamente productiva en el mercado, mientras que los adultos mantienen una suficiente resistencia a la infección y para echarse se conforman con alejar la paja, en el engorde la coccidiosis representa un problema grave que obliga a tratamientos farmacológicos, a veces insuficientes para controlar la patología.

Notamos en la figura 1 que la coneja ha apartado la paja en la zona donde quiere echarse, pero las heces están desparramadas y más en la propia paja. El aislamiento entre cubículos disminuye el riego de infecciones por contaminación directa, pero el piso firme incrementa el riesgo de coccidiosis.

Figura 1.Parques con cama de paja para madre (izq.) y para engordes (der.) (España, 2019).

De todos modos, aunque el interés por una posible desmedicación esté aumentando hoy día y se admita que las condiciones de cría y la higiene jueguen un rol importante, todavía el uso de antibióticos y de anticoccidianos sigue generalizado. Conforme a las conocidas reglas de Brambell, para asegurar el bienestar de los animales de cría, un sistema que produce enfermedades, sufrimiento y hasta mortalidad no es aceptable y además hay todavía que demostrar que un piso firme con cama de paja sea lo mejor para los conejos, supuesto que no sea, como parece, la mayor causa que favorece el desarrollo de la coccidiosis.

Ya hace más de 20 años el investigador francés Jean Paul Morisse y sus colaboradores, ensayando comparativamente pisos con cama de paja y de alambre, afirmaban: “El resultado más inesperado fue la baja atracción de la paja” y habían puesto en evidencia que no hay resultados experimentales que indiquen que fuera posible regresar a la cría sobre cama de la cunicultura preindustrial.

Todas las investigaciones confirman que a los conejos no les gusta la cama de paja y, si pueden, la evitan, además los gazapos crecen menos y ya se ha demostrado que aumenta también la morbilidad y la mortalidad que son los signos más importantes de malestar. Es claro que la cama se ensucia con las heces y los gazapos se contaminan comiendo la paja sucia y lamiéndose para el aseo las patas traseras después de haber pisado las heces mismas.

Las investigaciones indican que la cría en parques con piso firme y cama de paja perjudica otros parámetros de interés zootécnico, pero los ensayos se refieren a la sola fase de engorde donde se considera que se pueden tener mayores posibilidades de obtener resultados transferibles a la práctica industrial, mientras que la cría ecológica tendría que comprender todo el ciclo reproductivo.

LAS JAULAS AL AIRE LIBRE

Desde la mitad de los años ochenta se han desarrollado y evolucionado en Italia, en la Universidad de Viterbo, dos sistemas de bienestar al aire libre que se adaptaban muy bien sea para la producción de carnes de calidad en los países industrializados, sea para la seguridad alimentaria de los países en desarrollo, siendo posible construirlos por el propio usuario con materiales y técnicas locales.

Desde el año 2007 por comunes intereses investigativos el Departamento de Ciencias Agroforestales de la Universidad de Sevilla empezó una colaboración sobre los sistemas para garantizar condiciones de bienestar y sanitarias según líneas investigativas autónomas con respecto a las europeas y, desde el año 2013, la colaboración entre las dos Entidades se oficializó mientras el sector italiano se trasladaba a Pisa como “Research and Didactic Centre for Rabbit Welfare and Production”.

Desde entonces la temática de la investigación se volvió muy específica, también con referencia a las perspectivas de la nueva reglamentación europea y, en su caso, será discutida al final de los capítulos relacionados.

Desde el principio se tomó en cuenta el problema sanitario puesto que se quería minimizar el empleo de fármacos para la valorización comercial del producto y también en consideración de que en las zonas pobres de los países en desarrollo no se encuentran productos para conejos y, en el caso, son muy caros y las dosis son demasiadas para pocos conejos.

Figura 2.(Izq.) Prototipo de jaula para la cría al aire libre; (Der.) La Unidad de Aracell y Corella (Cataluña, años ’90).

Los primeros prototipos no eran sino jaulas al aire libre en las cuales se maximizaba la higiene, como bien se ve en la figura 2, y consiguieron pronto la desaparición de la pasteurelosis pues se había eliminado la posibilidad de contaminación directa debido a la pared sólida entre las secciones individuales y la indirecta debido a la enorme dilución microbiana en el aire libre.

El alojamiento individual tenía razones sanitarias, pero también etológicas en consideración del comportamiento natural de las conejas que, para parir, dejan la madriguera y excavan su propio nido en lugar apartado. Desde el fin del siglo pasado esta deducción fue confirmada por las investigaciones.

Una reciente revisión muy analítica del asunto por Concha Cervera (2019) llevó la autora a concluir que “las reproductoras prefieren el alojamiento individual al colectivo cuando preparan el nido y durante la lactancia. El alojamiento en jaulas individuales de reproductoras parece el que mejor satisface muchas de las necesidades vitales y de confort de los reproductores, pero necesita mayor espacio”. En la figura 2, a la derecha, se ilustra la unidad comercial de Aracell y Corella en Cataluña que asesoraron también otras unidades similares.

Merece la pena recordar que las paredes y el techo de las jaulas estaban formadas por un panel de poliestireno a ambos lados del cual se encolaban, para protegerlo, dos láminas de fibra de vidrio. Sorprendentemente el sándwich, así obtenido por dos materiales débiles, se ha demostrado excepcionalmente resistente y el techo era capaz de sostener el peso de dos hombres de pie, permaneciendo perfectamente rígido.

La duración ha resultado después excepcional porque las jaulas están en uso todavía después de más de treinta años.

Las únicas partes que resultaron menos resistentes son las bisagras que permitían levantar el techo, las cuales, después de dos décadas, presentaban ya signos evidentes de oxidación. Las jaulas, protegidas del calor estival bajo una pérgola de kiwi, han permitido una producción regular también en los años con veranos excepcionalmente calurosos. Serían todavía un modelo utilizable con éxito si no hubiera sido superado por el modelo de celda enterrada que también es perfectamente funcional, pero garantiza a los animales condiciones incluso de mayor bienestar. De esto se hablará en el capítulo siguiente.

Figura 3.Modelo de celda enterrada todavía activa (Italia, año 1992); a la izquierda las jaulas, a la derecha las celdas con nidos.

EL MODELO DE CELDA ENTERRADA

“Los autores se ofrecen para asesorar gratuitamente a quien esté interesado a poner en marcha una unidad, incluso pequeña, del modelo de celda enterrada”.

En los países en desarrollo, que se encuentran en su mayoría en zonas tropicales, el modelo de jaulas al aire libre no funcionaba, siendo insuficiente para controlar el estrés térmico. Entonces se desarrolló otro prototipo que permitía a los conejos pasar libremente, a través de un tubo de conexión, desde la jaula a una celda aislada por estar cubierta de tierra hasta el borde y con tapa también lo suficientemente aislada (modelo de celda enterrada) que permitía explorar el nido y limpiar todo al salir los gazapos de él.

Este sistema se concibió con instalaciones baratas construidas por los mismos productores con materiales locales que resultaron muy adaptables y funcionales para la cría en el área Mediterránea.

En la figura 3 se ve un prototipo ya adelantado que permitía a los conejos substraerse al estrés térmico amparándose en la frescura de la celda. Los datos técnicos son: muretes de piedra o ladrillos entre los cuales se pone la celda, cubierta después de tierra hasta el borde y cerrada con tapa aislada térmicamente. A través de un tubo que se ve detrás de la botella en la imagen de izquierda, el conejo puede pasar a la celda.

Figura 4. El frío no estorba a las conejas que están todas fuera en la jaula.

La botella de la figura 3 es sólo para emergencia debida al hielo en los meses invernales. Otro sistema es calentar automáticamente a +0,5°C el agua del tanque de reserva y hacerla circular como se hace en la unidad de la fig. 4. En esta figura se ve que las conejas están todas en las jaulas para gozar del frío y no se amparan en la celda en la cual la temperatura es 8-9°C más caliente y donde se ubica el nidal (fig. 5) donde se ha apartado el pelo para que se vean los gazapos.

En la anterior figura 3 a la izquierda, se ve también, bajo las jaulas, el tubo pequeño de desagüe necesario para la limpieza de la celda después de sacar el nido y antes de hacer el vacío sanitario que es simple y rutinario antes de poner una nueva hembra. De esta forma no sólo se controla la coccidiosis, sino que se garantiza en forma simple y barata una higiene ambiental y una condición sanitaria muy difícil de conseguir en los sistemas industriales.

Además, las conejas, en condiciones estándar, pueden disfrutar de tres ambientes diferentes: la celda (50×50 cm), la jaula (60×40 cm) y el tubo de 50 cm de largo, con posibles variaciones alrededor de estos valores, que son mucho más de las dimensiones de las jaulas industriales. Las conejas explotan los tres ambientes del sistema y tienden a quedarse en la celda como si fuera su madriguera durante los días calientes y pasan al exterior desde la tarde hasta la mañana y también cuando llueve les gusta mojarse cosa que es evidentemente una condición de bienestar de la que antes nadie había reportado formalmente.

Los conejos se amparan en la celda del estrés térmico de los días calientes de verano como se ilustra en la figura 6, y salen a la jaula sólo para beber y comer. Cuando la temperatura ambiental supera los 34°C, en el interior de la celda, si está bien enterrada y la tapa bien hecha, se pueden medir hasta 8°C menos que en el exterior, y la diferencia va creciendo al aumentar la temperatura ambiental.

No sólo el condicionamiento ambiental natural ofrece buenas condiciones de bienestar, sino que también elimina todos los gastos de ventilación, regulación térmica del ambiente e iluminación. Y los primeros dos factores, por el contrario, pueden producir trastornos graves en caso de avería del sistema eléctrico de las unidades industriales.

En el verano, cuando se haya abierto la celda por razones de manejo y también en esta ha entrado el aire caliente, la coneja entonces se ampara en el tubo (Fig. 7) que quedaría como el lugar más fresco del sistema.

El piso, además de permitir la caída de las heces, tiene que ser extraíble para asegurar el perfecto control de la coccidiosis pues puede sustituirse fácilmente por uno limpio cuando parezca sucio y siempre al término de cada ciclo reproductivo, siendo la higiene del piso el factor básico relacionado con la coccidiosis. Nunca fue necesario el empleo de anticoccidianos y, en el caso de una asociación de cunicultores italianos acogidos a una marca de calidad en Viterbo, la utilización de fármacos está específicamente prohibida en los estatutos que regulan la producción.

El sistema de celda enterrada funciona desde el año 1986 y se ha difundido en Italia en forma de muchas pequeñas unidades, a veces consorciadas, con manejo part-time para la integración de la renta y venta al matadero por calidad a 4 euros/kg de peso vivo más IVA y a 8 euros IVA incluido en la venta directa al consumidor. Muy importante es que los precios no tuvieron variaciones a lo largo de los años (fig. 8) porque se vendía por calidad un producto que no tiene ninguna competencia comercial.

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