9 de enero de 2022 13:06 PM
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Exportaciones: un año excepcional para Uruguay

Las exportaciones de bienes del Uruguay marcaron un récord histórico en 2021, por el aumento reciente en los precios y la acumulación de capacidades de producción que viene de hace años. Los agronegocios responden por 75% del monto total. El mayor ingreso dinamiza la economía y el desafío es seguir avanzando.

Las exportaciones de bienes marcaron un récord en 2021 medidas en dólares, según las cifras divulgadas por Uruguay XXI. Las ventas al exterior superaron los 11.500 millones de dólares, un aumento de más de 40% respecto al año pasado y de 25% respecto a 2019, año pre-pandemia. Precisamente, ésta es la comparación más relevante, dado que el 2020 estuvo alterado por el ingreso del Coronavirus (gráfica).

El aumento se explica por mayores volúmenes de exportación de carnes, algunos granos y madera, al tiempo que subieron los precios de la propia carne, los granos, productos lácteos y forestales. China fue el principal destino de las exportaciones uruguayas, respondiendo por casi un tercio de las compras, seguida por la Unión Europea y Brasil.

Antes de ingresar al análisis específico del desempeño agroexportador, es importante destacar que el récord de exportaciones se da en un contexto particular de la economía del mundo, con un aumento generalizado de precios de productos y activos. Esta inflación global ha alterado los puntos de referencia y se discute si es transitoria o más permanente, lo que sería más preocupante. Los bancos centrales del mundo están haciendo sintonía fina para combatirla sin que se caiga la actividad económica, dilema difícil.

Por otra parte, una cosa es el ingreso bruto, otra el ingreso neto. El aumento de precios se da tanto en lo que vendemos como en lo que compramos, y en los costos generales de producción. El aumento de costos que se está dando en casi todos los sectores de la economía hace que los márgenes no sean tan estimulantes como haría pensar una mirada superficial sobre el desempeño exportador. De todas maneras, el Indicador de Excedente Bruto Unitario de la Industria Exportadora (IEBU), que calcula el Banco Central, está en sus máximos históricos, lo que indica buenos resultados en general para el sector.

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El escenario es auspicioso y Uruguay XXI estima que las exportaciones crecerán 5% este año 2022, lo que sería un nuevo récord. Obviamente, estas proyecciones tienen muchas condicionantes, tanto dentro como fuera de fronteras.

Por el lado de la demanda, China fue, es y seguirá siendo la gran protagonista. Se plantea que su crecimiento económico puede mermar este año y los próximos, por problemas de excesivo endeudamiento, además de los conflictos geopolíticos latentes. Pero se descarta un frenazo brusco, entre otras cosas porque China es parte esencial de la economía global y depende de ella tanto como la condiciona.

Es que China no es solo un país, sino un fenómeno global. Esto quedó demostrado en el transcurso de la pandemia, cuando su política de cero-caso frente al Covid trancó la operativa en varios de sus gigantescos puertos y las cadenas logísticas globales sintieron el sacudón. De tal forma que EEUU (su contrincante global) está oteando otros socios para proveerse de manufacturas y reducir la chino-dependencia. La política de cero-caso de los chinos (que le ha dado buen resultado hasta ahora) puede no ser la mejor herramienta para este año, ante la expansión de una variante mucho más contagiosa (aunque aparentemente más leve) como Ómicron, según advierte el Eurasia Group, prestigioso grupo consultor que señala este asunto como uno de los riesgos geopolíticos más relevantes para 2022.

Más allá de este asunto, que la tasa de crecimiento de China se modere es razonable y hasta deseable, pues un crecimiento por encima de fundamentos traería más problemas financieros y de inflación. Los fundamentos de su crecimiento han virado desde la inversión y las exportaciones, hacia el consumo interno, excelente noticia para un proveedor de alimentos como Uruguay. Además, el yuan -la moneda china- está en su máximo valor en casi 4 años frente al dólar, lo que afirma la capacidad de compra de los chinos. Con o sin TLC, China seguirá siendo clave.

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Vecinos. Aún con la gran demanda china, las exportaciones del Uruguay siguen manteniendo una diversificación razonable, pues Brasil y la UE también aumentaron las compras. En el caso del país vecino, es un cliente clave para agronegocios como las malterías (Ambev, principal empresa, es brasileña) y la lechería, y es destino relevante para diversos granos, aunque esto depende del año. El agronegocio brasileño ha crecido de manera impactante en los últimos años, pero aun así Brasil demanda productos del campo uruguayo. En el caso de los lácteos, Uruguay se mantiene competitivo en el mercado norteño, pues la lechería brasileña es más dependiente del consumo de granos, cuyos precios subieron fuerte.

Mantener y desarrollar el mercado brasileño es muy relevante, porque complementa bien a China y Europa, y es un mercado de oportunidades para productos con mayor elaboración. Esto depende, claro está, de cómo evolucione el ingreso de la población brasileña, que se ha visto impactado por la pandemia. Este 2022 es año electoral, y eso también puede moderar el crecimiento por la incertidumbre política (aunque seguramente el gobierno de Bolsonaro abra más las “torneiras”).

La UE es el segundo mercado de exportación, luego de China y peleando el puesto con Brasil. A pesar de la frustración del acuerdo UE-Mercosur, es un mercado clave para las exportaciones uruguayas, para múltiples productos. Aunque a veces se soslaya, la UE es el principal destino de la celulosa y sigue siendo relevante para la carne. Y más allá de su relevancia cuantitativa, Europa es referente en criterios ambientales y de calidad, por lo que un intercambio comercial dinámico con los europeos es imprescindible. Seríamos más fuertes actuando en conjunto con la región, pero por estos barrios hay pocas ganas: Argentina ha optado por una política industrialista-proteccionista, que ha llevado (por ejemplo) a renunciar a las exportaciones de carne a gran escala. Con socios así, es difícil avanzar en acuerdos desde el Mercosur. Y Uruguay -nuevamente- tiene la oportunidad de marcar aún más presencia en el mercado cárnico internacional.

Perspectivas. Para el sector exportador, el balance entre mayores ingresos y mayores costos, es decir, la cuestión sobre si los márgenes y ganancias están suficientemente robustos y permiten crecer, lo reflejará -a mediano plazo- la evolución de los volúmenes de producción. En este sentido, las cifras de la Unión de Exportadores reflejan un escenario variopinto (cuadro). Hay sectores que han avanzado fuerte en sus volúmenes de exportación (carnes, madera, algunos granos y productos agroindustriales), pero otros han estado más estables. Es esperable que la industria láctea retome dinamismo con nuevos productos y más producción (fórmulas nutricionales, más producción de leche en polvo), mientras la soja aguarda por una cosecha más normal luego de dos sequías; la Niña tendrá la última palabra.

Para la economía el crecimiento exportador es de un fuerte y positivo impacto: por un lado, las empresas exportadoras pagan salarios por encima de la media, lo que fortalece directamente los ingresos. Por otro lado, al aumentar la movilidad y la actividad en los sectores de servicios locales (comercio, gastronomía, salud, educación) el mayor ingreso exportador se canaliza a esos sectores, generando un crecimiento más equilibrado. Además, crece la demanda en el sector inmobiliario y en bienes durables. No es derrame, es una economía más saludable que aún tiene para avanzar.

Nicolás Lussich

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