28 de enero de 2022 22:50 PM
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La década perdida por el agro tucumano

Una serie de distorsiones generadas por el contexto político y económico le quitaron competitividad a la pujante agroindustria tucumana en los últimos diez años.

Los cambios en los mercados mundiales de materias primas, alimentos convencionales y de nicho, y la energía renovable que germinaron a fines del siglo pasado, los cuales se consolidaron en los primeros años del siglo XXI, tuvieron el soporte de una crecientes demanda de alimentos desde los países del Lejano y Medio Oriente como de África. Este contexto externo favorable creó las condiciones para la construcción de un nuevo y venturoso paradigma con las producciones agropecuarias, agroindustriales y de alimentos de nuestro país. Después de la crisis económica de los años 2001-2, Argentina transitó algunos años con variables macroeconómicas en niveles racionales: con superávit fiscal y comercial externo, un tipo de cambio equilibrado, y un nivel de presión impositiva razonable, conformando un positivo marco domestico el cual sumado a los excelentes precios mundiales llevó a que nuestros productores se sumaran a una nueva etapa de desarrollo asentados en las ventajas competitivas de diferente tipo que teníamos. Nuestros productores y emprendedores se encontraron, con un ambiente y contexto de negocios, salvando las distancias, similar al que vivieron nuestros ancestros a comienzos del siglo XX.

La economía de Tucumán, aprovechó razonablemente este viento favorable y logró, entre 2003 a 2010, estos resultados:

-La producción de cereales, legumbres y oleaginosas se triplico en relación a los niveles promedios de los 90 (442,7 miles de ton), alcanzando un record local 1,425 millones de toneladas, en 2010.

-El sector limonero, que construyo un clúster modelo por su modernidad y eficiencia entre fines del siglo XX y la primera década del nuevo siglo, se consolido en uno de los paños limonero más importante y eficiente del mundo y tuvo un crecimiento productivo, entre 2006-2010 y 1996-2000, del orden del 36,31%.

-El sector azucarero, el cual soportó durante la mayor parte de la segunda mitad del siglo XX, un complicado contexto, por las distorsiones en los mercados del edulcorante originadas en los subsidios y regulaciones por parte de todos los países productores. Estas prácticas desleales instauraron permanentes precios de dumping, en el mercado mundial, las cuales impedía el crecimiento de los países productores eficientes.

Pero a comienzos del siglo XXI, se dieron una serie de modificaciones estructurales, las cuales crearon las condiciones para un desarrollo sustentable de los múltiples productos y derivados de la caña de azúcar. Estos fueron los cambios:

a.-la Organización Mundial del Comercio impulso la eliminación de los subsidios a la exportación de azúcar por parte de la Comunidad Europea, el segundo exportador mundial en ese momento,

b.- la comunidad internacional acuerda el desarrollo sostenido de las energías renovables y menos contaminantes, proyecto en el cual la caña de azúcar es una de las materias primas más eficiente, y

c.- el aumento en los precio del petróleo.

En 2006, nuestro país aprobó el marco legal para la puesta en marcha un programa Bioetanol (en la década del 80 se había abandonado el plan Alconafta), el cual incentivó la concreción de interesantes inversiones en la ampliación o en nuevas destilerías, como así también en el incremento del área sembrada con caña. La rápida recuperación y posterior crecimiento de la economía Argentina, en esos años, permitió también un importante incremento en la demanda doméstica de azúcar, que logró entre 2010 y 2011 picos históricos de consumo.

En estos años, el sector impulso el desarrollo de proyectos para producir azúcares, alcoholes y melazas orgánicos para mercados en donde varios años después la Argentina se ubicaría entre los 4 mayores exportadores de azúcar orgánica del mundo.

Todo este impulso productivo, llevo a que la producción de sacarosa creciera en promedio, entre 2006-2010 y 1996-2000 un 37,91 %.

Paralelamente, el USDA de EEUU, en sus informes azucareros, ubicaba al clúster sucroalcoholero Argentino, dentro del grupo de países productores más eficientes a nivel global.

-El sector productivo de frutas finas, que tiene en Tucumán un contexto de carácter natural excepcional, tuvo un boom de inversiones en la producción de arándanos con empresarios de todo tamaño. Otros productores 1 encararon proyectos pilotos con otras frutas finas, y la producción de frutilla alcanzaba niveles productivos que triplicaban a los actuales.

-Hubo un fuerte impulso para el desarrollo de otros alimentos convencionales y orgánicos como ser las semillas de chía, papa semilla, garbanzos, arvejas, legumbres de especialidad, palta, etc. Con interesantes inversiones en capacitación de recursos humanos y la construcción de plantas de clasificación y tratamiento que cumplieran las exigencias en materia de calidad y seguridad alimentaria y las regulaciones orgánicas vigentes en los países más desarrollados.

-La industria de productos biobasados y fertilizantes orgánicos tuvo un destacable proceso de avance en manos de PYMES locales, y empezó a producir insumos para los procesos productivos del agro, industrias azucarera, textil, del cuero, del papel, alimentaria, detergentes y cosméticos, producciones orgánicas, etc., -Las exportaciones tucumanas pasaron de un promedio de u$s 414 millones, entre 2000 a 2004 a u$s 914 en 2010.

En este periodo, 2003-2010 el Producto Bruto local creció un 50 %, el empleo privado un 72,25 % y la cantidad de empresas aumento un 71 %. La fórmula era simple, como los prescribe la racionalidad y la teoría económica, una presión impositiva razonable, un contexto racional en las políticas macroeconómicas y un mercado mundial que apoyaba con interesantes precios y volúmenes de demanda. Pero en 2008 comenzó un cambio en las políticas económicas del gobierno nacional, con un incremento en la presión fiscal, control y atraso cambiario, derechos de exportación, prohibición de la exportación de determinados productos y un incremente exorbitante en el gasto público. El gobierno provincial y los municipales, de Tucumán, se sumaron a esta tendencia elevando fuertemente la presión fiscal y gasto. El resultado de estas nuevas políticas y regulaciones fue muy negativo, a nivel país y en la provincia de Tucumán:

-El estancamiento y/o reducción en las producciones, área sembrada, e inversiones por parte de los clústeres agrícolas y agroindustrias con mayor potencial y competitividad en la provincia.

-Una fuerte caida en el monto de exportaciones, y en la perdida de clientes externos. Especialmente en los mercado de producciones organicas, de nicho y de alimentos con mayor valor agregado. -El exorbitante incremento en la presion impositiva provincial, que duplico, entre 2010 a 2021, su participacion en el Producto Bruto local con valores entre el 6,00 % al 7,80 % , cuando en la entre 2002 – 2010 oscilaba entre el 3,00 al 4,20%.. Este accionar colocó a Tucumán, en la cabeza del ranking de provincias con mayor presion impositiva.

– Se consolidó un permanete proceso cierre de empresas y/o cambio de jurisdicion(, a provincias vecinas), que supero las 1.000 unidades netas, entre 2010 y 2020..

-La distorsion en los precios relativos orginados en las politicas cambiarias , impuestos y prohibicion a las exportaciones, afectaron notablemente la competitividad del sector sucroalcoholero., Aumentando sus costos, reduciendo sus ingresos y provocando sobreofertas en el mercado domesticos. Mientras tanto estas mismas medidas mejoraban la competitividad de productos nacionales o importados que competian con los azucares de caña. Este contexto mas algunos cambios culturales en el consumo provocó una caida anual,del orden delas 400 mil toneladas en la demanda interna de azucar de caña. por año.

Las distorciones descriptas en el párrafo anterior deteriorarom el patrimonio de los productores por razones que nada tienen que ver con su real eficiencia o competitividad.

-El sector limonero empezó a sentir la competencia de nuevos e importantes productores de limon de Africa y Medio oriente y sufrió niveles de precios descendentes en el último lustro. Pero lo que mas lo afectaba eran las politicas cambiaria y fiscal que erosionaban su ecuacion económica interna.

– El Estado local continuó con el plan de aumentar su participacion en la economia y el empleo provincial, lo que llevó a que Tucumán empezara a tener indicadores economicos y sociales parecidos a los de las provincias menos desarrolladas del pais.

2 – El mayor gasto publico se destinó a cubrir crecientes gastos en personal y de funcionamiento, con una notable ausencia de inversiones en infraestructura que aumenten la competitividad de los sectores productivos.

-Se consolidaron negativas asimetrias entre los recursos humanos vinculados al Gobierno y el sector privado. Los empleados publicos tucumanos perciben remuneraciones y sistemas de beneficios sociales y laborales bastante mas altos que los del área privada.

-Entre 2010-2020 Tucuman integró siempre el grupo de provincias con mayor empleo privado informal, con tasas superiores entre un 22% al 38 % al promedio del pais.

-Las producciones locales mas importantes que son en esencia de bienes comercializables internacionacionalmente, fueron muy afectadas por el atraso cambiario vigente en la decada, ya sea en sus exportaciones o por sus ventas en el mercado interno. A mayor atraso cambiario mayor transferecia de recursos al Estado o a los consumidores del mercado domestico. Entre 2020 y 2021, los productores recibieron el 50 % o menos del precio que deberia tener en un contexto sin cepo cambiario y derechos de exportacioes.

Es importante remarcar que un kilo de azucar y un litro de bioetanol en el mercado interno tiene valores mayoristas de u$s 0,40 y 0,60 ( a dólar oficial)respectivamente, cuando en Brasil cuestan u$s 0,55 y u$s 0,80 o el azucar que en USA o Mexico tiene un precio del orden del u$s 0,90 a u$s 1 por kg. Es notable el contraste entre los resultados de las politicas macroeconomicas y presion fiscal vigentes en las dos década pasadas. Pero conforman una firme evidencia que mediante la restauracion de un paradigma economico mas racional, con una reduccion en la recaudacion del Govierno, una mejora en la asignacion del gasto publico y un tipo de cambio de mercado, se podria lograr la inmediata recuperacion de niveles productvos ya alcanados, y encarar un proceso de desarrollo genuino, en especial:

a.-Las producciones de granos y oleaginosas se podría recuperar, respecto de la última cosecha, entre un 40 a 50 % en su volumen.

b.-El historico sector azucarero podria crecer, en lo inmediato, en : i- la 700 mil toneladas de azucar, y 300 millones de litros de alcohol que requieren los paises limitrofes, ii.- 500 millones de litros de biocombustibles si se duplica la mescla con nafta actual. Pero en lo mediato permitira avanzar en proyectos para : a.- dar el salto en la oferta de materias primas para la cadena de producto biobasados derivados de la caña de azucar, b.- incrementar en la produccion de energia electrica de biomasas, para la region, y c.- empezar la venta de alcohol hidratado como combustible que tiene un enorme potencial de crecimiento futuro.

c.- Todas las otras producciones competitivas de Tucumán como: el limon, frutas finas, papa, palta, papa semilla, productos organicos, legumbres y semillas para mercados de nicho, etc podrían retomar rapida la senda de recuperacion y crecimiento sustentable.

Por Arquímides Carrizo

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