5 de febrero de 2022 12:45 PM
Imprimir

Las consecuencias de la falta de forraje siguen condicionando las actividades ganaderas

En la segunda parte de diciembre y en la primera de enero se verificó una caída en los celos y una menor retención de preñez en muchos vientres, lo que tendrá impacto en la parición

En gran parte del país el aspecto de los campos de pastoreo cambió radicalmente luego de las lluvias, pero persisten las secuelas de la falta de forraje durante el último trimestre de 2021 y los primeros días de 2022. Así, se observa que ese hecho, y los calores de la primera quincena de enero, no solo complicaron el servicio de los rodeos de cría, también afectaron a la recría y a la terminación de la hacienda.

Ignacio Iriarte, director de Informe Ganadero, observa que en la segunda parte de diciembre y en la primera de enero se verificó una caída en los celos y una menor retención de preñez en muchos vientres, lo que tendrá impacto en la parición este año. Por eso, prevé una importante oferta de vacas vacías luego del tacto. A su vez, la evolución de las recrías se atrasó por los forrajes con mínimo valor nutritivo y por el menor consumo animal durante los días de altas temperaturas.

“Hubo pasturas quemadas por el calor y habrá que ajustar la carga a la nueva disponibilidad forrajera en muchos campos”, entiende el analista. El engorde pastoril también se atrasó y los feedlots se han ido vaciando, jaqueados por los costos.

Incertidumbre hacia el futuro

Hacia adelante, en los engordes pastoriles hay pocas salidas rápidas para el “apagón forrajero” que produjo la sequía, solo se puede pensar en la siembra temprana de verdeos de invierno para producir forraje en mayo-junio.

Por otro lado, muchos responsables de corrales tienen temor por la disponibilidad y precios del maíz en marzo-abril, luego de ver cultivos tempranos fusilados por la seca y el calor.

Por su parte, en enero la invernada bajó por la zafra anticipada provocada por la falta de campo y se ubica por debajo de los 310-320 pesos por kilo para terneros mestizos de 180 kilos, pero la recuperación de los campos puede determinar un camino inverso.

Ambos actores enfrentan un problema: la hacienda gorda resulta escasa, pero la demanda interna luce agotada, el precio del pollo aumentó mucho menos que el de la carne vacuna y continúan las restricciones a la exportación.

Los embarques de 2021 terminaron en 802.000 toneladas y para 2022 Iriarte estima que habrá una reducción del 20-30% respecto de lo que se podría exportar si no hubiera limitaciones, aunque también reconoce que los precios FOB de la Hilton y de China están muy firmes.

Carlos Marin Moreno

Fuente: La Nacion

Publicidad