7 de febrero de 2022 11:43 AM
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ASESORES DE ÚLTIMA GENERACIÓN

Los drones son herramientas de alta tecnología que, por su eficiencia, se usan cada vez más en las tareas agrícolas. En General López, una pareja de ingenieros agrónomos se animaron a incursionar en el rubro y hoy son referentes. Se especializan en agricultura de precisión, generando mapas de rinde o de ambientes en el lote, en base a imágenes satelitales o las que generan estos nuevos "implementos" del agro.

De a poco, el campo y los suelos productivos en el sur santafesino, apuestan por el asesoramiento de profesionales que complementan su trabajo con vehículos no tripulados para una variedad de actividades de monitoreo y control de los lotes. De esta forma se pueden identificar y localizar plagas de manera oportuna y precisa en cultivos extensivos.

Cada vez es más frecuente la incorporación de drones a la agricultura, herramienta exitosa por su eficiente desempeño en diversas tareas. De hecho, es la propia industria aeronáutica la que desarrolla de forma vertiginosa esta tecnología para beneficiar a los productores.

En el extremo de Santa Fe y más precisamente en Venado Tuerto, dos jóvenes ingenieros agrónomos, Agustina Forbice (29) y Gerónimo Ponte (31), fundaron su propia empresa, “Crops Geomapeos”, con la cual apuestan a la tecnificación del agro. Encararon un emprendimiento especializado en agricultura de precisión, para trabajar con mapas de rinde, imágenes satelitales o de drones.

Ambos, son únicos en la región sur de la provincia por identificar con este tipo de herramientas los rindes en un lote y en base a eso, armar un diagnóstico y ambientar tanto en semillas como en fertilizantes. Tal es el caso de la novedad, que no hay mucha gente a nivel país que se especialice en este tipo de proyectos.

En contacto con Campolitoral, Agustina explicó que sumar tecnología al campo es “difícil”, pero entiende que se está viviendo un cambio “generacional”, por lo que cada vez hay más adeptos a la innovación. “Nos encontramos con muchas barreras al comienzo. Tenemos consultas, gente con ganas de ambientar y de prescribir. Inclusive hay personas que cuentan con la tecnología porque hay sembradoras que tienen la posibilidad de hacer variables”, dijo.

La profesional, graduada en las aulas de la Universidad Nacional de Rosario (en Zavalla), reconoció que las personas más grandes “tienen miedo” y que “de a poco van creciendo” en este aspecto. “Nos encontramos con ingenieros agrónomos que son jóvenes, pero que no manejan esta rama o no tienen mucha formación al respecto. Entonces trabajamos juntos para hacer ambientaciones y su desempeño más sencillo”, graficó. En este orden, aclaró que “fue difícil”, pero que de a poco “vamos creciendo”, porque “las generaciones nuevas del campo ven que este es el camino a seguir”, ponderó.

Forbice aseveró que al momento de empezar con el asesoramiento a un cliente, lo primero que necesitan saber es con qué tecnología previa cuenta. Si quiere ambientar, debe conocer de antemano qué información hay disponible, si tiene mapas de rinde, si los puede conseguir o si tiene un cultivo en pie, solo para ejemplificar algunas variables. “Vemos desde dónde partimos. Sacamos información de mapas de rindes y complementamos con imágenes satelitales o vemos si metemos vuelos con drones. Son series temporales. Tomamos 5 años para atrás y con esa información trabajamos en el lote”, describió.

Aclaró que hoy en día se enfocan en eficientizar el uso de insumos y se despegan de otras “etiquetas”. Es decir, no les gusta hablar de “aumentar el rendimiento” de un lote, sino que buscan estabilizarlo a lo largo de los años. “Eso genera un ahorro, estabiliza el rinde en el tiempo sumado a la parte ambiental, que deja de recibir tanto insumo que no va al cultivo”, ejemplificó.

Manifestó que están trabajando mucho la parte ambiental con lotes en barbecho, donde focalizan zonas con malezas, para tomarlas, y en vez de hacer una prescripción a la hora de la siembra, aplican los resultados para que el pulverizador accione en zonas puntuales y no en el resto del lote. “Tenemos mucho ahorro desde el punto de vista del producto y también en lo ambiental”, añadió.

Desde lo pedagógico 

El encuentro de Agustina con estas herramientas tech que hoy emplea en su profesión, se dio en los pasillos de la Facultad. “Me encontré con esto en las materias del último año. Tenemos un taller donde se hacen prácticas profesionales y varias empresas ofrecen vacantes. Me tocó una en AAPRESID, con Andrés Madias, que era en su momento el encargado de ‘Chacras’. Arranqué y dentro de los trabajos me ofreció puntualizar con imágenes satelitales”, recordó.

Empezó a “bucear” entre la información disponible en redes y una noche le contaron que en el mismo predio donde se estudia Agronomía, también está la carrera de licenciatura en Recursos Naturales y allí una materia se llama Teledetección. Esta rama se especializa en tomar información de ciertos objetos, pero sin entrar en contacto, por lo que entra a jugar la imagen satelital propiamente dicha.

“Me contacté con el jefe de cátedra explicando mi interés. Hubo predisposición para coordinar el trabajo con AAPRESID y arranqué. Me recibí con esa materia y me ofrecieron estar adscripta en la catedra de Teledetección (hoy es ayudante de primera), donde me sumergí más en imágenes satelitales y drones”, aclaró.

Lo primero que hizo con imágenes satelitales fue identificar zonas de distintos cultivos donde había más biomasa y de esa forma saber dónde iba a rendir más o menos el cultivo. “Trabajé con software específico relacionado a esto. Hice cursos para empaparme del tema. Después, con mi pareja compramos un drone de ala fija con una cámara multiespectral para ya empezar a trabajar por nuestra cuenta”, señaló.

Actualidad

En la agenda diaria se discute mucho desde la parte agronómica, tanto entre el equipo como con el productor. Pero hay algo que no falla y es clave: los datos. “Es la parte matemática y fehaciente. Por eso las ambientaciones son seguras y nunca tuvimos que cambiar algo”, indicó.

Por otra parte, aseguró que sus tareas son bastante “sectorizadas” y que tienen mucho trabajo previo a la siembra de maíz. “Es uno de los cultivos que más se prescribe hoy en día. Durante el cultivo, hacemos conteos de plantas, entonces si hay ‘emergencias’ tenemos mucha demanda. Nos llaman para trigo y soja, para refertilización o cuando son fuertes las heladas para establecer pérdidas”, aseveró.

“El resto es variable. Puede que nos contacten en plena floración del maíz para ver qué sectores van a rendir más o menos en el lote. A veces el cliente quiere ver un panorama general. Por eso, dependiendo del trabajo, es el drone que usamos”, completó.

Equipos

En “Crops Geomapeos” cuentan con equipos DJI, modelo “Phanthom 4”, equipados con cámaras RGB. Estos cuadricópteros (se denominan así por tener cuatro hélices) tienen una menor capacidad de vuelo, pero tienen más estabilidad para quedarse fijos en un lugar para conteo de plantas o revisar lotes por maíz quebrado, solo para ejemplificar algunas de las múltiples aplicaciones.

Luego, cuentan con drones conocidos como “uni alas” (similares en estética a un mini avión). Estos son los eBee SQ, equipados con cámara Parrot Sequoia multiespectral, que permiten ver en distintos espectros de luz. Dependiendo cómo combinan esas bandas, generan distintos índices, como el NDVI. Tienen más autonomía de vuelo, son operativos a grandes distancias y soportan vientos fuertes, entre otras características.

Fuente: El Litoral

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