4 de mayo de 2022 10:53 AM
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Caso clínico: Calcificación de la AORTA

La Calcificación de la AORTA es un proceso clínico que pasa desapercibido generalmente a pesar de que su diagnóstico es simple ya que los síntomas que manifiestan son muy comunes a la mayoría de afecciones que afectan a los conejos.

Caso clínico: Calcificación de la AORTA

La calcificación de la Aorta es un proceso relativamente desconocido y que puede pasar desapercibido o dar confusión con otras enfermedades ya que
su sintomatología es muy poco específica.

El caso concreto que nos ocupa se inició con una llamada telefónica en la que se comentaba que había una mortalidad de conejas reproductoras  contínua, de 3-4 reproductoras muertas cada día, en la que estas entraban en un proceso de enflaquecimiento súbito y que en un periodo de 4-6 días se morían sin que ninguna de ellas se hubiera recuperado a pesar de los tratamientos puntuales utilizados.

ANTECEDENTES

En la visita que se realizó a continuación se pudo recoger información más precisa así como más confusa sobre el proceso que afectaba a las reproductoras. El proceso se había generado hacía unos dos meses con alguna reproductora puntual que tenía un enflaquecimiento más o menos rápido y que se asoció en primer lugar a la posible presencia de gusanos y del parásito Encephalitozoon cuniculi.

El Encephalitozoon es un parásito que afecta a los riñones de los conejos y, en determinadas ocasiones, al sistema nervioso central provocando el síndrome de cabezas torcidas o ladeadas, confundible con procesos de otitis interna por Pasteurella.

En este caso no se veían evidencias de “cabezas torcidas” en los conejos de la granja y el diagnóstico de gusanos se realizó por simple visión de estos en las heces mientras que el diagnóstico de Encephalitozoon se realizó mediante la necropsia de animales en los que se vieron alteraciones muy evidentes
del riñón.

Después de una serie de tratamientos, el proceso no remitió, aunque tampoco aumentó. Siguió su curso de 3-4 reproductoras afectadas por el proceso a la semana aunque al poco tiempo empezó a aumentar hasta 1 coneja diaria que seguía mostrando los mismos síntomas de enflaquecimiento súbito
previo a la muerte del animal.

En esta situación, se sospechó de un proceso respiratorio, ya que en algunas necropsias que se realizaron posteriormente se apreciaron algunos síntomas de proceso respiratorio y decidieron realizar un tratamiento con Oxitetraciclina seguido de otro de vitaminas para reforzar las conejas
reproductoras.

El proceso en si era muy evidente y me aseguraron que siempre tenía la misma evolución y pronóstico, la muerte del animal.

VISITA A LA GRANJA

Una vez vistos los antecedentes del proceso se procedió a revisar las reproductoras de la instalación y los animales afectados que estaban ubicados en la enfermería.

Los animales no babeaban ni mostraban síntomas nerviosos, la coloración de los mucosas y ojos no aparecían afectadas (buscando un problema hepático) y no se apreciaban lesiones externas de ningún tipo.

En un primer momento se sospechó de un proceso de enterocolitis epizoótica del conejo, pero a la palpación abdominal no se apreciaron los síntomas digestivos comunmente asociados a este proceso, como es la presencia de contenido cecal duro en el abdomen.

Ante las dudas decidí sacudir levemente a los animales para poder apreciar ruidos compatibles con acúmulo de agua en estómago o ciego y, para mi frustración, no oí absolutamente nada de nada.

Las mucosas nasales no mostraban tampoco síntomas de procesos respiratorios, ya sea por la efectividad del tratamiento realizado o simplemente porque no estaba involucrado en el
proceso.

Al ser una granja al aire libre, provista de un techado en buenas condiciones pero sin paredes, dirigí unas cuantas preguntas a la presencia de ratones, ratas, pajaritos, etc que pudiesen haber entrado un proceso, pero en todas las respuestas fueron las normales:

Lo curioso del caso fué la duración del proceso. Desde que se diagnosticaba el inicio del proceso hasta su muerte había un periodo de 4 a 6 días, acelerándose si se trataban los animales con antibiótico o vitaminas o las dos cosas juntas, así como su mayor presencia de animales de cierta edad.

El proceso se observaba sobretodo que se daban en las reproductoras con gazapos lactantes a punto de destete o en reproductoras que habían sido negativas a la palpación y se habían inseminado de nuevo hacía poco y, en las cuales, en el momento de inseminar no se había apreciado ningún sintoma premonitorio del proceso durante su manipulación.

Ante las dudas que el proceso estaban generando, se decidió necropsiar 2 reproductoras recien muertas y sacrificar otra que estaba en una fase final del proceso para poder observar los síntomas que presentaban.

Únicamente el corazón se podía apreciar ligeramente aumentado de tamaño y los riñones con un aspecto aumentado de tamaño y muy pulposos, con una coloración marrón clara y muy poco consistentes.

Fué en el tercer animal necropsiado, el sacrificado por estar en fase terminal, donde se pudo apreciar con mucha claridad que había un cordón blanco que
discurría por todo el cuerpo del animal justo debajo de la columna vertebral.

Al volver a revisar los otros animales necropsiados se pudo ver inmediatamente el mismo signo clínico, pero que quedaba relativamente oculto por la coloración blanquecina que se había perdido ligeramente y no se apreciaba de forma tan clara en una observación superficial.
La aorta es totalmente rígida similar a las costras de calcio que se observan en los bebederos

DIAGNÓSTICO

Indagando al respecto se descubrió que se administraba dosis elevadas de vitamina D en el momento de la inseminación así como complementos vitamínicos en el agua de forma habitual “para reforzar el estado sanitario” y, que los animales afectados correspondían principalmente a reproductoras que habían quedado negativas y se habían inseminado de nuevo en un periodo inferior a los 15 días después de la anterior inseminación, con lo que estos animales habían recibido doble dosis de vitamina D en un periodo de 14 días y cada una de ellas superior a las 3 veces de la dosis recomendada por el fabricante.

El conejo es un animal con un metabolismo del calcio diferente al resto de animales mamíferos, ya que adsorbe todo el calcio que puede de la dieta y posteriormente lo elimina por la orina, motivo por el cual la orina del conejo tiene esta coloración blanquecina y es tan espesa.

El proceso, al ser provocado por un tratamiento realizado sobre los animales y por tanto de origen iatrogénico, simplemente se procedió a suspender estos tratamientos y a recomendar que si fueran necesarios nuevamente se realizaran siguiendo las pautas del laboratorio que indica en el prospecto del medicamento.
El proceso fue remitiendo rápidamente disminuyendo el número de casos a los pocos días hasta la total remisión de los síntomas y presencia de animales afectados a las 2 semanas.

Fuente:

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