6 de mayo de 2022 15:41 PM
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Las “impagables” boletas del EPEN ponen en jaque a galpones y frigoríficos

En Centenario, la cooperativa frutícola La Flor paga casi $6 millones. "Si quieren que no sigamos más, que nos lo digan", dijo su presidente, Francisco Scollo.

“La próxima boleta de luz no la vamos a poder pagar al EPEN. Es así, son los sueldos o la luz. Ojalá a los políticos les interese este tema porque son muchos puestos de trabajo”, dijo Francisco Scollo a LM Neuquén, presidente de Cooperativa La Flor de Centenario, uno de los galpones de empaque de peras y manzanas más viejos y de los pocos cooperativos que quedan en Río Negro y Neuquén.about:blank

El tema no es nuevo pero se agravó este año con los aumento de tarifas, que para los grandes consumidores significó un impacto de más del 300% en un año. Pero el sector frutícola, específicamente el del empaque y de frigoríficos, es uno de los más golpeados por las facturas “impagables” que llegaron en estos meses desde el EPEN.

Solo por los consumos eléctricos de marzo, en dos medidores tanto de la cadena de empaque como de las cámaras de frío, la cooperativa pagará $5.514.503, un monto que representa el 50% de lo que se paga en salarios.

Las millonarias facturas que recibió una cooperativa por parte del EPEN.

Las millonarias facturas que recibió una cooperativa por parte del EPEN.

Desde el EPEN explicaron que hubo un incremento escalonado de la tarifa, en dos instancias de un 25 por ciento primero, y luego de otro 15% hacia fin de año, aprobado por la secretaría General y Servicios Públicos.

La cooperativa La Flor nació en 1944 en Centenario y Vista Alegre, tiene 32 socios y es una de las últimas que queda en pie y que recibe la poca fruta de los chacareros de la zona. Tiene 110 empleados que trabajan en la temporada y la mayoría de ellos en forma permanente. Pero la cadena de empleo es mayor, ya que alcanza al sector de los frigoríficos, la cosecha en las chacras y los comercios de la localidad.

Además, la helada de octubre pasado pegó duro a los productores: hay un 50% de fruta menos para empacar y a esto se le suma el costo dolarizado (a valor blue) de los insumos, como cajas y papel sulfito y, ahora, las altas tarifas eléctricas.

La cooperativa La Flor nació en 1944 y es una de las únicas que queda en pie en el Alto Valle.

La cooperativa La Flor nació en 1944 y es una de las únicas que queda en pie en el Alto Valle.

Los costos en esta temporada casi no cierran. La cooperativa paga alrededor de $10,7 millones en salarios, otros $6 millones en aportes, y una cifra millonaria anual por el servicio de frío, de acuerdo a la información brindada por la cooperativa.

La situación que vive a cooperativa es un calco de lo que sucede en otras empresas donde lo mismo como los frigoríficos Don Evaristo y Martín Pescador y La Deliciosa SA de la localidad y Frigorífico Centenario, que son las últimas empresas que quedan.

Vender para pagar

Para dimensionar la crítica situación que arrastra el sector frutícola más el agravante del costo de la energía eléctrica, la cooperativa La Flor tiene que vender al menos entre 10 y 12 camiones de fruta sólo para pagar la energía.

Con este esquema de costos, el reparto de ganancias a los socios es casi nula al final de la temporada, teniendo en cuenta que el factor climático, como la helada tardía del 6 de octubre en 2021 no ayudó a los productores.

Francisco Scollo, productor y presidente de la coperativa La Flor, expuso las facturas que llegan desde el EPEN.

Francisco Scollo, productor y presidente de la coperativa La Flor, expuso las facturas que llegan desde el EPEN.

“Hemos hablado con el ministro de Producción (Facundo López Raggi) y tiene una gran predisposición y sabemos que se está moviendo, pero esto es urgente”, añadió Scollo.

Los productores y empresarios dijeron además que el costo de la energía en Neuquén es un 40% superior en promedio a la de Río Negro y que el sistema de tasa de cobro de los frigoríficos se hace mediante la “tabla Rotter” con valores de la vecina provincia.

Los dueños de los frigoríficos, además hicieron oros planteo, respecto al funcionamiento de ese sector. Cada año tiene que hacer una “reserva” de energía al EPEN, de lo que pueden llegar a consumir en una temporada, algo que aparece como incalculable dentro del esquema impredecible de la fruticultura.

“Dan ganas de tirar todo y cerrar. Hace poco compramos maquinaria nueva en Italia, pero ¿para qué? Ojalá sea un tema que le importe a la política porque parece que no. Si no quieren que sigamos, que no lo digan”, concluyó Scollo.

Fuente: lmneuquen.com

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