7 de mayo de 2022 00:40 AM
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En Salto, un convenio de cooperación permite diversificar la producción hortícola

El convenio apunta a pequeños productores. En ese contexto las producciones hortícolas y ovina se complementan en todo sentido, además de que el ovino es muy adecuado para quienes buscan diversificar e iniciarse en la actividad ganadera.

El Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca a través de la Dirección General de Desarrollo Rural (DGDR), el Ministerio de Desarrollo Social (Mides-programa Ruralidad) y el Secretariado Uruguayo (SUL) están llevando a cabo un convenio de cooperación que contará también con el apoyo del Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria (INIA) y del Plan Agropecuario (IPA). El objetivo es impulsar la producción ovina en pequeños establecimientos, brindándoles un apoyo integral e institucional.

“El convenio, el cual será de alcance nacional empezó este año como plan piloto y exploratorio en el norte, en los departamentos de Artigas, Rivera, Tacuarembó, Río Negro, Cerro Largo, Paysandú y Salto”, dijo el Ing. Agr. Martín Kuchman que es técnico territorial del DGDR de este último departamento y trabaja en forma conjunta con el Téc. Agr. Mijaíl Pastorino.

La iniciativa tuvo como punto de inicio el programa Ruralidad del Mides que se lleva a cabo con buen suceso y que se enfoca en familias en contexto de alta vulnerabilidad en el medio rural, pero este convenio interinstitucional atenderá “productores familiares”, no necesariamente en situaciones de vulnerabilidad. Con este convenio se busca “promover y fortalecer las capacidades y de inclusión de pequeños productores y sus familias en general, en este caso proponiendo trabajar con este rubro específico, que es el de la producción ovina”, explicó Kuchman.

El desarrollo rural es muy amplio, podría ser otro tipo de proyecto, otro rubro, otras estrategias; en este caso es el ovino el cual tiene un buen potencial de desarrollo, en aspectos sociales, en lo económico y también ambiental.

El ovino despierta el interés de las personas

“La idea de esta implementación piloto es repicar una buena experiencia que se hizo en Bella Unión. Los participantes seleccionados acceden a una ‘majadita’ de 15 o 20 ovejas, con acceso a un crédito muy blando a tasa de interés cero. Desde el inicio reciben acompañamiento técnico multidisciplinario de parte de técnicos de las instituciones participantes del convenio y contratados para ello, y en el transcurso de la ejecución del proyecto varias instancias de capacitación, asistencia técnica, e intercambios de experiencias con otros productores. Las jornadas de intercambio son también abiertas para todo interesado en estos temas”, indicó.

Una de las características positivas destacada por Kuchman y que se ve de forma recurrente con el rubro ovino “es que despierta el interés de las personas, en especial hemos visto cómo mujeres y jóvenes se interesan por participar con este rubro”.

Esos dos “perfiles de beneficiarios son de especial interés de las políticas públicas que desde los ministerios e Instituciones conveniantes se quiere atender, que no sea solo el hombre -titular frecuente de las explotaciones-, sino puedan incluirse de forma concreta otros integrantes de la familia al proyecto”. A su vez, el ovino es un rubro muchas veces bien adecuado para iniciarse en la actividad agropecuaria, por varias características que esta especie tiene.

Los beneficiarios, participantes del convenio “son personas que generalmente tienen algún predio rural, a veces trabajan en otras actividades rurales o no, también a veces son hijos o esposas de productores que se quieren iniciar en algo diferente a lo que existe en el predio y no saben cómo empezar; este tipo de programa les puede facilitar a dar esos primeros pasos”.

Producción hortícola y ovina

En Salto la primera experiencia del programa se dará en dos zonas netamente hortícolas: Colonia Gestido y Colonia Osimani y Llerena, ambas en el cinturón hortifrutícola de Salto. Allí “hay casos de horticultores -actividad principal de las explotaciones-, donde jóvenes hijos de estas familias de productores, sus esposas, en fin la familia en conjunto, quieren trabajar complementando esa actividad con ovinos, y desde ese lugar aportar al ingreso familiar y explorar nuevas alternativas”, contó el entrevistado.

Explicó que “está muy estudiado y validado el efecto positivo que la ganadería tiene en los predios hortícolas y agrícolas; el beneficio es claro: más sustentable en lo ambiental, social y económico. Tiene beneficios para la fertilidad del suelo, aire y agua, para las personas y una forma para la diversificación de ingresos”.

En lo económico, que es fundamental para que estas iniciativas sean posibles y viables, se da que “la ganadería es exportable, en dólares y se da afortunadamente a buenos precios; eso es bueno para el rubro hortícola que tiene un mercado básicamente interno y en pesos”.

Además “el rubro ganadero requiere menor intensidad de trabajo, por lo que los horticultores lo miran con buenos ojos pues también mejoraría su calidad de vida. Manejar ganado da obviamente menos trabajo respecto al rubro hortícola. No hay que desconocer que en general la rentabilidad por unidad de superficie no se asemeja, aunque los precios interesantes de la ganadería vacuna y ovina despiertan interés”.

El programa Ruralidad de Mides es el punto de partida, que existe desde antes, como referencia importante de trabajo y convenia con la Sociedad de Criadores Corriedale del Uruguay e INIA, por tanto las majadas que se están entregando pertenecen exclusivamente a esa raza”. La idea es sumar a esta iniciativa, y se están viendo en este convenio todas estas especificaciones, los roles de cada uno, estrategias a desarrollar, entre otros.

Consultado sobre el aporte del SUL, Kuchman dijo que esa institución es referente en el rubro aportado asesoramiento y capacitaciones con sus técnicos, todo lo cual “va por el lado de la carne y la lana, adaptándose al entorno”.

El ovino tiene varios aspectos a manejar que son generales de la especie y van más allá de la raza con que se trabaje y del tipo de producción que cada establecimiento decida hacer, pero también hay varios aspectos para poner el énfasis. “Corriedale por ejemplo es una raza doble propósito, es una raza con buenas aptitudes carniceras por lo que las charlas también van a ir dirigidas a la producción intensiva de carne ovina”.

Un programa abierto a todos

Sobre el alcance del programa y qué productores pueden participar dijo que hay requisitos que se deben cumplir y que cada caso se estudia de forma individual. Sin embargo las charlas, las jornadas de intercambio y asesoramiento son abiertas a todos. “Se busca que todos se puedan desarrollar de forma exitosa y por eso las actividades buscan intercambiar los aportes y las experiencias de los productores y los técnicos”.

Es un programa de “varias puntas” entre las que se destacan “el aprendizaje mutuo, la integración familiar porque otros miembros de la familia se acercan y si se trata de una empresa totalmente hortícola seguramente nunca tuvo ovejas en el predio, entonces van conociendo de primera mano”.

Los productores pueden trabajar de forma asociada

En Salto, la primera experiencia del convenio involucrará de forma general en unos 40 productores, en 25 predios. Este año específicamente se entregarán unas 240 ovejas en aproximadamente 7 predios, a unas 12 personas y/o familias. “La diferencia entre productores y predios se da porque los participantes pueden asociarse entre ellos. Uno de esos casos es el de un grupo de cuatro integrantes, jóvenes en su mayoría, que recibió recientemente un campo de Colonización y que en el marco del convenio los próximos días van a recibir 20 ovejas cada uno, en total el grupo va a recibir 80 ovejas que las van a trabajar de forma asociativa en dicha fracción INC”, dijo el Ing. Martín Kuchman de la Dirección de Desarrollo Rural-MGAP, de Salto.

En marzo se hizo una jornada en el establecimiento de Jorge Giambiasi, “allí también hay un grupo de 3 jóvenes que integran ese predio, o sea que Giambiasi tiene ovejas de él y de estos muchachos que aportan trabajo en el predio”. Este tipo de dinámicas, además de fortalecer la producción enriquece la experiencia de cada uno de los involucrados.

Fuente: lamaana

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