13 de mayo de 2022 15:35 PM
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Vino del Desierto: el tesoro productivo de la región de Tarapacá

En el año 2003, como investigadores de la Universidad Arturo Prat (UNAP), comenzamos el rescate de material vegetal procedente de plantas de más de 100 años que sobrevivieron a las condiciones de desierto absoluto, caracterizado por suelos salinos e inviernos con altas temperaturas diarias y muy bajas por la noche. Desde ese entonces, han pasado […]

En el año 2003, como investigadores de la Universidad Arturo Prat (UNAP), comenzamos el rescate de material vegetal procedente de plantas de más de 100 años que sobrevivieron a las condiciones de desierto absoluto, caracterizado por suelos salinos e inviernos con altas temperaturas diarias y muy bajas por la noche.

Desde ese entonces, han pasado 19 años en los cuales la UNAP ha posicionado al Vino del Desierto como un bien público, que permite aportar en otros ámbitos de desarrollo al territorio tarapaqueño.

Una vez iniciada la labor de rescate de material vegetal, como académicos de la UNAP, establecimos en la Estación Experimental Canchones, un pequeño Jardín de Variedades. Al mismo tiempo iniciamos los análisis moleculares para determinar si correspondían a una variedad conocida.

Con los estudios, logramos identificar solo la cepa País, que es antigua introducida por los españoles. Posteriormente, el ADN se envió a España, al Instituto madrileño de Investigación de Desarrollo Agrario y Alimentario (Imidra) y se identificaron dos cepas: Gros Colman de origen de Georgia de la antigua Unión Soviética y Ahmeur bou Ahmeur de origen argelino. Dos genotipos blancos, que quedaron sin identificar, se enviaron a Francia al Instituto de Investigación Agronómica (INRA) distinguiéndose a uno de baya pequeña, la cepa Torrontés Riojano, de origen argentino.

A pesar de constatar aproximadamente 7.000 genotipos, quedó el genotipo de una baya grande sin identificar. Luego de una evaluación en terreno, el Servicio Agrícola y Ganadero (SAG) determinó que esta era la primera cepa vinífera chilena, originaria de la región de Tarapacá, denominándose Tamarugal, 100% chilena, con un terroir característico del desierto.

El Vino del Desierto se ha convertido en un referente del sector agrícola en Tarapacá, ya que ha permitido que nosotros como académicos entreguemos conocimientos a los estudiantes de la carrera de Agronomía de la Universidad Arturo Prat. Ejemplo de ello, es la práctica laboral y posterior, como ha ocurrido en varios casos, los alumnos obtienen su primer empleo en este importante proyecto regional.

A su vez, como docentes e investigadores, seguimos generando conocimiento a la zona, debido a que el factor climático, el terroir y sus propias cepas, son motivos más que suficientes, para seguir la senda investigativa y de publicación en reconocidas revistas indexadas.

La producción del Vino del Desierto ha logrado dar un salto en el desarrollo territorial de Tarapacá, ya que desde el 2020 se ha incursionado en otros ámbitos como el emprendimiento, la economía circular, la cultura, la innovación y el enoturismo.
Asimismo, uno de sus principales desafíos es transferir sus vides a los agricultores que han sido parte del Programa de Capacitación de la Vid, el cual es financiado por Teck Quebrada Blanca.

Con este salto, los agricultores podrán generar sus propios vinos, crear circuitos turísticos, potenciar sus comunas como Pozo Almonte, Pica y alrededores de la Provincia del Tamarugal, todo bajo la supervisión y asesoría de la Universidad Arturo Prat.

El Vino del Desierto es un tesoro productivo de la región de Tarapacá, y a través de este bien la UNAP aporta al desarrollo del territorio en diversas áreas, con una serie de desafíos productivos para los agricultores, emprendedores, científicos, agencias, operadores turísticos, gastrónomos, hoteleros y comunidad en general.

Porque las universidades estatales tienen el sello de crear bienes públicos, mediante la docencia, la investigación, la innovación, la transferencia, la co-creación de conocimiento o la facilitación de su infraestructura, siendo crucial en este proyecto “Vino del Desierto” que el esfuerzo académico de años se traduzca en que, finalmente, la comunidad del Tamarugal sea productora de vinos, como expresión de un desarrollo con identidad local.

Fuente: Vino del Desierto: el tesoro productivo de la región de Tarapacá – El Mostrador

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