18 de mayo de 2022 11:39 AM
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El Senasa recuerda pautas para prevenir la triquinosis

La triquinosis o trichinellosis es una enfermedad parasitaria endémica, causada por larvas de nematodes del género Trichinella, que afectan al ser humano, mamíferos domésticos, silvestres, aves y reptiles. Se trata de una zoonosis que se transmite a las personas de modo accidental, por la ingestión de carne o derivados cárnicos, crudos o mal cocidos, que contienen estas […]

La triquinosis o trichinellosis es una enfermedad parasitaria endémicacausada por larvas de nematodes del género Trichinella, que afectan al ser humano, mamíferos domésticos, silvestres, aves y reptiles.

Se trata de una zoonosis que se transmite a las personas de modo accidental, por la ingestión de carne o derivados cárnicos, crudos o mal cocidos, que contienen estas larvas en los músculos.

En Argentina, la principal fuente de infección para el ser humano es el cerdo doméstico, aunque también existen otras, como el jabalí, cerdos asilvestrados o el puma.

Con respecto a los cerdos domésticos, la parasitosis está estrictamente relacionada a las condiciones de su crianza, especialmente con la alimentación y presencia de animales sinantrópicos (por ejemplo, ratas) en el criadero o en basurales cercanos y hábitos canibalísticos del cerdo.

La trichinellosis es considerada una enfermedad de notificación obligatoria establecida por la normativa oficial. El Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa), a través de la Coordinación General de Epidemiología y el Sistema Nacional de Vigilancia Epidemiológica de Enfermedades Animales, establece las maneras de atender las notificaciones de la enfermedad, el registro de sospechas, focos y brotes.

Ciclo de transmisión

Si bien el cerdo es quien se encuentra involucrado con mayor frecuencia en la ocurrencia de casos humanos, también se registran brotes originados por el consumo de carnes de animales silvestres –generalmente en forma de chacinados y embutidos sin control bromatológico o de carne fresca insuficientemente cocida–.

En nuestro país, los hábitos de crianza de cerdos en forma domiciliaria (traspatio) sin las condiciones adecuadas de higiene y alimentación propician la propagación y el mantenimiento de esta parasitosis. Esto se asocia, a su vez, con la faena domiciliaria o casera sin control sanitario, que trae como consecuencia la oferta de alimentos de riesgo para quienes los consumen (carne curada, ahumada, cruda o insuficientemente cocida).

Las personas se enferman al consumir carne cruda o insuficientemente cocida o productos elaborados con carne de cerdo o de animales silvestres, principalmente jabalíes y pumas, que contienen en sus músculos larvas de parásitos del género Trichinella. Por eso, es también considerada una enfermedad transmitida por alimentos (ETA).

Una vez que las personas ingieren productos parasitados, las larvas se liberan en el estómago, continúan su ciclo en el intestino y luego de reproducirse, migran por el torrente sanguíneo hacia los músculos, donde se alojan y pueden provocar fiebre, diarrea, hinchazón de párpados, vómitos, picazón en la piel, dolores y dificultades motrices.

Esta enfermedad tiene un fuerte impacto en la salud humana. El cuadro clínico es muy variable y puede ir desde una afección asintomática hasta cuadros más graves, dependiendo del número de larvas ingeridas y del estado inmunológico del huésped.


Medidas de prevención

– El consumo de alimentos

A la hora de consumir productos porcinos y derivados es preciso tener en cuenta una serie de precauciones para prevenir el contagio de la triquinosis. Los chacinados, embutidos y salazones se elaboran con carnes sin cocción, por eso, los productos resultantes pueden contener larvas de los parásitos que producen triquinosis.

Para evitar contraer la enfermedad es importante que las personas solo obtengan estos productos en establecimientos habilitados y no en lugares informales en los que no se puede demostrar la inocuidad y la trazabilidad del producto adquirido.

Es importante resaltar que la cocción de la carne de cerdo se debe realizar hasta que pierda el color rosado en su interior, ya que este punto nos indica que se alcanzó una temperatura que mata las larvas que transmiten la enfermedad (mayor a 70 grados Celcius).


– La producción

Las personas que elaboren chacinados (como chorizo seco, salame y longaniza), a partir de carne cruda de cerdos o de animales silvestres, deben verificar previamente que esta materia prima sea apta para consumo humano. Para ello, deben remitir una muestra de carne de cada animal (entraña) con el objetivo de que sea analizada en un laboratorio mediante la prueba de digestión artificial, que es la técnica aprobada para detectar larvas de Trichinella spp y poder liberar carnes al consumo.

En Argentina hay laboratorios ubicados en distintos puntos del del país a los cuales las personas pueden recurrir ya que están destinados a la atención de los requerimientos propios de cada región.


– La caza

En ciertas zonas de la Argentina se realizan actividades de caza, como en la Patagonia, las provincias de Buenos Aires, Córdoba y La Pampa, entre otras.

En muchos de estos casos, los cazadores elaboran chacinados o salazones con carne de puma, jabalí u otros animales silvestres que pueden contener larvas y también suelen mezclar la carne con cortes de cerdos domésticos y de otros animales. Por tal motivo, deben someter sus muestras, previamente, a la prueba de la digestión artificial y no abandonar las carcazas, ni utilizarlas como alimento para los cerdos domésticos.

Cualquier persona responsable o interesada puede notificar la sospecha de una enfermedad detectada en animales, enviando un correo a notificaciones@senasa.gob.ar

Fuente: SENASA

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