19 de mayo de 2022 14:08 PM
Imprimir

La producción de pollo en Argentina tiene el menor impacto ambiental entre una decena de países

Un relevamiento, realizado por el INTI y las empresas procesadoras, con el apoyo del Ministerio de Desarrollo Productivo, reflejó que las huellas hídrica y de carbono de nuestro país son “significativamente menores” en comparación con otras naciones.

Un kilo de pollo producido en Argentina tiene huellas hídrica y de carbono que son “significativamente menores” en comparación con otros países. Así lo determinó un relevamiento en 14 granjas realizado por el Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI) y el Centro de Empresas procesadoras Avícolas (CEPA), con el apoyo del Ministerio de Desarrollo Productivo de la Nación.

El trabajo indicó que la huella de carbono de un kilo de carne aviar es de 1,50 kilos de CO2, y la de agua es de 0,54 metros cúbicos. La mayor injerencia, en el caso del carbono, lo tienen la producción y elaboración de piensos, con el 42%, mientras que la granja representa el 29% y la fase de frigorífico un 25%. En cuanto al agua, la producción de piensos (alimentos) significa un 49%, el frigorífico un 38% y la granja un 10%.

La huella de carbono es la suma de las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) a lo largo de todo el ciclo productivo y de consumo de un producto, y la huella de agua es la métrica que cuantifica el impacto ambiental relacionado con ese elemento.

Fuente: INTI y CEPA
Fuente: INTI y CEPA

Al equipararse con otras naciones, la avicultura nacional reflejó un impacto muy inferior. Por ejemplo, en Gran Bretaña la huella de carbono de las granjas es de 4,57 kilos de CO2 por kilo de pollo, un 248% superior que los 1,31 kilos que emiten los establecimientos locales. Mientras que en Italia, Australia, Francia, Portugal, Brasil e Irán también emiten más que Argentina, según el reporte. Algo similar a lo que sucede en la fase de frigoríficos.

Fuente: INTI y CEPA
Fuente: INTI y CEPA

Buenos números, con márgenes para mejorar

El informe señaló que la producción de granos es un punto crítico (hotspot), por ser el principal insumo para la producción de piensos durante las distintas etapas del ciclo de vida de la carne aviar. El traslado de los insumos hasta la planta de piensos es un factor a tener en cuenta, por lo que adquirir granos a proveedores en zonas próximas a las plantas resultará “en ventajas ambientales y económicas”.

También se remarcó que los subsistemas de recría de padres y postura “no presentan un aporte significativo a la unidad funcional”. Sobre eso se acotó: “El aporte de cada gallina y de cada gallo se divide en el total de huevos que tienen en su vida útil, resultando la contribución para cada uno muy baja”.

Fuente: INTI y CEPA
Fuente: INTI y CEPA

En tanto, el subsistema de incubadora presenta una contribución “poco significativa a la unidad funcional, destacándose el consumo de energía eléctrica y combustibles”.

En ese contexto, remarcaron que la optimización del transporte de alimentos desde las plantas de piensos hasta las granjas de engorde “permitiría disminuir las emisiones de CO2 y el consumo de agua”.

Lee también Ruralistas de Latinoamérica repudiaron los “ataques de mapuches” en la Patagonia

En la etapa de frigorífico, el consumo de energía eléctrica y combustibles presenta “una contribución significativa a las huellas analizadas”.

Fuente: INTI y CEPA
Fuente: INTI y CEPA

A su vez, destacaron que “el impacto de las emisiones de la laguna de tratamiento de efluentes en frigoríficos y en plantas de incubación es significativo y tiene potencial de reducción”.

“La aplicación de nuevos desarrollos en el packaging también colaboraría en la reducción de GEI (Gases de Efecto Invernadero) y el consumo de agua”, concluyó el análisis.

Fuente: TN

Publicidad